jueves, 16 de mayo de 2019

Presentación de Todo comenzó en Mielec

YA SE ENCUENTRA A LA VENTA  EN AMAZON (SOLO EN AMAZON POR EL MOMEBNTO) LA NOVELA TODO COMENZÓ EN MIELEC  DE TERESA SÁNCHEZ ROMERO.



sábado, 11 de mayo de 2019

Ambición desmedida.

de la selva que cuando se encuentran en peligro, acaparan con avaricia todo lo que pueden aunque sepan que no tienen escapatoria.
En su observación y ante la forma de comportarse de estos individuos de la llamada clase política, se vuelven desalmados, urdiendo artimañas para hacerse con el poder, sin respetar la decisión de los pueblos, a pesar de que éstos  emitieran su voto, sólo para darles beneplácito para que pudieran  implantar el bienestar de todo un pueblo, pero estos incompetentes, en vez de cumplir sus promesas  solo se jactan de su poder, cuando es de todos sabido que sólo desean con su ambición desmedida el poder, para enriquecerse, sin pensar que los ciudadanos de a pie no son tan tontos como ellos piensan y, que saben lo que es el bien para una comunidad.
Uno de ellos, parece escuchar un ruido se acerca a la ventana, mira hacia fuera, Anna al percatarse de que quizás la habían visto, sale corriendo entonces encuentra una pequeña puerta tapada por zarzales que se encontraba escavada en la montaña, sin pensarlo se adentra en ella, pues intuyo  podía ser perseguida.
El techo de aquel túnel tenía la apariencia de un refugio, pues era tan estrecho y bajo, que le hizo caminar con la espalda encorvada, en realidad era demasiado estrecho, porque en su avance empezó a sufrir una angustiosa claustrofobia que  llegó a serle  insoportable.
Mientras se arrastraba por aquel estrecho agujero, pensó sonriendo…
Qué dolor de espalda deben estar sintiendo estos estirados hombres al perseguirla y, con ironía dijo en voz alta  ¿Les será fácil para estos delincuentes de guante blanco doblar la espalda?
Anna seguía con su loca huida, y entonces pudo ver un foco de claridad en el fondo que le hizo precipitarse hacia donde creyó podía ser una salida, pero cuando se acerca a aquella abertura que parecía dar salida a campo abierto, sus pies se quedan clavados en el suelo, se para en seco, se agacha, pues necesitaba saber qué era lo que había pisado, para que se quedara pegada al suelo inmovilizándola. Entonces ve que sus pies se habían quedado justos a la orilla de un precipicio que daba a una escarpada  pared vertical.
De pronto empezó a oír voces, aquel grupo de delincuentes parecían estar a punto de alcanzarla sus voces eran voces  enloquecidas devoradas  por la avaricia, en su locura parecían desconocer el peligro que les acechaba pero era más fuerte para ellos el no ser descubiertos, porque en su precipitada carrera no se percataron del precipicio que les esperaba y que si caían en él lo más probable era que este accidente acabara con sus ambiciones. Pero ellos ciegos y presos de la avaricia fueron  cayendo uno a uno al vacío.
Anna contemplaba sus caídas escondida un pequeño saliente de una roca, de pronto y ante sus ojos el campo se inundó de una claridad que casi eclipsó el horizonte, todo como por arte de magia desapareció, pues aquel túnel se derrumbó sobre el precipicio que hizo que se borrara toda prueba de que allí habían perecido unos hombres ambiciosos y sin escrúpulos.
Unas gotas de sudor empezaron a emanar de la frente de Anna que quizás si se hubiera encontrado en otras circunstancias este sudor se hubiera convertido en reflejos de plata a la luz de una plácida lámpara.
De pronto siente cómo una mano se posa en su hombro que le hace volver a la realidad, sonríe se encontraba dentro del coche.
No entendió nada de aquella pesadilla, pero… ¿Y si fuera verdad que aquel acantilado se hubiera tragado a esos delincuentes que sólo pensaban en medrar? Que con seguridad   nadie les echaría de menos, pues demostraban con su actitud una absoluta deslealtad hacia la ética establecida. Pero los chorizos y las chorizas dónde algunas-os llegan hasta a utilizar su cuerpo como reclamo para conseguir sus propósitos añadiendo extorsiones a todo aquel que no entra
No es extraño que estos seres que solo se preocupan de alimentar su avaricia, jugando sin decoro con el honor de sus subordinados a los que se encuentran su servicio,  haciéndoles firmar documentos que sólo les benefician a ellos. O tal vez creen estos jefecillos-as que  todo sigue igual que cuando el hombre vivía en cuevas ¿Se habrán olvidado de que ya no se viste la gente con burdas “pieles”? HÁ pero qué tonta, si ahora  lo que lo que más les mola a estos delincuentes.as es  vestir con trajes de Armani, porque eso es otra cosa.
 ¿O tal vez estos seres al creerse tan listos y tan poderosos pueden seguir haciendo trapicheos porque su inteligencia no les da para más al creerse intocables? La verdad es que al saberse ellos mismos superiores creen que sus subordinados carecen de inteligencia que es de la que ellos carecen,  pues siempre se  suelen equivocar, pues la ambición les ciega de tal manera que les pasa cómo al Tío Gilito que sus ojos sólo pueden ver con los ojos de la avaricia, haciendo con ello el retroceso colectivo de un país, decreciendo hasta crear pobreza. Algo que no se debe consentir,  porque  ellos con su cabeza hueca, solo se dedican a fabricarse una vida cómoda a costa del sudor de los demás.

 Esta actitud les hace ir contra corriente pues se equivocan de lleno al olvidarse de que estos pobres hombres y mujeres, que (Cómo ellos quieren creer) en su absoluta ignorancia que de la historia han olvidado un relato que después de dos mil años sigue vigente que Hubo una vez, un pequeño David que con una humilde honda, y de un golpe certero derrocó a un malvado y poderoso gigante llamado GOLIAT.







jueves, 2 de mayo de 2019

Ambición desmedida 1ª parte

Anna funcionaria disfrutaba de esos días llamados moscosos. Después de haber  conducido durante tres horas por primera vez se encontraba cansada, los sesenta kilómetros que quedaban para llegar a su destino le parecieron eternos.
Sin motivo aparente, el coche se para en medio de una escarpada sierra, Anna manipula la llave de contacto, pero sólo consigue ahogar el motor produciendo un desagradable ruido que le hace exasperarse, más tarde y más calmada intenta  ponerlo en marcha pisando el embrague, que al no conseguir su objetivo, sale del coche.
Al bajar mira a su alrededor y, al contemplar la panorámica que se encontraba ante ella, enseguida supo que se encontraba perdida. Y, abandonando el coche comenzó a caminar sin rumbo, de vez en cuando se paraba para contemplar al horizonte, una vez creyó divisar cómo a lo lejos se distinguía un minúsculo punto luminoso que al oscilar con la brisa le hacía perder la percepción de la realidad.
Ya empezaba a aparecer el inminente ocaso del día que se hizo acompañar por un cielo encapotado donde el sol vergonzoso se escondió, quizás para  evitar el silbante viento que empezaba a reinar por aquellos parajes, pues se entretenía sin piedad enredándose en sus cabellos que le quitaban la visión,  cómo si se tratara de un juego maligno que le cegaba los ojos.
Acelera sus pasos, produciéndole un gran esfuerzo el caminar por aquella  penumbra sembrada de zarzales punzantes que le hizo pensar que jamás saldría de aquella pesadilla.
Sin saber el motivo supo que algo le impulsó a encaminar sus pasos hacía aquel punto de luz que divisó al bajar del coche, se encontraba muy  cansada cuando sus pasos le llevan cerca de una casa que parecía abandonada, su aspecto era tosco, antes de llamar duda y decide  mirar clandestinamente por una de las ventanas por donde supuso podía haber salido aquella luz, que aunque tenue se podía distinguir en medio de la oscuridad, entonces se asoma por una de las ventanas, descubriendo que esa luz era producida por una lámpara de petróleo, este detalle le produjo cierta desconfianza, y decide  para ver mejor qué escondía aquella casa y saber de qué se trataba, se sube  a una piedra  que encontró  justo debajo de la ventana, allí, había una estancia tan pequeña que no le pareció una habitación convencional, no obstante en aquello que parecía un cubículo se encontraban reunidos pegados unos a otros unos cuantos hombres, que por su vehemencia al hablar parecían debatir algo que debía ser muy importante para ellos, las voces eran tan discordantes que al parecer no lograban ponerse de acuerdo, por sus movimientos de brazos parecían culparse unos a otros de algo que a Anna no le pareció fuera muy claro, sólo supo que ante esta contemplación parecían gallos de pelea, sacando la conclusión de que allí, solo se defendía el individualismo con el fin de lograr cada uno sus propósitos.
Se asomó por otra de las ventanas que parecía ser la continuidad de aquel cubículo, cuando recorrió la vista  pudo ver que en una mesa se encontraban unos cuantos ceniceros a rebosar  de colillas, pero a pesar del humo que allí reinaba no era lo suficiente como para invadir la habitación, entonces dedujo de  que aquel humo no provenía de las colillas mal apagadas, si no que parecía salir  de sus bocas, entonces descubrió que entre aquellos hombres se encontraba una mujer que parecía ser la que los dirigía aquel cotarro, pues entre todos se distinguía no sólo por el mero hecho de ser mujer, si no porque cada vez que aquellos hombres abrían la boca ella con una superioridad desmedida y escalofriante les hacía callar,  al dirigirse a ellos  parecía que con sus palabras exigía que sólo a ella se le debía tener lealtad,   la avaricia que se desprendía de cada palabra que se escapaba de su boca eran sentencias. A Anna este espectáculo le hizo pensar que se encontraba contemplando uno de esos  antros dónde el actor es una cantante mediocre que sin remordimientos desafina las notas de la canción, haciendo que con sus gritos de garganta estrangulada, camuflaba su precaria actuación utilizando una especie de neblina desagradable que al esparcirse por el escenario produce asfixia al que la aspira con intensidad hasta llegar  a trastornar  los sentidos.
Entre tanto alboroto se hace oír el timbre de un teléfono móvil, todos callan, parecían esperar una noticia importante, uno de ellos coge el teléfono, segundos después de soltar el teléfono encima de la mesa este individuo  y después de haber escuchado el mensaje, dejó caer su cuerpo en una silla, todos impacientes se acercan para preguntar, pero ese hombre no respondió a ninguna de las preguntas, estaba “muerto”.
Un silencio se apoderó de la habitación, tan sólo comparable a la noticia de una derrota.
Alguien, dice en voz alta, hasta aquí he llegado, me voy, no contéis conmigo,  por ahora no me interesan los escándalos.
Pero la mujer dando un paso al frente se antepone en su camino, que con voz atronadora dice—de aquí no se mueve nadie—Ya buscaremos entre todos  una nueva estrategia que sea fiable para que nuestros planes se hagan realidad. Debéis confiar en mí.
Anna le intriga saber quiénes podían ser los miembros de aquel grupo que parecían estar debatiendo algo que les incumbía de manera importante, pero Anna no les veía las caras, al parecer eran hábiles en saber escaquear sus rostros.
De nuevo suena el teléfono, todos se miran, pero ninguno se atreve a tocarlo, el zumbido del timbre avisador se hace cada vez más insistente, uno de ellos haciéndose el valiente se atreve a cogerlo, y en el instante en que se lo acerca a la oreja, cae al suelo como si fuera un fardo de paja mojada.
El nerviosismo se apodera de los allí presentes ya sólo quedaban cuatro con la mujer, uno de ellos sugiere quemar los documentos que tenían en su poder que los implicaba en una trama que habían urdido para conseguir enriquecerse aunque utilizando el soborno y la extorsión.
En lo único que parecían ponerse de acuerdo era al parecer en encender una fogata en medio de la habitación, uno de ellos acerca a la fogata una carpeta llena de  documentos, uno de los documentos se resbala de la carpeta  cayendo cerca de la ventana donde se encontraba Anna, que al caer tan cerca Anna pudo leer el enunciado, agudiza aún más la vista, no podía creer lo que aquel documento guardaba, esta lectura le hizo temblar.
Anna creía encontrarse ante una trama que se asemejaba a un espectáculo bochornoso, solo pudo pensar que aquel grupo parecía  haberse convertido en unos segundos en unos primates .







sábado, 27 de abril de 2019

Todo Comenzó en Mielec

Queridos lectores y amigos:
Ya se ha solucionado el problema de disponibilidad de mi libro en papel Todo Comenzó en Mielec.
Por condiciones de Amazon no se puede vender ningún libro que contenga en su portada o interior ninguna cruz gamada, ya que este libro se vende en todo el mundo.
Una vez quitados estos símbolos, tenéis disponible por fin vuestro ejemplar en papel.
Aún así, os invito a que leáis los capítulos que tiene Amazon a disposición de los usuarios.
Os dejo el enlace:
https://www.amazon.es/Todo-comenz%C3%B3-Mielec-TERESA-S%C3%81NCHEZ/dp/1090862490

Gracias por vuestro apoyo, los libros sin lectores no son nada.
Un abrazo.






lunes, 15 de abril de 2019

Llegó el día

Eran las diez de la mañana cuando me encontraba conduciendo el jeep que me introducía por la escarpada y estrecha vereda que conduce a la finca de mis antepasados. Cuando me estoy acercando empiezo a notar una gran ansiedad y comienzo a sentir cómo mi alma se funde con el agreste paisaje haciendo que mi pie  pise el acelerador machacando sin piedad los amortiguadores.
La puerta, una verja grande y pesada  se encontraba abierta de par en par. La casona abandonada desde hacía mucho tiempo, se veía curiosamente desde fuera en perfecto estado de conservación.
Con mano firme, abro la verja, ruedo hasta llegar a la puerta principal y, al asir la aldaba de hierro con su gran boca abierta, y abrir la puerta, ésta bajo la presión de mi mano cruje, produciendo un sonido hueco y seco. Entro en el amplio zaguán amueblado con los mismos muebles de siempre, que precede a un ancho y oscuro pasillo, detengo mis pasos al recordar las pesadillas que siempre me causó cuando jugando con mi hermana,  alguien nos apagaba la luz, todo allí me traía recuerdos  de mi niñez…
Subo al piso superior, el suelo como siempre cruje bajo mis pies, provocando con el peso de cada uno de mis pasos que el techo de madera del piso inferior viejo y quejumbroso esparciera una tierrilla desagradable sal desprenderse, que a veces al caer sobre nuestras cabezas llegaba a molestar en los ojos. Miro curiosa los cuadros colgados en la pared siempre me parecieron que tenían ojos acusadores.
Entro en el salón que siempre  me pareció enorme; pero que en estos momentos lo estaba viendo pequeño y lúgubre al encontrarse los muebles tapados. Entonces no entendí el por qué vinieron a mi mente  recuerdo cuando un día mi madre me cogió la mano y, yo gimotee porque no quería ir al colegio, yo sólo quería jugar en el jardín.
Ahora todo me parece un lugar fantasmagórico y tétrico, pues los muebles escondidos tras las sábanas parecen crepitar a mi paso a modo de saludo y, esto me aterra.
Me encuentro muy cansada, y entonces descubro el sillón favorito de mi abuelo, me siento en él. Y siento que los recuerdos se aglomeran en mi mente, la cabeza empieza a dolerme, cuando creí oír, como si se encontrara  a mi lado la voz de un niño que gritaba.
Mamá, mi hermana me ha quitado la pelota.
Mientras una niña corre con desenfreno, y que al dar un traspié, cae por las escaleras rodando mientras llamaba a su madre con un hilo de voz agónico. Más tarde un silencio sobrecogedor se apoderó de la casa.
Y, entonces recuerdo que mi madre ante la situación reacciona con un grito desgarrador, una mano despiadada me apretó fuertemente por los hombros y me encerró  en mi cuarto.
Nunca supe los días que estuve encerrada con una vieja sirvienta, para más tarde llevarme sin más a un internado. Aquellas evocaciones comenzaron sin piedad  a martillear  las sienes, haciendo que me doliera terriblemente la cabeza.
Desde entonces supe que la casa se encontraba vacía, y yo después de muchos años de ausencia vuelvo de donde salí con mis recuerdos, aquí, en este salón, sola, parezco una intrusa rodeado de muebles tapados que parecen espectros. La luz del atardecer entra tímida por una rendija de la ventana, yo me quedo dormida.
En mi duermevela no veo cómo una sombra se deslizaba por debajo de la puerta hacia mis pies, ante este virtual contacto experimento  una rara sensación que hace estremecer  mi cuerpo.
La lámpara del techo se pone en movimiento como su hubiera un seísmo, entonces al mirar creo ver que  el balanceo lo producía  una niña que subida en la lámpara me miraba con sonrisa malévola y con regocijo.
Recorro la vista por el salón queriendo encontrar  algo que me dijese lo que estaba pasando, pero sólo vi que en el sofá se encontraba una dama anciana, bien vestida haciendo crochet, y que con sus ojos profundos parecía vigilar con autoridad la estancia, una sirvienta entra con una bandeja que contenía una tetera  humeante, la dama mira el reloj de pared, mientras masculla  son las cinco de la tarde, y la visita que espero se retrasa.
 Esto la contraría.
El guarda de la finca, un hombre tullido con nariz aguileña y tez extremadamente pálida se acerca para comentarle algo a la chica de servicio, que inmediatamente se lo transmite a la señora, entonces sin miramientos la señora  le da un codazo en el estómago que le hace salir del salón sollozando.
Distraída  miro hacia arriba, y veo que la niña del columpio lamparín, se tocaba  la cabeza, me aterro al ver que la tenía partida por la mitad, poco después con sus manitas y como si de un juego se tratara se la recompone colocándose  los ojos que se encontraban fuera de sus órbitas, sus piernas partidas se movían sin control haciendo que sus huesos al chocar produjeran un sonido de castañuelas.
Una sombra que parecía encontrarse acurrucada en una esquina, con lentitud se pone en pie, se acerca a mí para posar su mano temblorosa y fría cómo un témpano sobre mi frente, un estremecimiento sacude mi cuerpo que se encontraba inerte.
El Clavicordio que solía tocar mi abuela, empezó a sonar, la melodía es dulce y pegadiza, que hace el ambiente agradable. El tío José se descuelga del cuadro, una vez fuera, se sienta en el sillón donde me encuentro yo sentada, mientras con parsimonia llena su pipa inundando con el aroma del tabaco  el salón.
Entonces veo cómo la familia se va reuniendo, uno a uno van llegando, ya están casi todos  no falta nadie, en esos momentos parece comenzar una gran fiesta, unos beben Jerez, otros juegan  al Mus, todos parecen henchidos de felicidad, pero, entonces miro cada rincón del salón y aterrada me doy cuenta de que faltaba yo, ¿acaso se habían olvidado de mí? Alguien pronuncia mi nombre, pero yo, no tengo voz para responder,  pero esa voz sigue insistiendo, al fin reacciono, en mi torpeza, dejo caer de mi bolsillo una pequeña bolsita que mi abuela me dejó al morir y llevaba conmigo. Pero en el instante en que la bolsa se abre al caer, en  ese instante, una nube de espeso polvo cósmico nos envolvió a todos.
La voz de la abuela, sonó alta y clara. AHORA YA, NI LA LUZ DEL SOL PODRÁ VENCER NUESTRA LEGÍTIMA OSCURIDAD.

FELIZ SEMANA SANTA PARA TODOS.





martes, 9 de abril de 2019

El barro (final)

Anna no pudo creer lo que estaba leyendo, ten paciencia creo que todo lo resolveré en breve, haz lo que te he dicho, tu sigue la ruta que teníamos marcada, más tarde te encontraré.
La azafata cada vez más impaciente espera a que reaccione después de aquella lectura, pero al ver que seguía sin moverse con aire displicente, le dice, ¡salga de una vez por todas del avión! Pero cuando Anna pone el pie en el túnel de desembarque  vio moverse una de las cortinas que separa la zona vip, pero cuando hace la intención de correrla, la azafata la corta en seco gritándole, le he dicho que acabe de salir de una puñetera vez del avión,
Cuando se encontraba  en la entrada del aeropuerto esperando un taxi que la llevara a un hotel, pudo oír cómo dos hombres comentaban a su lado algo que ella no entendió pero sí que lo decían apesadumbrados, ha sido un fracaso no hemos conseguido frenar la incursión  de esa nueva organización, no puedo creer que hallamos fallado en la misión más importante como la ruta comercial de esta zona. El hombre que se encontraba a su lado con aspecto atlético parecía más abatido que su compañero, después de aquella breve conversación  Anna vio que se sentían incómodos guardando silencio por unos minutos que fueron interrumpidos al presenciar cómo  dos coches  de la policía  aparcaban  a los pies de Anna  y ver cómo dos agentes vestidos de paisanos  bajaban  de uno de los coches  y  dirigiéndose a Anna la cogen de los brazos y la meten dentro sin contemplaciones, emprendiendo seguidamente una alocada carrera.
Anna desconcertada sólo supo que le taparon  la cara con un paño húmedo  y que al instante quedo dormida.
Cuando despertó se vio encerrada en una lúgubre habitación  donde sólo había un pequeño ventanuco, que cuando intentó asomarse vio que se encontraba demasiado alto, caminó por la habitación  pensando  en qué podía haber hecho para encontrarse en aquella situación, entonces pone toda su atención en unas pisadas  que parecían presurosas  moviéndose de un lado para otro tras la puerta donde ella se encontraba, pronto aquellos pasos estuvieron acompañados  de murmullos.
 ¿Sería aquello una cárcel?
¿Pero qué había hecho ella para estar encerrada?
Se sienta en el suelo, quizás solo estaba alucinando por culpa del calor que era extenuante, toca la pared, y se encontraba tan caliente que parecía  iba a derretirse.
¿Dónde se encontraba?
Aterrada pensó que quizás  no se encontraba en Mesopotamia.
¿Pero qué hacía encerrada?
Solo había hecho ese viaje para visitar la legendaria Ur, hacer unas cuantas fotos  para un reportaje  que había vendido a su editorial  la cual les había pagado el viaje de novios.
De repente deja sus cavilaciones cuando oye una voz con acento francés, en su confusión  no supo si lo que escuchó era cierto, pues esa voz hablaba de una tumba mientras subrayaba que para un arqueólogo una tumba  es un ser vivo, un maestro que nos enseña el pasado, esa voz revelaba cierta preocupación.
Entonces ve cómo  una araña  del tamaño de la palma de una mano entraba en la habitación por la rendija de la puerta, Anna dio un grito, alguien parecía llegar en ese momento.
 ¿Pero qué está pasando aquí? ¿Aún está viva?
 ¿Acaso no sabíais que esta parte del plan ya debía estar  finiquitada?
 Y acercándose a la puerta donde ella se encontraba encerrada gritando sois todos unos inútiles, enseguida  Anna oyó cómo la llave de la puerta se abría, y se pegó a la pared como único refugio, la araña parecía acampar a sus anchas  y en esos momentos se hallaba dentro de uno de los zapatos de Anna que se había quitado  para amortiguar el intenso calor, entonces la puerta se abre, en un impulso, Anna coge el zapato y se lo tira a la cara al que entraba, estrellándose de lleno en la cabeza de aquel hombre, el animal al verse acosado sale del zapato posándose en la frente de aquel hombre, en unos segundos  cayó al suelo con estertores  y convulsiones  de muerte.
Anna asustada no sabe cómo reaccionar, pero cuando se atrevió a mirar la cara de aquel hombre, hizo un gesto de espanto, sin dudas era su esposo que con un arma en la mano  había entrado con la intención de liquidarla.
Pero algo anormal comenzó a suceder fuera de aquella habitación, no se oía nada que no fuera el viento que silbaba dando la sensación de que allí no quedaba nadie nada más que ella y el cadáver de su esposo, sale de la casa apresuradamente emprendiendo una carrera  despavorida hacia ninguna parte, unos policías le  hacen parar en seco.
¿Señora se encuentra bien?
Sí, contestó sin saber qué era lo que le habían preguntado, uno de ellos una vez estuvo calmada le enseñan una foto ¿Conoce a este hombre? Anna tiembla antes de contestar, sí, es mi esposo. ¿Hace mucho tiempo que lo conoce? Solo seis meses, y ¿Ya están casados? Anna cada minuto que pasaba se sentía más confundida cuando recuerda que desde el mismo día en que se conocieron le habló de boda, ella era aún muy joven y esa propuesta la ilusionó, pues no supo cómo pudo enterarse que ella deseaba hacer un viaje a la antigua Mesopotamia, más tarde le decía que era el sitio ideal para pasar la luna de miel.
Desde entonces Anna supo que era su hombre ideal al saber que compartían los mismos gustos, y el parecía dispuesto a complacerla.
Poco después se encontraba en la comisaría de Bagdad, entre los policías se hablaba de trasladarla  hasta la frontera de Jordania, y que allí sería entregada a la policía española que la estría esperando, Anna detectó que a aquellos policías parecían encontrarse en un raro desasosiego tal vez hasta claustrofóbico al desear que Anna saliera de Bagdad cuanto antes pues les estaba intranquilizando las consecutivas llamadas  telefónicas.
Un furgón policial lleno de agentes se para ante la comisaría de él bajaron ocho hombres armados que se pusieron en posición de custodia, uno de ellos entró donde se encontraba Anna, y sin más, le dice quítese la diadema  que lleva en la cabeza, Anna sin apenas entender nada se la da, poco después dos coches negros con el distintivo del Vaticano se paran ante la puerta, nadie baja de los coches, uno de la comisaría  hace entrega a uno de los que se encontraban dentro de uno de los  coches del Vaticano, era la diadema que le regaló su esposo como pedida para que la luciera en el viaje de novios, mientras tanto ella ignoraba el valor de  aquella diadema, pues  contenía uno de los manuscritos  más valiosos de la Cristiandad donde se narraba las enseñanzas  que recibió el Mesías Jesús de Nazaret en Egipto.
Entonces su esposo la había utilizado  para transportar  aquella reliquia para entregársela a un ateo  traficante de arte religioso,  con la sola idea de destruir los documentos donde se hablaba de Jesús de Nazaret.
Poco después, y cuando ya se encontraba en su casa cacereña, llaman a la puerta, la abre y ante ella un hombre vestido con sotana de Obispo católico, le dice cómo saludo, veo que has madrugado mucho, y sin esperar respuesta, ¿Es cierto que llevó en su cabeza un valioso papiro? Sí Señor Obispo, pero nada más decir estas palabras Anna, vio cómo sacaba del fajín una pequeña daga, entonces Anna con gran agilidad le pinchó en el pecho con el bolígrafo que tenía en las manos que al impacto explosionó.
¿Pero cómo alguien pudo saber que ella seguía teniendo esos documentos que contenían la verdad sobre las enseñanzas del Mesías?
Pero ¿Quién era Anna en realidad? Tal vez una agente de la CIA, o, una mujer que con su desconocimiento salvó de las manos de los especuladores una de las historias más importantes de la enseñanza de Jesús de Nazaret.






domingo, 31 de marzo de 2019

El barro 1º Parte


La boda fue fantástica, más animada de lo esperado. Escribía Anna  en su diario mientras volaba con su reciente esposo  hacia Mesopotamia, se sentía feliz, estaba a punto de realizar su sueño, mientras tanto, los recuerdos le afloraban a cada instante, su esposo parecía sentirse cómodo porque dormitaba  plácidamente con el antifaz puesto.
Como quedaba una hora aproximadamente para aterrizar en el aeropuerto internacional de Bagdad, Anna saca de su bolso una libreta  donde tenía apuntado todo lo que quería visitar.  En las primeras notas había hecho  una reseña que creyó era interesante recordar para cuándo hiciera  el recorrido  que tenía previsto hacer.
En la libreta tenía anotado que las primeras ciudades de la historia de la civilización  comenzaron en Mesopotamia, su desarrollo estuvo ligado íntimamente con el más humilde material que se puede llegar a imaginar ”EL BARRO” Todo parecía haber comenzado al descubrir una montaña de arcilla  que fue la que dio luz verde al comienzo de la construcción del primer  edificio que llamaron Zigurat, este hecho surgió ante la necesidad de preservar  las cosechas en los tiempos adversos, también se guardaba allí como la contabilidad  y bienes de la ciudad. Todo comenzó desde el momento en el que supieron  moldear el barro, y que de sus manos comenzaran a salir unas láminas tan finas que llamaron  tablillas, que fue  dónde se empezaron a  anotar  los avances y sucesos acaecidos  en la ciudad.
Anna cierra el cuaderno de apuntes, indolente  se recuesta y cerrando los ojos se quedó profundamente dormida. La voz de la azafata la despierta, señora hemos aterrizado, Anna la mira como si hubiera visto un fantasma.
¿Se encuentra bien? Le dice la azafata que la miraba con preocupación.
Entonces Anna pregunta. ¿Dónde está la gente?
La azafata le obsequia con una sonrisa fingida mientras le dice, todos han salido de la nave.
¿Y mi esposo dónde se encuentra?
Lo ignoro señora, sólo quedamos dentro de la nave usted y yo.
¿Entonces mi esposo también ha salido? Ya le he dicho que sólo quedamos las dos, respondió la azafata.
Pero Anna insistió, puede que se encuentre en el baño.
No, contestó contundente, por favor tiene que bajar el avión ya tenía que encontrarse en el hangar para su revisión.
Anna pregunta de nuevo.
 ¿Sabe si nos encontramos en Uruk, bueno en Irak, si, si lo que quiere decir es que si se encuentra en Mesopotamia? Verá dijo Anna antes de que la azafata respondiera, es que en mis apuntes tengo anotado  que Mesopotamia es tierra de dos ríos que son, el Éufrates  y el Tigris?
La azafata la mira desconcertada ¿Habría perdido aquella mujer la cabeza? Pero Anna seguía insistiendo, parecía querer ganar tiempo a que su esposo apareciera, Anna sigue haciendo preguntas como si no hubiera escuchado lo que le decía la azafata, mire, aquí en mis apuntes dice  que Mesopotamia en griego quiere decir “Tierra de ríos” Sí señora, así lo dice la historia, le contestó a Anna la azafata un tanto airada. Anna al ver que se estaba acalorando y que el tiempo de espera a que llegara su esposo había acabado con la paciencia de la azafata por último volvió a insistir de que su esposo debía estar dentro del avión.

Al levantarse  ve en el asiento un trozo de papel, lo coge, era una nota escrita de puño y letra de su esposo, nerviosa la lee. Cariño siento que el viaje no haya salido cómo lo habíamos planeado, por lo tanto te pido  que busques otro alojamiento lo más alejado posible del que teníamos concertado, puede ser peligroso para ti por las circunstancias en las que me encuentro.