De lo más alto y en el centro de este recinto amurallado y
donde se encuentra hoy la iglesia de San Mateo salen todas las calles que dan entrada y salida a
este punto neurálgico.
Pues se hicieron cuatro puertas de acceso una llamada de
Coria al Norte, la llamada de Mérida al Sur, por donde entraban los señores de
Ulloa, al Este la del Rio, por pasar cerca un río de donde se surtía la
población más pobre de linaje, llamada más tarde el Arco del Cristo, también se
cuenta que fue donde se formó el primer núcleo judío, al construirse cerca una
Sinagoga. Hoy ermita de San Antonio.
En el Oeste la puerta del Postigo.
Y la más llamativa es llamada El arco de la Estrella,
construida por sus vecinos pues la
construyeron sesgada ante las protestas pues sus carruajes entraban con dificultad a la Ciudad, al estar
protegidas por las murallas.
Hoy esta Ciudad es como un paseo mágico el caminar al
atardecer por sus laberínticas callejuelas bajo la luz oscilante de las
farolas, dónde las sombras se alargan mientras se escucha el susurro de la
brisa, que hace que los pensamientos te transporten al medievo, pues en
cualquier esquina hace que con la imaginación el entorno se convierta en pues magia
pues puedes llegar a encontrarte con un caballero embozado de capa y espada,
sin tener escapatoria pues los grandes portones de las casas solariegas se
encuentran cerradas porque en ellas se encierran celosamente un tesoro de historias que no se pueden profanar.
Ah no podemos olvidar entrar en el Museo donde se conserva
uno de los aljibes mejor conservado de
Europa, similar al de Estambul (Turquía). Subiendo y bajando cuestas iremos admirando
las casas fortalezas de los siglos XV y XVI.
La historia cuenta que las ansias de poder entre los vecinos,
se hizo insoportable, hasta que llegaron los Reyes Católicos, que pusieron
fin a las escaramuzas, ordenando
desmochar las torres, arqueras, saeteras, y troneras, sometiendo a si a los
señores feudales a la autoridad Real, aunque Cáceres en esos momentos no
pertenecía al realengo.
Los Reyes nombraron a
Diego de Cáceres y Obando capitán de los caballeros y gentes de guerra de
Extremadura, y esto hizo que reinara la paz.
Una vez terminaron estas guerras y rencillas entre los
vecinos, vino la reconstrucción de la Villa,
pues se abrieron en los muros de las casonas ventanas y balcones
transformándose las fortificaciones en
casas palaciegas, de diferentes estilos, barrocas, platerescas, góticas,
renacentistas, haciendo que entre todas ellas surgiera un conjunto singular.
Esta euforia por lo bello y lo grandioso hizo llamar la
atención de Felipe II que pernoctó en la
Villa, cuando venía de coronarse como Rey de Portugal.
Pues Cáceres se levanta sobre un solar romano, los cuales también nos dejaron como testigo de su paso el llamado Pozo de los Gitanos, el de La
Hierva, del Postigo, todas ellas torres albarranas de planta cuadrada.
En la plaza de Santa María, se puede contemplar La casa de
los Golfines de debajo de estilo plateresco.
También el museo del Mono, que nos ofrece en la fachada una
ventana conopial, mientras el tejado se encuentra coronado por gárgolas esculpidas en piedra con motivos fantásticos
del siglo XV.
Yo creo que el recorrido os va a gustar, lo haremos
lentamente, pero sin pausa, pues esta Ciudad es así como se tiene que
contemplar
Sin más os espero con impaciencia para poder disfrutar de un
misterio que quizás nunca se desvele, y eso es la que le hace ser mágica.
FIN

