martes, 19 de junio de 2018

Qué motivos le impulsaron a hacer este viaje

Aún faltaba una hora para que amaneciera cuando Anna aún dormida se encontraba inmersa en un estado de sobresalto, pues creyó de que flotaba en el Cosmos desde el cual pudo ver  una ciudad costera; curiosa por aquel influjo despertó, miró a su alrededor, todo le pareció tan diferente que tuvo la sospecha de que algo muy especial fue la causa de que hubiera perturbado su descanso; porque su casa, su ropa, todo le pareció extraño, creyendo por unos momentos que todo era irracional, pues no supo de dónde pudo venirle aquel extraño y repentino impulso que llegó a asustarla.  Nada más despertar supo que estaba siendo atraída por un poderoso y extraño imán, haciéndole que se sintiera atrapada por unas vibraciones raras que la arrastraban  insistentemente hacia un lugar nada verosímil inculcándole unos deseos  irrefrenables de emprender un viaje; un viaje que jamás había podido imaginar.
Poco después, más calmada y mientras tomaba un café sentada en uno de los taburetes ante la mesa de la cocina, descubrió que siempre había acariciado un sueño que le obsesionaba desde su más tierna edad, y que hasta esos momentos aún no había podido descifrar.
No supo cómo, pero, nada más tomarse el café, se vio metiendo sus enseres en una pequeña mochila; como no había previsto este viaje, supo que no tenía tiempo para despedidas, tan sólo sentía la necesidad de llegar al lugar donde creyó tenía que ir. Pues sin saberlo le había llegado la hora de cumplir su irrefrenable deseo, sin dudas era el momento idóneo, y oportuno, pues por esas fechas tenía pensado invertir sus días de ocio en hacer un viaje, ¿Pero de dónde le vino la idea repentina de ir  tras las huellas del Prerrománico?
Una hora después se encontraba saliendo de su casa cacereña con la mochila a la espalda, su corazón, al cerrar la puerta, le latía henchido por una emoción irrefrenable de aventura.
Días después caminaba por la vía empedrada de la Ruta de la Plata, atravesando senderos rurales, en aquella soledad sintió que su cabeza empezaba a recordar inesperadamente los conocimientos que adquirió junto a su padre, un reputado científico.
¿Por qué, tuvo que evocar en esos momentos su infancia junto a su padre?
Entonces tuvo la corazonada de que aquella soledad le hablaba de alguna manera y, en esos momentos supo que el destino la conducía inexorablemente a  descubrir algo que siempre le intrigo, y que tal vez su descubrimiento  pudiera darle sentido a lo que había visto y oído, cuando siendo una niña espiaba tras la puerta  del laboratorio a su padre.
 Días después de unas largas jornadas, se encontraba a las puertas de Villanueva de Arosa, callejea, por su parte más antigua, sabiendo que entre sus estrechas y laberínticas callejuelas, podía toparse con algún que otro tesoro prerrománico, que sin duda podían encontrarse camuflados y, disfrazados en viejas tabernas. Entra en una de ellas atraída por el entorno, su portada se le antojó como la entrada a un mundo inanimado oscuro y pétreo de los cuentos de terror. Una vez dentro se siente feliz, no entendiendo el motivo, pero sí supo que necesitaba sentirse arropada y protegida por aquellas centenarias paredes.
Anna pide al mozo que se encontraba tras la barra un vaso de vino fresco. Alguien, desde el otro extremo del mugriento mostrador, dice, refiriéndose a ella, qué, a refrescar el  “gaznate” ante esta incongruencia del desconocido, se hace la sorda, poco después y con el vaso en la mano, mira a su alrededor con detenimiento, aquel establecimiento era la calca exacta de las vivencias de la Edad Media Temprana. Esta observación de la que parecía haber sido objeto, empezó a inquietarla, entonces  busca con la mirada un rincón apartado donde pudiera observar sin ser observada. Una joven con saya larga, melena enmarañada y  escote generoso se le acercó a ella limpiándose las manos húmedas en el  delantal que lucía brillante por la mugre. Pero antes de que pudiera oír su voz, desapareció de su vista con la rapidez de un rayo. Anna, intenta dominar su escepticismo, pues creyó que le iba a contar algo la muchacha. En aquel establecimiento y en aquellos momentos sólo se encontraban tres personas que jugaban a las cartas, ella, observaba expectante desde la mesa de un rincón.
No había apurado el vaso de vino fresco, cuando cree ver atravesar por los gruesos muros de piedra a un ser incorpóreo, enseguida entendió que todo allí debía  tener una explicación razonable, estaba claro que lo que ahora era una tasca, había sido en otros tiempos una de las casa más poderosas de aquella época, que ahora estaba siendo depositaria de increíbles  vivencias  e historias que habían acumulado en ella sus antiguos moradores.
Cuando se levanta dispuesta para salir, la joven aparece de nuevo, se acerca a Anna. Con mirada suplicante le pide que la libere. Anna, la mira desconcertada, y sin más, salió a la calle; cuando se encuentra fuera de la taberna las piernas le temblaban.
 Busca alojamiento, no lo encuentra, entonces recuesta su cuerpo cansado a los pies de una cruz de piedra. Después de una noche de duermevela, al amanecer emprende el camino hacia un monte cuyo nombre desconocía. Mientras aquel camino se adentraba por una sucesión de sierras intrincadas y laberínticas casi inaccesibles. En su caminar Anna siente la sensación de estar vigilada, entonces aligera el paso al creer que no estaba sola. Se acercaba el ocaso, por primera vez desde que se adentró en aquel bosque siente miedo; de repente, sus ojos pudieron percibir una gran sombra que se movía entre los árboles, amparada por la precaria oscuridad, se asusta al tener casi la certeza de que se trataba de un animal enorme que parecía acecharla, el pánico la deja inmóvil, poco después y ante una gran incredulidad, oye un gemido seguido de un golpe que hace estremecer  el suelo, no tiene idea de lo que estaba sucediendo, sólo supo que un gran terror se apoderó de ella.
 Cuando reacciona, ve a lo lejos un punto de luz que pensó era su salvación, sus piernas emprendieron una loca carrera impacientada por poder llegar a ese punto que creyó haber visto, y que le pareció se encontraba en medio de aquel valle, un valle que se mostraba frondoso al estar tapizado de arbustos, Anna sigue caminando, lo hacía tan apresuradamente que el corazón parecía querer salir de su pecho para dejarla sin latidos y a merced del silencio más absoluto. Aquel bosque parecía estar allí, desde tiempos inmemoriales, sin lugar a dudas era hermoso, pues parecía que nunca había sido habitado por ningún ser humano.
Se siente cansada cuando tiene cerca la luz que vio a lo lejos, pero, cuando vio de que se trataba, desesperada, se dejó caer a los pies de un árbol, tan sólo eran luciérnagas tramposas que con la luz que irradiaban, hacían confundir al caminante extraviado.
Anna siguió caminando, ya no parecía tener prisas, desde lo alto de la montaña sintió que toda su energía se canalizaba, pero no sabía hacia dónde, pues ignoraba si era consciente o inconsciente  de lo que le estaba sucediendo al no saber definir que era aquella visión que tenía ante ella, porque desde donde se encontraba pudo ver a lo lejos un mar misterioso y profundo donde sus olas balanceaban un junco pequeño con su vela cuadrada, estaba construido con corteza de papiro, también, pudo apreciar que la embarcación estaba prevista de remos como si estuviera dispuesta para navegar.
 ¿Qué significado podía tener que estuviera aquel junco chino fondeado en una playa gallega, que fuera utilizada por los egipcios para navegar en la antigüedad por el Nilo?

Anna cree haber entrado peligrosamente en unos conocimientos que siempre supo que fue depositario su padre, el cual llamaba a su trabajo “ Conocimientos del saber oculto”. Entonces pudo sentir ante ese recuerdo que se encontraba en una dimensión  relativa, entonces el miedo que empezó a sentir en aquella taberna nada más entrar en Galicia le pareció no tener fin, pues, mirando a aquel mar impregnado de un intenso olor a salitre, mientras lo contemplaba le hizo ver aunque veladamente que en aquel junco sé escondía una amenaza, pues sus hipnóticas olas parecían festonear caprichosamente y con su espuma la orilla de la tierra, dejando a su paso un efímero encaje de plata.  







jueves, 14 de junio de 2018

LA Grieta Del Sótano Final

Y ese río se encontraba allí regando a  una ciudad sin nombre y, a punto de salir a la superficie, con la intención de anegar todo, al igual que lo estaban haciendo sus habitantes.
El Paleontólogo, después de mirar analíticamente lo sucedido,--dijo—acaso desconocías—refiriéndose al arquitecto—que, en este subsuelo donde ahora mismo nos encontramos es el reverso de lo invisible, todos se miran aterrados, sin saber de qué estaba hablando el Paleontólogo, y siguió diciendo, pues bajo esta grieta  se encuentra algo que jamás se debería haber descubierto, porque ahí dentro y, --dijo señalando con el dedo—hay unos seres que están viviendo un tiempo pretérito, que aunque no nos parezca creíble, en un tiempo no tan lejano en la historia de la humanidad, estos seres, han y están  permaneciendo  bajo nuestros pies desde hace siglos, no tienen la percepción de los tiempos como nosotros para ellos, no pasa.
Un murmullo les hizo temblar, una nueva oleada de esos seres se acercaban más y más hasta conseguir llegar a la grieta, las palabras que gritaban eran ininteligibles, antes de conseguir aferrarse a la grieta, estos seres retrocedieron, entonces de la grieta empezó a fluir una sustancia de un color indefinido…
¿Era tal vez sangre?
El Paleontólogo, enmudeció por unos momentos, todos esperaban con ansiedad que dijera algo que no fuera nefasto. Cuando reaccionó, y vio las miradas de los componentes de la brigada, dijo, esto no es nada nuevo para mí, pero, sólo lo sé por teoría, todos temblaron,  si, volvió a decir el Paleontólogo, esta situación es para que sintamos temor. Entonces uno de los técnicos empezó a sentirse mal sintiendo unos  espasmos vitales producidos por el miedo.
Cuando, al fin se sienten más calmados—si es que les era posible—dijo el arquitecto, intentando filosofar a su manera, estamos presenciando una marea de reflejos de las que suelen surgir  de las venas de la “vida” de los seres que viven en la oscuridad.
De pronto y de nuevo una algarabía de voces se acercaba una vez más peligrosamente hacia la abertura de la grieta, pero parecían no tener la oportunidad de escapar, pues dos de los obreros al intentar congraciarse con el arquitecto, se acercan a la grieta para calcular la manera de taparla cuanto antes, pero al ver lo que guardaba en sus entrañas, dan un paso atrás horrorizado, cuando uno de ellos pudo hablar—dijo—ahí abajo hay un pasado no hay personas, lo que se  guarda es un pasado perdido que nos está diciendo a gritos que junto con la muerte ellos también pueden despertar de este sueño, un sueño, del que algunos dicen, que no se despierta jamás.
Cuando precipitadamente salen todos del sótano deciden tapiar la puerta de salida, pero cuando la puerta se encontraba sellada, el capataz, hizo una exclamación que todos se pararon cómo si tuvieran los pies clavados, ante ellos otra grieta se estaba abriendo lentamente por la cual se podía ver un trazado de salida  que parecía un laberinto, era, según el arquitecto cuando lo vio cómo los laberintos de la antigüedad.  De nuevo ninguno  sabe qué hacer, ni que decirse, porque en medio de aquel laberinto, se podía ver una figura luchando, pero no era Teseo, era el rey Canuto que luchaba contra el Minotauro.
Aquello no podía ser cierto, era una historia para muchos increíble, pero allí se estaba produciendo una escena épica delante de ellos, pues los dos reyes que habitaron aquel palacio se encontraban  luchando ante ellos, por el poder de la eternidad.
Inmediatamente los sótanos se tapiaron con cemento de un grosor exorbitado para una pared.
Pero pocos londinenses saben de qué cada noche, y cuando la población duerme, de otra grieta más pequeña que quizás les pasó desapercibida a los vigilantes de mantenimiento del interior del palacio más hermoso y grande de la época, salían por aquella nueva grieta, mujeres y hombres para respirar y, rebuscar entre la basura su alimento, era su única manera de subsistir.
Y cuando ya se encontraban en la calle los técnicos y obreros que presenciaron aquel socavón, comentaron.
Lo que vimos ¿Acaso eran almas?
¿Serían seres del inframundo?
El Paleontólogo, con voz cansada contestó a la pregunta, son simplemente hombres y, mujeres desposeídos de todo aquello que puede ofrecer la vida, porque viven en mundos muertos porque ellos mismos son muertos vivientes.
Mientras se dirigían a sus casas cabizbajos y, pensativos por lo que acababan de vivir. No podían sospechar que ellos también ignoraban que, mientras la ciudad duerme, nadie sabe lo que puede  estar aconteciendo en el subsuelo, puede que hasta estos seres lleguen a estar debajo de sus camas y también puede llegar a tener donde tienen ellos ubicadas sus propias casas, un solar justo debajo  de donde reciben el calor de sus chimeneas.
 





miércoles, 6 de junio de 2018

La Greta del Sótano

En uno de los edificios más emblemáticos de la capital londinense, que es conocido por el nombre de Westminster, se dice que fue diseñado inicialmente para albergar al rey Eduardo el Confesor, según las crónicas del momento, cuando este palacio se encontraba dispuesto para ser ocupado por los reyes cómo residencia real, sucedió algo muy a tener en cuenta por los londinenses, pues cuando todo estaba preparado para la inauguración, el monarca decidió no habitarlo, toda la corte se extrañó de la decisión tomada, pues el palacio en su inmensa mole se encontraba equipado con las más modernas instalaciones del momento.
Enseguida entre los cortesanos empezaron a buscar la razón de la no ocupación del palacio por parte del rey, pues en su contenido albergaba mil habitaciones, tres kilómetros de corredores interminables, oscuros pasillos en zigzag…y, once patios…
¿Tal vez fue su grandeza la que intimidó al rey?
¿Por qué rechazó el vivir en uno de los palacios más grandes y hermosos de aquellas épocas conocido?
Desde aquel extraño rechazo por parte del rey, este inmueble tardó mucho tiempo en ser habitado, por aquel tiempo, el edificio tomó el nombre de Thomey Island, este nombre se le puso por encontrarse estratégicamente ubicado a orillas del río Támesis.
Pero cómo el tiempo pasaba y no se aclaraban los hechos de aquel rechazo, los cortesanos intrigados no  perdieron de vista los movimientos del rey, poco después, éste enfermó, y desde su lecho de muerte –dijo- que había desechado la idea de vivir en aquel palacio porque unos días antes de que la familia real hiciera su traslado, había tenido un sueño premonitorio. No dijo nada más, porque después de decir estas palabras su boca se cerró para siempre.
Aquella incógnita que quedó el rey al morir, soliviantó aún más a los cortesanos, que se negaron a asistir a las fiestas para lo que finalmente fue destinado el palacio y, que así  lo asignaron los ministros para acallar habladurías palaciegas y del pueblo, pero esto no satisfizo a la corte pues dejó de asistir a los eventos ante la ausencia de la familia real. Quedando así, por unos cuantos años deshabitado.
Eran tiempos oscuros y deprimentes para los desheredados pues se estaba definiendo lo que más tarde sería historia. Europa se encontraba en medio de los dos más grandes periodos, la Roma civilizadora que luchaba por el poder absoluto. La creatividad del Renacimiento, y lógicamente  Londres no se escapó de seguir de cerca estos movimientos dónde la opresión de los señores hacia los campesinos se hacía cada vez más inaguantable.
Pero tampoco se libró de la rebeldía de sus súbditos, pues los sin techo supieron encontrar su hábitat en el sitio más insospechado y acogedor de Londres.
Poco después de lo ocurrido, subió al trono Canuto el Grande, que no tuvo inconvenientes en habitar este bello y gran palacio. Era la época en la que se estaba construyendo la ciudad, que, más tarde y, ya establecida, se llamaría Londres.
Este rey, vivió en su reinado la más grande pandemia del reino, por las calles de los suburbios embarrados y pestilentes eran encontrados cadáveres amontonados que eran devorados por las ratas. Careciendo de medios para atajar aquella enfermedad este hecho hizo que se diezmara la población aún incipiente. Muchos años después de achacar la pandemia a las retas, se supo que las pulgas eran las causantes de la enfermedad ya, que eran transportadas por las ratas en su pelaje, haciendo que las pulgas  difundiera la enfermedad  a través de sus picaduras.
Hacía tiempo en que había terminado la Edad Media, cuando una mañana el encargado de la conservación del edificio, vio alarmado cómo justo debajo de las dos salas más importantes del edificio— donde hoy se alberga la Cámara de  los Lores, y la Cámara de los Comunes—se descubrió una enorme grieta que alarmó al personal de palacio, inmediatamente fue requerido con urgencia al arquitecto y conservador  de la entidad, que al llegar presenciar aquella grieta, temió por la integridad del edificio, y enseguida dispuso que una cuadrilla de albañiles ejecutaran una reparación urgente.
El arquitecto después de dar la orden de taponar aquella grieta se quedó pensativo ¿Habría quizás algún motivo oculto en la construcción del edificio para que precisamente se produjera aquella  grieta justo debajo de las dos salas más representativas del palacio?
Como era todo tan extraño, se convocó a un equipo de arquitectos, que se pusieron a estudiar la forma de tapar aquella grieta sin perjudicar los cimientos del edificio, y averiguar que podría haber sido la causa de aquella avería, todos indagaron de dónde podría venir su procedencia, pero al no ver ningún indicio, seguían sin salir de su asombro, lo que estaban viendo no se parecía en nada a las grietas que solían aparecer en los sitios húmedos—por encontrarse  a orillas del río Támesis—algunos  pensaron que el motivo no podía ser por la erosión del agua y del tiempo.
El arquitecto al mando, sube alarmado a uno de los despachos del edificio, pide que la centralita le ponga con una brigada de obreros especializados. Poco después de ser avisados se presentan en Picadilly  Circus, lo que había pedido, entre ellos se debían encontrar un Espeólogo y un Paleontólogo. Antes de que estos  llegaran, y mientras esperaba el arquitecto, en su observación ve una nueva quedad extraña que se encontraba  en el suelo, asustado por este nuevo hallazgo, le llamó la atención que en un impulso asomó la cabeza por la grieta, desde su descubrimiento quizás habrían pasado tan solo unos minutos, pero ésta  parecía crecer de tamaño, aquella visión hace sudar al arquitecto, aquello era un hallazgo de dudosa procedencia.
De pronto reacciona y manda al capataz que impida a los obreros seguir trabajando con las taladradoras, pues  hacía dos días  se encontraba una cuadrilla preparando el pavimento para un nuevo en solado.
El arquitecto en esos momentos cree saber de dónde provenía aquel desaguisado, se tranquiliza.
Mientras tanto y, ajeno a lo que pasaba dentro de aquella grieta, desconocía que dentro de aquella oquedad se encontraban unos seres que moraban dentro de sus entrañas,  que por unos momentos y al cese de la taladradora  sintieron una calma placentera y silenciosa.
 Poco después llegaron los técnicos al sótano, el arquitecto les invita a asomarse por la grieta, se asoman y, no podían creer lo que estaban viendo, allí en el subsuelo se encontraba una ciudad subterránea que parecía tener a sus habitantes en alerta, por las voces que se oían  se podía apreciar que todos corrían despavoridos y en todas direcciones sin destino fijo.
 Los técnicos se horrorizan, todo aquello lo había provocado  los movimientos vibratorios causado por la taladradora  poniéndolos en alerta, al creer que padecían un temblor desconocido, asustados vieron cómo las paredes de sus casas parecían haber tomado vida junto con el temblor de sus piernas al caminar, el Paleontólogo no sale de su asombro, y pide que de nuevo se pongan en funcionamiento las taladradoras, tenía que saber lo que en realidad se escondía bajo el suelo, este hecho hizo que aquella ciudad se agolpara sobre la grieta, saliendo del agujero una ingente cantidad de seres con la intención de escapar de aquel infierno.
Cuando los técnicos y obreros estupefactos presencian aquella escena, alguien gritó con desesperación, “ES UNA INVASIÓN INFRAHUMANA”
De repente comenzó a irse el caudal de un río cómo si fuera un torrente,  los técnicos que quedaban allí, se quedaron inmóviles, las piernas parecían negarse a caminar, por lo tanto, se encontraban prisioneros, no podían salir de allí, los albañiles, fueron los primeros que salieron despavoridos, mientras vociferaban a la salida que se había abierto una brecha oculta en el suelo por donde salían seres que parecían hijos de las ratas.

  En ello podía haber algo de realidad porque emergían de la oscuridad, y del  el río más temido que jamás ha existido, llamado Estígia, el único río que según la leyenda griega era capaz de comunicar el mundo de los muertos con el de los vivos.





miércoles, 30 de mayo de 2018

El Escorial Final

Anna después de haber vivido aquel aquella insólita situación, se encontraba de nuevo en la calle, aquella explanada con su amplitud parecía querer asfixiarla, y creyó pensando en  aquel cuadro que éste  poseía el poder de  desnudar las almas, lo supo,  cuando minutos antes y mientras  fijó su mirada, a la derecha de la tabla, recuerda que en ese instante sintió un estremecimiento al descubrir una de las figuras pictóricas a un ser que devoraba hombres, Anna se horroriza, al ver que lo comida lo expulsaba por el ano, esa escena fue para Anna repugnante. ¿Pero qué quería decir con esta  representación en la tabla,  ¿que   tal vez fuese un aviso para  que la humanidad para que no caiga en las redes  de la lujuria y, de la avaricia,? querría persuadir a que los viejos  y contemporáneos  trogloditas, supieran que  no es bueno la impaciencia cuando se trata de   satisfacer el ego?
El Bosco cómo el gran pintor que era, en su excentricidad nos quiso manifestar en El Jardín De Las Delicias que quería plasmar las tribulaciones de las almas hasta llegar a lo más hondo del ser. Pidiendo  que entre los escépticos se acepte el reconocimiento de que existe un cielo y un infierno, “según se mire”.
Anna desolada reconoce de donde le venía esa aprehensión que le acuciaba siempre y ante cualquier situación que le pudiera depararle la vida.
 ¿Era tal vez un miedo atroz a la muerte?
¿A ser feliz?
Nunca lo sabría si no dejaba de asomarse a la ventana para contemplar  la mole de piedra que sólo ella veía ¿Estaba tal vez todo aquello sólo en su subconsciente? Y porqué creía que El Bosco estuvo junto a aquellos que la construyeron y, que ese pudo ser el motivo por la cual  pintó sus experiencias especialmente  ubicándolo allí, en la boca del infierno, en ese monumento llamado El Escorial.
Aquella noche Anna, supo que bailó cómo nunca en una de las discotecas más marchosas del pueblo Del Escorial.
Una voz tras ella le dijo quedo, señora, es la hora de cerrar, este museo—ante este susurro ella lo miro como si hubiera visto un fantasma--- sí, despierte, se encuentra en el  Museo Nacional Del  Prado, mañana si le apetece puede volver,  si es que  desea seguir admirando este gran tríptico, el cual lleva horas contemplando, es, si me permite decirlo una pintura un tanto psicodélica, pero  parece que usted admira mucho a este pintor, desde luego es digno de ser contemplado. Pero le sugiero, que salga  porque por ahora no creo que el cuadro se mueva de su sitio.
Anna mira al conserje, ¿Qué hora es?
 Es, la hora de cerrar.
¿Se encuentra bien? Preguntó un tanto preocupado por su actitud de despiste.
Anna sin responder se levanta del banco donde se encontraba sentada lentamente, sus piernas no parecían querer obedecerla, de pronto  sintió cómo se apagaban las luces quedando sólo una tenue y minúscula luz.
Más tarde una luz blanca le hace despertar. Una enfermera, le sonríe  diciéndole que había pasado la noche rozando el infierno, pero ya estaba segura de que había conseguido resurgir y deshacerse de esas cadenas que la habían tenido prisionera. La mira asombrada mientras su figura desaparecía de la habitación donde ella se encontraba.
 Ya no temía a la muerte, pero tampoco a la vida, pues había vuelto para ser feliz, pues el tiempo pasado para ella había sido  borrado.

¿Pero qué sabía de ella aquella enfermera? Más tarde otra enfermera, le sujetaba el brazo para  ponerle  una vía para inyectarle suero.





sábado, 26 de mayo de 2018

Soy Española

Anna sabía que no tenía más Patria que donde había nacido, ella y toda su generación, Las  televisiones, en algunas de ellas  en sus programas que son llamados “progres”con sus comentarios a veces jocosos no parecían querer aceptar esta nacionalidad.
Yo que he nacido en una ciudad no muy grande pero hermosa por tener en sus entrañas aún, a una madre latente llamada Ciudad Monumental, esa, a la cual respetamos y queremos y de la que todos los cacereños nos sentimos tan orgullosos, cómo al igual de ser españoles.
Todo comenzó un día de tantos que aburrida del tejemaneje que se traen los políticos de ahora, dejó de interesarse por las noticias que a veces le soliviantaban,  con tanto político con ansias de medrar a cualquier precio, cómo si esta Nación fuera una parra cuajada de jugosas  uvas, y apostaran, cuál de ellos se comía el mejor racimo.
Pero Anna, en esta ocasión osó, en poner el televisor, para saber qué estaba pasando, pero pensó que hubiera sido mejor no saber nada, pues lloró ante semejantes perspectivas, haciendo que de sus enormes ojos claros, brotara una furtiva lágrima de desaliento.
Lo que estaban comunicando, no era algo sin importancia, era algo mucho más,  se trababa de nuestra enseña Nacional que estaba siendo denostada por unos imberbes llamados periodistas, que reían la gracia a unos cuantos políticos del tres al cuarto, con un desconocimiento y despego total  a lo que es el amor a este pedazo de tierra que nos vio nacer que es, nuestra Patria.
Hastiada, pone la radio, y un aluvión de noticias invadían los diales que inundan su cerebro, todas estas noticias se encontraban camufladas pues estaban en boca de unos hombres llamados tertulianos, llevando cada el ascua a su sardina, poco después y aún más desolada, Anna no podía imaginar que hubiera españoles que tuvieran tan poco entusiasmo por su propia Nación, no sabiendo donde ubicar todo este desatino para aplacar su desazón, sí desazón, pues antes de apagar el transistor una noticia le paraliza el dedo que iba destinado a desconectarlo.
Uno de los políticos anunciaba que estaba preparando  una moción de censura, para derrocar al dirigente que se encuentra en funciones, y mandar según él en este caos, pero le apenó enormemente al saber que el que denunciaba esta irregularidad, sus intenciones parecen poco fiables, pues para hacer efectivo este mandato tenía que aliarse con políticos que quieren deshacer España.
Anna se encontraba asustada, ella tenía parientes y amigos en el Sur, Norte Este y Oeste, se espanta, siempre estuvieron unidos todos los españoles de bien como una piña fresca y jugosa que por el bien de los interesas de todos, España debe permanecer  entera,  no fraccionada como un puzle, porque si se llegara a fraccionar, este puzle, puede que en su fracción pierda algunas de sus piezas, entonces sería muy difícil de recomponerlo.
Se levanta y se dirige al pasillo mascullando algo, que hubiera sido mejor que no hubiera sido  entendible.
No puede ser nadie puede sentarse así, como así, en la Moncloa sin haber convocado antes unas elecciones.
El pueblo, es el soberano y, el que tiene el deber de elegir a su representante. También ningún dirigente puede permitir que esta nación llamada  España se reparta  cómo se reparten caramelos en un cumpleaños infantil, sabiendo que muchos de estos caramelos van poco después a la basura después de una barrida.
España tampoco es, como algunos iluminados quieren hacernos ver un cementerio, poniendo en nuestras playas mezcladas con los bañistas, cruces de caídos. Pero, si serán lerdos, que aún no se han enterado de que aquel fatídico episodio ya pasó, y que pasó cómo en muchas otras naciones que tuvieron sus conflictos.
España es, y será, a pesar de algunos, es una gran Nación, con una bandera roja cómo el buen  vino, y amarilla que es el color de nuestro trigo y, del sol que nos baña.

España es de todos los españoles, no de unos cuantos iluminados, pues se tenga el dialecto que se tenga (Que no es malo)  Idioma sólo tenemos uno, el castellano, por el cual todos nos entendemos.






lunes, 21 de mayo de 2018

El Escorial 2º Parte

¿Qué hacía aquel cuadro allí?
¿Pues no se encontraba expuesto en el Museo Nacional Del Prado?
Anna se inquieta al no estar segura de lo que estaba viendo, pero, si, estaba segura porque   lo estaba contemplando,  ante ella se encontraba el tríptico Del Bosco.
La  tabla representaba  el tercer día de la creación como el mismo artista imaginó ¿Serían tal vez dos almas gemelas Felipe II Y ÉL? Porque al parecer  parecían encontrarse  unidos por un débil cordón que no era otra cosa que la del deseo de encontrar algo que no se pudiera ver ni tocar, para que los liberara de la muerte.  Entonces dedujo, que El Bosco antes de pintar el cuadro que le daría su mayor fama, debió  cambiar repentinamente su forma de ver las cosas y,  como un poseso, comenzó de manera convulsiva a adquirir reliquias de Santos llegando a acaparar todas las que estaban a su alcance, este hecho le hizo aún más especial, tanto, que cuando comenzó a pintar el cuadro de El Jardín de Las Delicias, no solo siente que se recrea en la pintura, si, no, que vuelca en estas  tablas toda su imaginación de hombre insatisfecho y,  de anhelos frustrados que al mezclarlos con los sentimientos encontrados que le hacían sufrir enormemente, entonces le invadía un miedo que  le hace adentrarse en los demonios de la noche llegándole a producirle un gran temor ante la vida y, también ante la muerte, no dejándolo sosegar  ni por un momento este  atormento que le producía  este terror, pero, a pesar de tanto desasosiego continuó investigando en lo más profundo de su ser y, no dudó en cuanto tuvo la oportunidad de introducirse en el oscuro y misterioso mundo de la alquimia.
Anna ya no creía estar viendo aquel cuadro igual  que cualquier turista, lo que veía era lo que  estaba analizando en su mente, haciéndose participe de la vida que vivió aquel pintor, pues  era semejante a la suya, hasta qué un día amargo decidió vivir en aquella casa, desde entonces su vida comenzó a  encontrarse aún más llena de contradicciones.
El Bosco—sigue Anna con sus elucubraciones—era un ser raro donde los haya, se hizo construir un laboratorio destinado a  fabricar oro con productos químicos que nunca se llegó a saber si lo pudo conseguir.
Mientras pintaba en la soledad de su estudio, solía dar rienda suelta a su fantástica imaginación, hasta tal punto que cuando llegaba a lo más álgido de su creación pensaba en el Monasterio del Escorial, también en su construcción que para el ese enclave  pertenecía a otra dimensión, solo por encontrarse enclavada en una tierra de secretos geográficos, en el cual después de haber hecho algunas investigaciones junto con  algunas que otras  cábalas sobre  esta parcela, sacó la conclusión de que ese Monasterio se había ubicado en la misma puerta del infierno. Significándolo de manera especial en su cuadro mostrando con su pintura que aquel lugar guardaba en sus entrañas el fuego eterno del infierno donde las almas pecadoras arden para toda la eternidad.
El pintor, según imaginaba Anna, no parecía dejar de hacer sus elucubraciones sobre este enigmático y grandioso monumento arquitectónico, pues  después de hacer  muchas y especiales pesquisas, llegó a saber  que esta construcción  había coincidido “casualmente” justo con la destrucción del Templo de Salomón, el Templo más sagrado de la cristiandad.
En esos momentos  el grupo de turistas, en el cual se incluía ella,  es guiado hacia otra galería, de repente el ambiente en aquella parte del Monasterio se estaba haciendo insoportable, se notaba algo enrarecido, intranquilizante, pero, era solo para Anna, y para algunos de los turistas más sensibles  como ella.
Entonces Anna se rezagó del grupo para observar por unos momentos  los muchos vanos que se prodigan en las paredes del recinto, uno de ellos al paso de Anna y de improviso se abre, Anna se queda varada ante esta visión, algunos turistas se acercan a ella, de pronto por aquel hueco que  interrumpía  con brusquedad el muro, se abre una oquedad que da paso a un túnel oscuro y lúgubre por donde salían unos escalofriantes ladridos  de un perro, que paulatinamente  iban convirtiendo en aullidos lastimosos.
 Ante  estos sonidos los turistas corren espantados refugiándose en una de las estancias que también se encontraba en penumbra, de pronto de las paredes de aquella estancia comenzó a emanar un hedor intenso a cianuro, todos aterrados retroceden, no querían permanecer ni un minuto más en aquel lugar, pero de repente la sala se convirtió en un pasadizo por donde los aullidos de aquel perro se hacían más y más audibles.
Alguien con una voz que parecía salir de ultratumba, dijo en voz alta, salgamos de aquí, mientras su cuerpo se agitaba, de su boca empezaron a salir sonidos que intentaba parecieran palabras.
En medio de aquella delirante situación, se pudo oír una voz ronca cómo un trueno que-informó-- el ruido que estamos escuchando no es casual es el que hace el Cancerbero; el monstruo maldito que protege el Averno.
Entonces un enorme animal peludo asomó por uno de los vados cabeceando su testuz, mientras enseñaba los colmillos grandes y afilados.
De repente ante los asustados turistas  apareció un hombre que con su enorme cuerpo tapa la puerta de salida, estaba vestido de negro, tan solo miraba sin decir  nada.
Sin duda, los que allí se encontraban pensaron que estaban viviendo una pesadilla, entonces Anna quiso creer que quizás El Bosco el propio Bosco vivió en sus propias carnes  un suplicio similar, el cual le inspiró a que pintara en el cuadro algo de sus inquietudes haciendo impregnar en él   situaciones de terror que supo unir magistralmente con su magnetismo a las imágenes desinhibidas que pintó  con respecto al sexo.
¿Qué hacía aquel cuadro allí?
¿Pues no se encontraba expuesto en el Museo Nacional Del Prado?
Anna se inquieta al no estar segura de lo que estaba viendo, pero, si, estaba segura porque   lo estaba contemplando,  ante ella se encontraba el tríptico Del Bosco.
La  tabla representaba  el tercer día de la creación como el mismo artista imaginó ¿Serían tal vez dos almas gemelas Felipe II Y ÉL? Porque al parecer  parecían encontrarse  unidos por un débil cordón que no era otra cosa que la del deseo de encontrar algo que no se pudiera ver ni tocar, para que los liberara de la muerte.  Entonces dedujo, que El Bosco antes de pintar el cuadro que le daría su mayor fama, debió  cambiar repentinamente su forma de ver las cosas y,  como un poseso, comenzó de manera convulsiva a adquirir reliquias de Santos llegando a acaparar todas las que estaban a su alcance, este hecho le hizo aún más especial, tanto, que cuando comenzó a pintar el cuadro de El Jardín de Las Delicias, no solo siente que se recrea en la pintura, si, no, que vuelca en estas  tablas toda su imaginación de hombre insatisfecho y,  de anhelos frustrados que al mezclarlos con los sentimientos encontrados que le hacían sufrir enormemente, entonces le invadía un miedo que  le hace adentrarse en los demonios de la noche llegándole a producirle un gran temor ante la vida y, también ante la muerte, no dejándolo sosegar  ni por un momento este  atormento que le producía  este terror, pero, a pesar de tanto desasosiego continuó investigando en lo más profundo de su ser y, no dudó en cuanto tuvo la oportunidad de introducirse en el oscuro y misterioso mundo de la alquimia.
Anna ya no creía estar viendo aquel cuadro igual  que cualquier turista, lo que veía era lo que  estaba analizando en su mente, haciéndose participe de la vida que vivió aquel pintor, pues  era semejante a la suya, hasta qué un día amargo decidió vivir en aquella casa, desde entonces su vida comenzó a  encontrarse aún más llena de contradicciones.
El Bosco—sigue Anna con sus elucubraciones—era un ser raro donde los haya, se hizo construir un laboratorio destinado a  fabricar oro con productos químicos que nunca se llegó a saber si lo pudo conseguir.
Mientras pintaba en la soledad de su estudio, solía dar rienda suelta a su fantástica imaginación, hasta tal punto que cuando llegaba a lo más álgido de su creación pensaba en el Monasterio del Escorial, también en su construcción que para el ese enclave  pertenecía a otra dimensión, solo por encontrarse enclavada en una tierra de secretos geográficos, en el cual después de haber hecho algunas investigaciones junto con  algunas que otras  cábalas sobre  esta parcela, sacó la conclusión de que ese Monasterio se había ubicado en la misma puerta del infierno. Significándolo de manera especial en su cuadro mostrando con su pintura que aquel lugar guardaba en sus entrañas el fuego eterno del infierno donde las almas pecadoras arden para toda la eternidad.
El pintor, según imaginaba Anna, no parecía dejar de hacer sus elucubraciones sobre este enigmático y grandioso monumento arquitectónico, pues  después de hacer  muchas y especiales pesquisas, llegó a saber  que esta construcción  había coincidido “casualmente” justo con la destrucción del Templo de Salomón, el Templo más sagrado de la cristiandad.
En esos momentos  el grupo de turistas, en el cual se incluía ella,  es guiado hacia otra galería, de repente el ambiente en aquella parte del Monasterio se estaba haciendo insoportable, se notaba algo enrarecido, intranquilizante, pero, era solo para Anna, y para algunos de los turistas más sensibles  como ella.
Entonces Anna se rezagó del grupo para observar por unos momentos  los muchos vanos que se prodigan en las paredes del recinto, uno de ellos al paso de Anna y de improviso se abre, Anna se queda varada ante esta visión, algunos turistas se acercan a ella, de pronto por aquel hueco que  interrumpía  con brusquedad el muro, se abre una oquedad que da paso a un túnel oscuro y lúgubre por donde salían unos escalofriantes ladridos  de un perro, que paulatinamente  iban convirtiendo en aullidos lastimosos.
 Ante  estos sonidos los turistas corren espantados refugiándose en una de las estancias que también se encontraba en penumbra, de pronto de las paredes de aquella estancia comenzó a emanar un hedor intenso a cianuro, todos aterrados retroceden, no querían permanecer ni un minuto más en aquel lugar, pero de repente la sala se convirtió en un pasadizo por donde los aullidos de aquel perro se hacían más y más audibles.
Alguien con una voz que parecía salir de ultratumba, dijo en voz alta, salgamos de aquí, mientras su cuerpo se agitaba, de su boca empezaron a salir sonidos que intentaba parecieran palabras.
En medio de aquella delirante situación, se pudo oír una voz ronca cómo un trueno que-informó-- el ruido que estamos escuchando no es casual es el que hace el Cancerbero; el monstruo maldito que protege el Averno.
Entonces un enorme animal peludo asomó por uno de los vados cabeceando su testuz, mientras enseñaba los colmillos grandes y afilados.
De repente ante los asustados turistas  apareció un hombre que con su enorme cuerpo tapa la puerta de salida, estaba vestido de negro, tan solo miraba sin decir  nada.
Sin duda, los que allí se encontraban pensaron que estaban viviendo una pesadilla, entonces Anna quiso creer que quizás El Bosco el propio Bosco vivió en sus propias carnes  un suplicio similar, el cual le inspiró a que pintara en el cuadro algo de sus inquietudes haciendo impregnar en él   situaciones de terror que supo unir magistralmente con su magnetismo a las imágenes desinhibidas que pintó  con respecto al sexo.
 ¿Acaso estaba mandando un mensaje donde el desenfreno no lleva a nada bueno?
 ¿Y por qué esa obsesión con el infierno?








lunes, 14 de mayo de 2018

el escorial 1º parte

Anna es una de esas jóvenes de mundo adentro, esquiva, daba la sensación al mirarla que era de las que parecía feliz con su aislamiento. En la habitación de su casa donde vivía  no hacía mucho tiempo, en ella  parecía encontrarse feliz, a pesar de ser una casa muy singular pues cada noche en la oscuridad, Anna escuchaba pasos lentos y ladridos de un Can, ella  ignoraba si allí anidaba una maldición o no, pero lo cierto es que en esta parecían morar seres de otra dimensión, que hacía que  todos sus  recuerdos nefastos  parecían diluirse.
 Cuando decidió vivir en aquella casa en soledad, fue con la intención de ir en busca de un sueño, un sueño tan extraño que supo nunca había soñado, pero que hizo cambiar sus esquemas, todo  sucedió después de leer una crónica que hablaba del pintor llamado El Bosco. Un pintor que desde el primer momento que supo de su existencia le fascinó. Las paredes de la casa  que eligió Anna  para vivir las habitaciones eran oscuras debido a esa humedad perenne que se encuentra en sus deterioradas paredes, haciendo que el encalado parezca de un color  grisáceo lo cual con su opacidad puede servir hábilmente para esconder la historia  de  un pasado que no le interesa revelar. Tal vez fuera porque en ella se encontraba un misterio tenebroso.
Anna desde que decidió instalarse allí, dejó de tener contacto con las amistades que solía frecuentar, pero eso no parecía importarle, pues no quería saber nada de lo que estuviera unido a la relación con personas.
 Aquel paraje  era ideal  para su aislamiento. Se encontraba situada en las afueras de la capital madrileña y en medio de la soledad del campo, no era precisamente un lujoso Cigarral dónde los más pudientes suelen retirarse los fines de semana para descansar de su ajetreada vida en sociedad, no, no era un lugar idílico, pero sí podía presumir de un privilegiado enclave que para ella tenía una peculiaridad muy especial,  y, es que, desde su ventana se podía contemplar el majestuoso Monasterio San Lorenzo Del Escorial, dónde desde cada lunes y, desde el día en que se instaló en aquella casa,  cómo si se hubiera marcado un ritual, a las diez de la mañana acudía  a visitar el Escorial .
  Antes de entrar en el Monasterio, contemplaba por unos minutos la oscura fachada del edificio, intrigándole el motivo de su atracción; a veces, y en un acto de rebeldía, burlaba a los vigilantes para  entrar a horas intempestivas que era lo que más le atraía, pero, lo normal era de que tenía que conformarse con visitarlo por la mañana, jugando cada día a no ser sorprendida por los porteros, cuando al entrar como cualquier turista  se adentraba por otros  pasillos diferentes al recorrido habitual, entonces se adentraba por estrechos y laberínticos pasillos que se encontraban poco transitados hasta llegar a uno de los claustros, dónde sin comprender el motivo una vez se encontraba dentro de aquellos muros sentía sensaciones especiales. ¿Sería por encontrarse en aquel mágico lugar? O, que al tener contacto con aquella atmósfera creía verse envuelto en un microcosmos que le hacía olvidar hasta su nombre.
Sabía que cuando se encontraba dentro de aquel edificio, a cada paso que daba por los pasillos era como si algo sobrenatural le guiase, quizás   un guía invisible que le quisiera demostrar que dentro de aquel recinto se encontraba oculto, algo especial  embutido dentro de esas paredes. Para ella  solo era un magnetismo que no sabía cómo explicar
 ¿Sería acaso ese  el  lugar llamado Ciudad de Dios?
 Pues sin dudas  era notorio, y por todos conocidos de que la ubicación del Monasterio,  era un lugar especial por encontrarse el centro del conocimiento, no solo de libros pinturas y reliquias que allí se guardan, si, no, en el diseño especial de una arquitectura que sin duda, para los creyentes  era sagrada.
Anna, sabía  que cada vez que hacía esa visita, intuía más que  imaginarse que algo extraño pasaba en ese grandioso edificio, pues supo que antes de su construcción alguien poderoso fue el que hizo la  sugerencia de que éste debía ser su  enclave, siendo desde siempre un  oculto proyecto soñado, por lo tanto  tenía que ser  ubicado sin remisión en aquella parcela, la cual era muy curioso –según Anna--pues desde siempre este terreno había sido clasificado “No acto para la construcción” guardándose este detalle con total secretismo, hasta que un día de repente se empezó la construcción, interviniendo   en aquel  el proceso prestigiosos magos y cabalistas de la época, incorporando logias secretas donde se podría practicar—una vez terminado el edificio, entre otras muchas, la filosofía hermética, dando así  por sentado que eran ciertos los rumores de que era un punto  geográfico  especial para el  enclave de un edificio singular.
Anna con su costumbre de cada día y, después de unos momentos de reflexión abandonaba del claustro de sus desvelos, y se unía a un grupo de turistas que, cómo un rebaño de ovejas arrastraban sus pies por las galerías con las orejas bien abiertas, para escuchar sin llegar al alcance de que el suelo que se encontraban pisando podía ser sagrado.
La mayor atracción e interés  que suscitaba era el de que allí se ocultan símbolos de  misterios, que se pueden encontrar  ocultas en sus pétreas paredes y,  que, al mismo tiempo, en su inmovilidad  parecen palpitar. Los turistas que lo visitaban, quieren  saberlo todo, pues es sin duda  uno de los requerimientos de sus visitantes.
 Para Anna sin embargo, sus visitas tenían otra intención, que era el de quitarse de la cabeza una obsesión que necesitaba   para  reconciliarse con la vida cotidiana.
Era un grupo de turistas en el que uno de esos días de visita habituales de Anna ella  se incluyó, a requerimiento del guía, hacen una parada ante un tríptico, Anna mira la tabla, de repente su semblante cambió. Ante ella cómo una alucinación apareció El Jardín de las Delicias, ante esta inesperada aparición, se queda muda, siempre supo que le atrajo su obra  por ser un pintor extraño. Pero Anna llegó a dudar, era raro, de que ese cuadro se encontrase en un sitio sagrado. A sabiendas de que este pintor era  contrario a la religión católica, hasta donde pudo saber Anna, El Bosco había pertenecido a una sociedad secreta llamados (Los Adomitas) los cuales, tenían la peculiaridad de rezar desnudos  mientras creían esperar el fin del mundo.

También se sabía que hubo rumores de que este pintor estaba  obsesionado con la muerte al igual que Felipe II.