martes, 25 de agosto de 2026

Reflexión

No es cierto que en la vida unas veces se gana y otras se pierde,  la  realidad es que a  veces se pierde, y otras se aprenden.




sábado, 22 de agosto de 2026

¿Sabías que la civilización sumeria inventó el mundo en el que ahora vivimos?




martes, 18 de agosto de 2026

Fin del relato La Nieves de GREDOS

Nos miramos mi hermano y yo frente a frente bajo los destellantes chisporroteos  de los troncos quemándose y, como si a mi hermano le hubieran puesto pilas comenzó a hablar, de su boca salían palabras que para mí eran incoherentes.

Y de repente me pide que le ayude a llevar a Faustino, Samuel, Fernando y Marcial a la Laguna Grande en el llamado Circo de Gredos; yo me quedo perplejo, quería que le ayudase a cometer un crimen ¿Qué le pasaba a mi hermano? ¿Quizás la soledad de la montaña lo había trastornado?

Lo miro aterrado, y su voz ronca me dijo; si no me ayudas  tú también irás con ellos, no puedo dejar ningún cable suelto. Mis piernas temblaban como dos palillos tanto que se podía oír el tintineo de mis huesos como se puede oír la cola de una serpiente cascabel dispuesta a atacar.

Caigo desplomado en un sillón, siento que no tengo fuerzas para levantarme, mientras mi hermano con gran agilidad mete a Samuel en un saco de plástico que tenía dispuesto para el caso, unas lágrimas acusadoras resbalan por mis mejillas al ver cómo mi hermano cogiendo otro saco mete en él el cuerpo de Faustino, nunca imaginé que pudiera tener tanta fuerza para mover los cuerpos inertes hasta poder meterlos en una furgoneta que tenía dispuesta para el evento, mi hermano me mira, y su mirada me dice, había que hacerlo, se sienta a mi lado mientras la chimenea se hacía cargo de que desapareciera la documentación de todos ellos.

Ellos fueron—dijo de sopetón—los que mataron a nuestros padres mientras una tarde admiraban la gruta Verde, porque sí, allí murieron asesinados por estos delincuentes, les golpearon sin piedad en la cabeza haciéndoles caer al agua que al estar aturdidos no pudieron defenderse y se ahogaron

¿Pero cómo puedes saber si tu no te encontrabas allí?

Te equivocas yo me encontraba en una esquina de en un saliente granítico filmando con mi cámara a nuestros padres, sin pensar que para ellos sería el último día de sus vidas; que yo al ver lo ocurrido acudí precipitadamente, buceé hasta lo más profundo del lago, pero ya era tarde se los había tragado el agua. En esos momentos y al no encontrar los cadáveres guardé la cinta, y prometí que me vengaría.

Y fue cuando vi desde mi desolación cómo con algarabía todos estos delincuentes festejaban lo que acababan de hacer, pues mientras yo corría a socorrerlos no pude ver cómo  uno de ellos, con una pértiga los hundió hasta el fondo, aterrado esperé a que ellos se fueran, pero no pude hacer nada una de las pozas se los había tragado.

Sí, pero Juan no ha venido a la cena, no te preocupes le tengo una sorpresa.

Y ¿Cómo se te ocurrió lo de hacer un  licor con flores altamente venenosas?

Pues por unos apuntes que encontré en tu escritorio y cómo no importaba si me confundía o no, me lancé y, de esa mezcolanza  salió lo que yo deseaba.

Poco después, sacando fuerzas de flaquezas ayudé a mi hermano con el coche fúnebre hasta su destino, pues estos salvajes iban a pagar por sus crímenes.

No entiendo bien cómo sentí una gran paz espiritual cuando  vi cómo los cuerpos se hundían lentamente hasta desaparecer en el fondo de la laguna Grande del Circo de Gredos.

Más tarde y frente a la chimenea tomamos una taza de café, y extrañados pudimos ver cómo un ramillete de cuernecillos azules lucía encima del piano, los troncos en la chimenea  se consumían lentamente, una puerta de una de las alcobas se cierra de golpe, mi hermano me mira complacido.

Entonces ocurrió algo sin causa explicable, noté cómo en el silencio la montaña parecía cómo si se cubriese el espacio con una espesa capa de nieve mientras mi hermano cerraba la casa con llave, y antes de que llegáramos a nuestro coche al mirar la casa como despedido pudimos ver desaparecer todo aquel entorno junto con la chimenea encendida he impoluta sin una brizna de ceniza

FIN

 

 

 

 




domingo, 16 de agosto de 2026

Curiosidades:

Sabias que en el año 1935 Persia comenzó a ser llamada Irán.




jueves, 13 de agosto de 2026

3º PARTE  DE LAS NIEVES DE GREDOS

 

Por aquellas fechas mi hermano hizo un grupo de aficionados a descubrir grietas inaccesibles, y mirándolos me di cuenta de que mi hermano tenía alguna razón para convocarlos en unas fechas tan poco propicia para subir a la montaña, de repente mi hermano cambia de humor, y al hablar se dirige a Marcial, no se si recuerdas que en aquella incursión que hicimos tú por una hora desapareciste, que por cierto nos asustaste hasta que te vimos saliendo de uno de los huecos de una poza por donde yo no permití que fuerais, pero ahora me alegro de que estés aquí con todos, qué recuerdos, y se puso a limpiar la ceniza de la chimenea como si fuera lo más importante que tenía que hacer en esos momentos.

Luego se dirigió a Faustino, creo que a ti te van muy bien las cosas desde que te has dedicado a los negocios, que por cierto las malas lenguas dicen que no son muy claros. Faustino enrojece de ira, pero al no haber continuación de los allí presentes bajó la cabeza frotándose las manos, dando  a entender que no le importaba lo que se dijera de él, sin dudas sabía que era un hombre sin escrúpulos.

Ahora mi hermano se queda mirando por unos instantes a Samuel, yo observo era un hombre enjuto con la tez anacarada y nariz transparente dando el aspecto de quien no se puede confiar, sus largas manos blancas comenzaron a moverse sin control.

Enseguida le llegaba el turno a José, poco hablador, insulso, y de aspecto tosco con el cual nunca se podía mantener una conversación, hasta el extremo que ninguno quería estar con él.

Pero mi hermano cómo los convocó, pues  para mí a cada momento que pasaba  junto a ellos era una incógnita que no acababa de entender.

Yo soy Fernando creo que aun no me he presentado, soy en que menos pega en esta insulsa reunió, pues nunca subí a la cumbre al padecer de vértigo, pero me entretenía en un pequeño laboratorio que mi padre hizo para mí en la pequeña buhardilla donde pasaba muchas horas investigando la fauna y flora que me ofrecía con generosidad el entorno.

Llevo una vida tranquila, pues soy profesor en la Universidad de Cáceres, mi mujer también profesora  y juntos conjugamos un perfecto tándem.

Es la hora de comer y mi hermano nos convoca al comedor y todos acudimos atraídos por el aroma que desprendía la comida, con asombro veo que cada uno tenia su nombre donde sentarse, este detalle les hace gracia a todos menos a mí que conociendo a mi hermano este detalle me inquieta.

La cena fue exquisita, el venado en su punto de cocción, el vino excelente, pero el postre… de eso hablaré más tarde, no creo que ahora voy a decir lo que pienso del licor que dio a los comensales a probar de color rosado que yo no probé pues me hizo recordar mis experimentos en la buhardilla, recuerdo que con un poco que destilé de una de las flores me salió un liquido de ese mismo color, y que me cargué mis únicas dos cobayas que tenía cuando se las di a probar.

Un presentimiento me hizo estremecer ¿de dónde había sacado mi hermano ese líquido rosado que yo no había probado?

Me levanto de la mesa y voy enloquecido a mi pequeño laboratorio, miro con ansiedad, pero no veo nada anormal, de pronto una mano dura como el hierro se posa en mi hombro asustándome.

Era mi hermano que con voz solemne me dijo, te necesito abajo.

Después de unos momentos de charla insulsa, Faustino comenzó a sentirse mal, la culpa la tenía la ingesta que había sido excesiva al estar bien condimentado el venado, casi arrastrando mi hermano y yo lo llevamos a una habitación que curiosamente estaba preparada para si se indisponía algún invitado.

Poco después recogemos la bajilla, y nos sentamos alrededor de la cálida chimenea, con una copa de coñac en la mano, de pronto la mano de Samuel comenzó a temblar hasta derramar la copa, le ayudo a recostarse en el sillón, al instante se quedó dormido, a nadie nos sorprendió después de una ingesta copiosa.

De pronto Samuel comenzó a babear cómo si hubiera bebido un vaso con detergente.

Nos miramos mi hermano y yo frente a frente bajo los destellantes chisporroteos  de los troncos quemándose y, como si a mi hermano le hubieran puesto pilas comenzó a hablar, de su boca salían palabras que para mí parecían incoherentes.

CONTINUARÁ...




miércoles, 12 de agosto de 2026

REFLEXIÓN

El misterio que guarda una novela es un problema a resolver por el lector.

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No te arrepentirás.

 




sábado, 8 de agosto de 2026

 2ª PARTE DE LAS NIEVES DE GREDOS.

 

Aún recuerdo a mi madre sentada ante el piano amenizando las largas tardes de invierno cuando nos quedábamos incomunicados por la nieve y la ventisca, y cuando mi padre nos daba clases de historia y matemáticas, todo nos parecía fantástico era casi irreal la vida que vivíamos al ser los únicos habitantes de aquella maravillosa sierra que nos hacía sentir parte de la naturaleza.

Después de haber divagado por los recuerdos más recóndito de mi vida, me levanto indolente de la cama quería saber quien era el invitado de mi hermano que acababa de llegar, bajo al salón, que para mi fue toda una sorpresa pero-desagradable—era Faustino mi enemigo número uno que tuve en el colegio al estar siempre incordiándome, hasta llegar en una ocasión cuando en una merienda campera tuvo la oportunidad de ridiculizarme  ante los compañeros de clase, en aquella ocasión hizo que me comiera una tortilla de patatas sabiendo que no soportaba la mezcla del huevo y la patata.

Creo que siempre le odie por su arrogancia, ahora se veía obeso, descuidado mientras por su frente perlaban gotas de sudor al contraste de la calle al calor de la chimenea; nos saludamos con frialdad.

En esos momentos llaman de nuevo a la puerta, mi hermano la abre y entra Juan, que hace el mismo ritual cuelga la pelliza de borreguito, se quita las botas de goma y entra en el salón donde nos encontrábamos sentados Faustino y yo, nos saludamos alzando la mano como si nos hubiéramos visto hacía poco tiempo, una vez sentado hablamos de cosas intranscendentes, y de nuevo llaman a la puerta, abre mi hermano, hola Samuel, entra, y señala el lugar donde debía entrar, después de sacudir las botas de la nieve, su saludo fue protestar por el mal tiempo, yo lo miro, era alto enjuto y con la clásica nariz de picaporte que en esos momentos estaba tan colorada que parecía un pimiento morrón, y siguió protestando por la ventisca que se estaba aproximando, creo que nos vas a tener que dar cobijo por unos cuantos días, si es que podemos salir de aquí, decía mientras se acercaba al calor de la chimenea para entrar en calor, mientras mi hermano sin hablar repite el rito de barrer las cenizas que escupía la chimenea.

Entonces miro a mi alrededor, y pienso que al parecer faltaba un invitado para completar los cubiertos que había en la mesa.

De pronto interrumpe mis pensamientos el sonido de un teléfono, mi hermano contesta la llamada, cuelga para decirnos que era Fernando quien llamaba para comunicar que no podía llegar porque la ventisca se lo impedía.

Todos nos miramos, pero que demonios pintaba allí Fernando el mecánico si nunca quisimos que jugara con nosotros por lo bruto que era.

No os he dicho que a mi hermano siempre le atrajo  la espeleología, cuando era niño le gustaba acompañar a mi padre por la sierra para descubrir grutas y lagos subterráneos, recuerdo una vez que se perdieron en las cumbres nevadas que a mi hermano le encantó sobre todo cuando tuvieron que acampar en uno de los lugares que mi padre le decía era altamente peligroso si no se conocía el terreno.

Y que una vez de vuelta a casa siempre traían a mi madre un ramillete de cuernecillos azules que tanto proliferan en lo más alto de la sierra, que mi madre ponía con entusiasmo en un jarrón de cerámica encima del piano.

En otra de sus excursiones los dos descubrieron la Laguna  Grande  llamada Circo de Gredos, que forma un prolongado y elevado escarpado sobre la fosa del río Tietar, siendo para ellos un gran descubrimiento, tan especial que desde entonces despertó en mi hermano una gran afición por explorar las depresiones graníticas y las grutas más ocultas.

En una ocasión mi hermano hizo una incursión por estos parajes con un grupo en el cual se encontraban sus invitados…

CONTINUARÁ.