Una joven de piernas largas y exagerada minifalda se acurrucaba mimosa en los brazos de un vejestorio con cara de mafioso: que
ella aprovechando el momento de
confusión le extrae del bolsillo un valioso documento para supuestamente más tarde
hacerle chantaje.
Habían pasado dos horas de desconcierto y por su aspecto no
parecía quedar nada en pie de aquella cafetería de moda, pues sólo se veía
suciedad e inmundicia, el suelo en esos momentos se encontraba cubierto de
ponzoña igual a la que generan las culebras cuando se encuentran hacinadas en
un pequeño cubículo: Pues aquella gente habían comenzado a ser ellos mismos sin
careta , tal cual eran sus almas pues se insultaban igual que chacales intentando devorarse unos a otros por conseguir el mejor
trozo de la presa, que era llegar el primero a la puerta.
Al parecer aquella clientela siempre fue de lo más “selecto”
pues todos ostentaban altos cargos donde
respetuosamente eran llamados “ Señores” y ahora se encontraban enfrentados unos con otros por salir de un
lugar en el que se encontraban atrapados por algo que ninguno pudo evitar, la aflicción
que suponía para los ellos el no poder dominar la situación era irritante;
aquel apagón sirvió para que se les
cayeran las máscaras, quedando al descubierto sus verdaderos rostros que decían
lo que eran en realidad vulgares chorizos que se dedicaban a vivir bien a costa
de los demás.
En la calle un tumulto de gente se aglomeraba frente al
ventanal acristalado de la cafetería mirando con compasión a los allí
encerrados, pero nadie hizo nada por ellos.
Los atrapados eran hombres que tenían en sus manos el poder
de hacer un mundo mejor para todos y más justo, pero al parecer ya no tenían
más oportunidad pues la perdieron por su ambición desmedida.
Un escape de gas en la cocina, y una cerilla encendida que se
acercaba a encender un cigarrillo fue el detonante. En la deflagración la
puerta se abrió; cuando llegaron los bomberos, sólo quedaban cenizas que ni
siquiera pudieron ser identificadas,
FIN

