lunes, 9 de septiembre de 2019

El enigma de los Tartesos 2º Parte

Siguió caminando el ruido de unas ruedas de hierro que circulaban por unos raíles se hacía patente el acercamiento de un convoy, Anna se encontraba en la estación, entonces ve cómo un tren de mercancías que venía de Cádiz, le seguía otro que hacía escala en Aliseda procedente de Huelva. 
Eran vagones venidos de las minas españolas repletos de bronce, plata y oro, y entonces pudo ver cómo ante sus ojos los obreros se acercaban para descargar  lo que era una gran riqueza, pues era allí, en Aliseda, donde se hacían las armas que serían llevadas por el río Guadalquivir hasta el Mediterráneo, Anma ante tanta actividad de mercancías no apreció que unos hombres extranjeros la miraban, pero ella seguía ensimismada ante aquella ciudad donde los sirios los fenicios convivían junto con los tartesos, todos llegados desde lejanas tierras para probar fortuna haciendo su entrada en la península por el Mediterráneo Oriental.
Anna pregunto a uno de los hombres que se encontraban descargando la valiosa mercancía, de donde se trae estos minerales, del valle del Guadalquivir, contestó uno de ellos, también de Huelva, otros de Río tinto también algo de Badajoz.
Sus ojos ante tanta maravilla, brillaron denunciando que en su interior había un fuego de inquietud que contrastaba con su serenidad aparente, entonces vio un letrero con unos símbolos de fertilidad. De repente descubrió a su madre que se movía entre las gentes que invadían la calzada.
¿Qué demonios hacía allí su madre?
Su madre no parecía haber cambiado en nada pues seguía como siempre con esa mirada lánguida, pasiva, que al pasar junto a ella no hizo ningún gesto de acercamiento hacia ella, pero si su madre había fallecido según le contaron cuando ella nació.
Todo parecía demencial, pues supo que se encontraba en donde debía estar, aunque todo le parecía diferente, las gentes sin dudas parecían muy felices, entonces creyó encontrarse en el Paraíso.
Anna en esos momentos comprendió que en aquella enorme cuidad Tartesa la llamada Aliseda, era donde se encontraban los mejores artesanos, los cuales hacían los más bellos ajuares funerarios, y de casamientos principescos.
Sin dudas era un pueblo adelantado a los tiempos.
En uno de los bancos de aquella avenida Anna tuvo que sentarse, se encontraba tan trastornada y, como estaba entrando el atardecer, miró al cielo que empezaba a cubrirse de fulgurantes estrellas, la incipiente luna goteaba su claridad como si fueran chorros de leche  sobre las montañas, eran las montañas Tartesas.
No podía creer en tanta belleza y armonía, pero de repente se desencadenó una tormenta, y en medio del vendaval que se produjo, el viento depositó junto a Anna un niño.
Anna solo pudo pensar que ¿Quien de aquella comarca podía saber que ella siempre tuvo la ilusión de ser madre de un niño?
 ¿Pero qué clase de ciudad era esa? De repente aparecieron unos danzarines que cogiendo al niño, se lo llevaron.
¿Era un rito?
¿Un sacrificio?
¿Un misterio?
De pronto Anna oye pronunciar su nombre, vuelve la cara y se encuentra frente a frente con su padre, que sin decir nada la coge de la mano y la lleva a su casa, una vez hubo saludado a la familia, con su padre de la mano y la familia como cortejo, se adentran en una cueva escavada bajo la casa, una vez allí, es vestida 



lunes, 2 de septiembre de 2019

El enigma de los Tartesos


A medida que Anna cumplía años, cada mañana y al despertar se asomaba tras la ventana, su indolencia parecía denunciar que su destino era el de dejar transcurrir los días con total desapego, pues ni siquiera la contemplación de un frondoso parque frente a su casa le hacía feliz.
A veces veía pasar los días de manera  vertiginosa y, otros lentos, porque para Anna los días transcurrían como si estuviera a la espera de algo que estaba por llegar.
Y llegó el día esperado, ese día en el que cumplió dieciocho años, entonces supo que le había llegado la hora que desde siempre esperó con ansiedad al tenerla gravada en su imaginación, quizás toda su ansiedad fuera motivada por sentirse cautiva por las lecturas de historia y ciencias, que solía devorar en sus noches de insomnio, pues gracias a las ciencias supo que existían  lugares en lo más recóndito y oscuro de nuestro cerebro, que suele encontrarse dormido y, que a veces y, sólo a veces, suele despertar, perturbando y desbocando nuestra imaginación.
 Entonces esos diminutos posos del pasado que duermen en nuestro cerebro, cuando se activan, lo hacen con tan solo detectar una simple información, entonces es cuando estos diminutos “posos” dormidos retornan a una vida anterior, una vida pasada que apenas puede ser perceptible por la persona que lo ostenta.
Pero que esto puede llegar a pasar en cualquier momento. Pues, ni siquiera  los más avanzados científicos han sido capaces de desvelar con total seguridad qué tesoros  guardan nuestros cerebros.
Pero sí que es cierto que dentro de nuestro cerebro se encuentra algo que por el momento es ininteligible pero que subsiste anidado dentro de nuestra llamada masa gris, y que en cualquier momento de nuestra existencia, puede explosionar para salir a la luz, y, que al salir, puede expandirse con tanta virulencia que puede hacer que nuestro sistema nervioso nos haga ver cosas insospechadas.
Para Anna lo más importante era el de buscar donde se encontraban las civilizaciones perdidas de la antigüedad, pero, la que más mella hizo en ella fue una de las civilizaciones antiguas, que era la de los Tartesios, porque cada vez que leía estas historias, en sus lecturas creía encontrarse aprisionada por los tentáculos de un pulpo gigante que no la dejaban escapar de su embrujo.
Era el día seis del mes de Agosto, cuando Anna echa una mirada a su pequeño reloj de pulsera, se pintó los labios, cogió su mochila, y trotó escaleras abajo hasta llegar al garaje, no supo el motivo por el cual paseo su mirada a su alrededor, pero no descubrió que tras una de las columnas del garaje estaba siendo observada.
Pero ella ya había decidido hacer una incursión por los lugares que siempre le obsesionaron, después de poner a punto  su pequeño y viejo Seat 600 regalo de su padre emprendió el viaje hacia esa ciudad enigmática.
Y aquella misma mañana y, una vez en la carretera la dirección del coche no parece seguir sus instrucciones, el coche de pronto pareció tener vida propia pues por si solo cambió de ruta, dirigiéndose hacia Aliseda, un pueblo de la comarca de Cáceres que se encuentra a unos treinta kilómetros de la capital.
Una vez en ruta, un ruido extraño le hace parar en la cuneta, se baja, pero no ve nada anormal, y cuando pone de nuevo el coche en marcha algo inesperado sucede en el asiento trasero, en él se encontraban dos personas desconocidas que le sonrían, mientras miraban con admiración más que por curiosidad cómo era conducido aquello que llamaron artefacto, Anna al verlos permaneció por unos minutos inmóvil y, sin apenas respirar.
Sigue la conducción fantasma, cuando de repente una explosión de uno de los neumáticos hace derrapar el coche mientras los dos ocupantes reían a mandíbula abierta, Anna se frotó los ojos intentando desembarazarse de aquella visión, que creyó solo se encontraba en su mente.
Se adentra en Aliseda, ante sus ojos aparece un vergel, el bosque era según Anna de ensueño, pero de pronto los envolvió una niebla que lo cubrió todo, impregnado  el ambiente de un olor a duendes.
Ante la niebla pareció relajarse, sin dudas se encontraba en una gran ciudad, la capital de una hermosa  civilización cuyo rey legendario era llamado Argantonio, Anna entonces supo que había encontrado lo que siempre buscó.
Se adentro por un sendero donde los cúmulos que se encontraban a la orilla del camino se iban convirtiendo en bellos edificios, entonces supo que se encontraba dentro de una civilización poderosa y avanzada que guarda misterios aun sin desvelar. Ante ella apareció un gran palacio donde supo que vivía el mítico rey Argantonio, que vivió 120 años que llevó a su pueblo a una larga prosperidad.



Hola de nuevo con vosotros

Buenos días: De nuevo como os prometí he preparado un relato que espero os guste, bien venidos al mundo del CURRO.



miércoles, 14 de agosto de 2019

Todo comenzó en Mielec

 Queridos lectores:


¿Estáis leyendo mi novela Todo comenzó en Mielec?
Para aquel que aún no se ha enterado, se esta perdiendo una historia interesante, trepidante que vale la pena leer en estos tiempos tan convulsos que vivimos a escala mundial.
Muchos de mis lectores me paran por la calle para agradecerme lo bien que lo pasan con esta lectura.
Espero de todos que este éxito (que también es vuestro) perdure, ya que estoy trabajando en mi segunda novela.
Gracias a todos.
No os olvidéis que todo Comenzó en Mielec solo se encuentra a la venta en Amazon.




lunes, 8 de julio de 2019

Queridos lectores: Espero que os encontréis disfrutando de unas placenteras vacaciones, yo también me encuentro descansando y  preparándome  para ofreceros en Septiembre nuevos relatos que os hagan vibrar, por el momento estáis invitados a leer todos los  que se encuentran a vuestra disposición en este Blog.
Os doy las gracias a todos aquellos que me seguís con mis relatos y a los que seguramente me seguirán, pues debéis saber que es para mi una inyección de entusiasmo,  que es la que me ayuda  a seguir con esta maravillosa tarea de escribir. Pues ya pasáis de las 50.000 visitas
También os pido  que no se os ocurra olvidar para este verano la novela TODO COMENZÓ EN MIELEC, os parecerá una lectura alucinante y entretenida.
SOLO SE VENDE EN AMAZON.
GRACIAS Y QUE SEÁIS FELICES.
 



martes, 25 de junio de 2019

¿Estamos controlados? 2º Parte


de la puerta, pero tú no sabías que yo te vigilaba, pues siempre tuviste la curiosidad por saber  que guardaba esta casa, ahora ya es tarde para que salgas de mí vida, porque ahora sabes mucho de mí, y con un chasquido de sus largos dedos aparecieron unos cuantos seres de extraño aspecto que la miraban con ternura. Y el hombre alzando la voz, dijo, este es mi ejército, no por favor no te asustes, no es esa mi intención, pero si te digo que no toda lo que te he contado de mi vida es cien por cien cierto, pero si te digo de que sólo una parte  la he tenido que inventar  para atraerte sin asustarte, la verdad es que he sido yo el que te atraía hacia mi puerta cada día que pasabas ante ella, sí es verdad, no me mires incrédula, pues mi llamada era telepáticamente, yo te elegí porque necesitaba encontrar a alguien que tuviera curiosidad por las cosas y también que supiera escuchar, para que yo pudiera decirle que no somos seres más extraños que vosotros, pues has de saber que tenemos muchas cosas en común, bueno sobre nuestra altura es algo que dentro de muy poquito tiempo no será algo sobresaliente, pues se está comprobando aunque paulatinamente y, la verdad no pretendo  alarmarte con lo que te digo, pues sabrás  que estamos en pleno proceso de  mezcla en nuestras razas, la mía y la vuestra, por cierto que ya ha empezado a dar sus frutos, y tú misma puedes comprobar, que está siendo un éxito, ya casi no quedan jóvenes que,  y,  a pesar de tener sus progenitores de escasa estatura éstos llegan a medir cerca de los dos metros.
Anna se queda muda, cada instante que pasaba junto a aquel hombre le era más difícil entender lo que decía, pero aquel hombre seguía diciendo; sabemos que el mundo se encuentra convulso, pero solo por la ambición del hombre, por cierto creo que muchos olvidan que nacemos desnudos, y que por lo tanto  al morir nos queda tan solo un vestido que tape nuestro cuerpo inane.
Creo por lo que escucho y veo, que algo no muy bueno está sucediendo en este planeta y, por lo gravedad de lo que está pasando, voy a tener que informar a mi superior, pues es sabido que los gobernantes  de las Naciones, sea la que fuere, no llegan a entender de que es  mucho más que una teréa el regir los designios de los pueblos, por lo tanto, se tiene que estar muy bien preparado porque es muy importante saber hacerlo.
De pronto se oyó en el jardín un ruido atroz que lo inundó todo, una nave se posó  en medio del jardín de ella salieron dos personas de estatura estándar, eran dos mujeres vestidas a la última moda, que se acercaron a Anna para saludarla, hola querida dijo una de ellas con simpático desparpajo, tú debes ser Anna la elegida para que nos introduzcas  en este vuestro mundo, no te asombres, como veras no destacamos para nada en vuestro mundo, bueno en realidad no somos las primeras, algunas que nos precedieron hasta se quedaron aquí  perdiendo su rastro al contraer matrimonio con uno de vosotros.
Anna ante la confesión de estas chicas,  abrió los ojos de par en par, pues ella nunca pensó como las demás chicas, mientras su madre siempre le decía “Tu eres especial” metida en sus pensamientos no pudo oír lo que le decían, sólo pudo escuchar la última frase que decían que ella tenía la misión de te introducirlas en algún ministerio, Anna se puso a temblar, pero ¿si solo soy una maestra de pueblo? Tu tranquila, le dijo la que estaba teñida de rubia, un rubio muy favorecedor que a más de dos peluqueras les gustaría  saber su composición, ya estudiaremos la forma de hacerlo sin que sospechen de nosotras, pues hemos venido con una misión específica que tenemos que ejecutar para que a nuestro regreso, los que nos han ordenado venir estudien desde nuestra Galaxia, la manera de arreglar este desaguisado mundial.
Por donde te apetece que empecemos ¿Por Urbanismo? Pues tenemos entendido que en esta sección hay bastante tomate por desenredar “se dice así” Anna sonrió, como veras estamos muy puestas al día, sabemos que se pierden parcelas, mientras los herederos no son informados de sus propiedades, bueno ya te digo bastante “tomate”.
Entonces dijo Anna, es muy difícil de demostrar, una mano se posó en su hombro, nada es imposible si se pone empeño en lo acometido y es mucho más fácil cuando la razón nos acompaña, porque sabrás que este delito es llamado CORRUPCCIÓN, si, con mayúscula.
De modo que en marcha esto tenemos que arreglarlo pero ya.
Entonces Anna recuerda que en aquella nave que se posó en el jardín y, que se llevó a aquel hombre, creyó ver en su mirada como despedida cómo le decía, vais a hacer un buen trabajo, adelante.
Dos meses después en muchos de los municipios del País se empezaron a hacer concesiones de terrenos donde su ubicarían fábricas y serían acogidos toda clase de operarios cualificados y no cualificados encontraran trabajo, haciendo con este hecho que estos hombres que se encontraban el el paro, con su trabajo fueran felices,  dignificándose  con la tarea de saber que con su colaboración  están contribuyendo a hacer mundo mejor para todos.
Pero no todo queda ahí, pues es sabido que el CORRUPTO, ignora en su zafia ignorancia, que nunca podrá quitarse el San Benito que sin ellos saber, es luminoso a sus espaldas que va denunciando su denigrante proceder.
  



martes, 18 de junio de 2019

¿Estamos controlados?


La puerta de aquella casa se encontraba siempre cerrada, la luz que se veía desde la ventana  era mortecina permaneciendo toda la noche encendida, era un pueblo pequeño, pero nunca llegaron a saber sus pocos habitantes quien habitaba aquella casa de aspecto ruinoso, solo y de vez en cuando se paraba ante la casa un coche de carrocería antigua  acharolado, nadie vio bajar del coche a nadie, solo paraba unos minutos, para poco después desaparecer por uno de los caminos de tierra poco transitado, que solo conducía a una aldea casi desierta  dónde solo se conocía que tuviera un habitante que nadie osaba visitar.
Una mañana que se había desencadenado un fuerte viento que hacía crujir las viejas maderas de las ventanas, Anna la única maestra en treinta kilómetros cuadrados al llegar al pueblo, y no tener alumnos que enseñar a causa del mal tiempo, entonces decidió volver a su casa, pero al pasar por la calle donde se encontraba la casa misteriosa, se atrevió llamar a la puerta con los nudillos de la mano, tímidamente, hizo unas cuantas llamadas  y, cuando estaba a punto de sucumbir la puerta empezó a abrirse lentamente crujiendo los goznes con un lamento.
Anna duda antes de entrar, pues una voz amable parecía invitarla a pasar, entonces y antes de entrar  dirige su mirada en todas direcciones por si estaba siendo observada, que al no ver a nadie, empujó la puerta  y entró.
Sentado en un sillón confortable se encontraba un hombre  que como saludo –le dijo-No tengas miedo, soy viejo, mucho más que este siglo, por lo tanto carezco de fuerza física  para atacarte, Anna ante estas palabras se tranquiliza y, entonces el hombre comenzó una narración que Anna escuchó con atención.
Yo creo que tenía siete años  cuando por primera vez entré en esta casa, mi memoria de viejo, en este instante me trae ver cómo mi abuelo, tocaba cada noche para que me durmiera un tambor, pidiéndome que le llamara” Don Nicanor, por solo tocar el tambor” y, siguió diciendo, nunca me dejaron salir  de esta casa, pero yo me encontraba informado desde que tuve uso de la razón de todo lo que pasaba  en el mundo exterior.
He visto sin estar allí la Puerta del Sol madrileña, he paseado  por las calles Mayor y Arenal, he comido ricos caramelos de la confitería “La pajarita” que se encontraba en Carretas, también he visto cómo a toda velocidad pasaban por mi lado los ómnibus tirados por cuatro caballos, también berlinas ocupadas por políticos que iban al congreso, lujosos Landós cruzando a toda velocidad… Un silencio hizo que Anna reaccionara ante este inesperado relato.
El hombre con los ojos cerrados no dejaba de hablar. Los sábados por la tarde la reina regente Mª Cristina y, el rey aún menor, iban a Atocha para asistir  a la solemne salve  de fines de semana, que por supuesto yo también me encontraba allí.
Recuerdos…Recuerdos, que solo son recuerdos de algo que nunca viví pero… y levantándose del sillón se acercó a Anna que al contemplar su estatura retrocedió unos pasos.
El hombre y como si no hubiera percibido el gesto de Anna, preguntó ¿Sabe señorita si ha empezado bien este siglo?, y sin esperar respuesta, hay que daría yo por  ver de nuevo mi Madrid, el Madrid del alma mía que tanto añoro, ahora cuando cuento…bueno, es preferible no decir la edad que tengo porque puede que te asustes y eches a correr. Anna cada vez entendía menos. Creo que asistí a fiesta de la coronación del rey Alfonso XIII, y creo si mal no recuerdo que este evento acaeció en 1902, más tarde después de su boda y cuando regresaban de San Jerónimo y, el séquito pasaba por la calle Mayor se perpetró un atentado contra la real carroza, aquello fue tremendo para el pueblo de Madrid sobre todo para los que estuvimos presente.
El hombre mira a Anna mientras paseaba por la habitación moviendo sus largas piernas con dificultad. Entonces-dijo entre dientes-mal inicio para un matrimonio regio ¿Crees acaso que este atentado pudo ser un anticipado de lo que iba a ser más tarde la frustración de la familia real? Lo comento porque más tarde muere Sagasta, Silvela entrega su ministerio a Maura, mientras es asesinado Canalejas cuando se encontraba escrutando el escaparate de una librería en la misma puerta del Sol, ya sé que por ahora hay gentes nuevas en el gobierno, tengo oído que son de diferente calaña, la verdad es que todo parece haber cambiado muy drásticamente, bueno ya te he dicho que no soy de este siglo, pero me preocupa…
Una campanada que llega desde el jardín le hace callar unos instantes, pero el hombre enseguida se recompone y con voz amable le invita a que le siga, al entrar en el jardín se vuelve hacia ella y le dijo Anna, te invito a almorzar ¿Porque se llama Anna verdad? Y mientras recorrían la estrecha vereda del jardín le dice a boca jarro, crees que con tantas crisis económicas puede llegar a subsistir decentemente un pueblo, o un País, se para unos segundos para preguntar de nuevo, crees Anna ¿Qué puede haber alguna esperanza  de poner fin a tanta poliquitería que está comprobado no  sirve nada más para desmoralizar al pueblo?
Anna ya no escuchaba  solo temblaba ante la sabiduría de aquel hombre, pues sabía demasiado de los entresijos de los políticos.
¿Quién era en realidad ese hombre?
Al llegar al centro del jardín Anna pudo comprobar que en medio del jardín se encontraba una mesa dispuesta para dos comensales, Anna espera a que el hombre le indique donde sentarse, pues tenía el presentimiento de que allí debía haber más personas, pero ¿Por qué había solo dos servicios de mesa?
El hombre con un gesto le pide sentarse frente a él, de pronto es cubierta por una nube  que hace imposible la visibilidad, una vez pasado este incidente Anna se percata de que le habían servido su plato, ante la mirada del hombre mete la cuchara en el plato de sopa, pero cuando la mete en la boca siente que la sopa parece tener vida, al tocar su paladar, entonces desconfiada abandona la cuchara en el plato, pero como si la cuchara estuviera  hechizada,  seguía llevándole el contenido del plato a la boca.
Anna se desconcierta, siente pánico se levanta de la silla, quiere salir de aquel lugar, pero el hombre se lo impide, diciéndole, tu desde hace tiempo has querido saber que pasaba en esta casa, te he visto cada día y, al término de tus clases he visto cómo te asomabas por la rendija