“UNA NACIÓN
NO SE PIERDE PORQUE UNOS LA ATAQUEN, SINO PORQUE QUIENES LA AMAN NO LA DEFIENDEN.
BLAS DE LEZO
Y OLAVARRIETA


Minutos después al parecer volvió a su carácter relajado,
tanto, que no sospechó que podía ser pillado en un descuido. Pero él no era
como los demás, solo lo hacía por afición, tan solo se sabía de memoria
los nombres y hechos de los espías más famosos de la historia de España. Pero
este pensamiento en vez de hundirlo le
entusiasmó, de tal manera que, se acercó a la maleta y sin supervisar lo que
esta contenía la cerró, pidió un taxi se dirigió a la calle Barquillo. Antes de
llegar a su cita recordó al espía número uno de la historia, Juan Pujol, alias
Garbo, que siempre supo mantener el
secreto de cómo engañó a los nazis; que muchos años después se supo.
Y mientras caminaba
hacia la cita de la calle Barquillo comienza a hacer sus cavilaciones, al ver que sus sueños parecían cumplirse, ya que al parecer sin apenas darse cuenta estaba adquiriendo cierta relevancia al ser llamado para esta extraña
demanda, pues sólo deseaba con todas sus ganas poder tener en sus manos
algunos de esos papeles de los se decía guardaban los servicios de
inteligencia, sabía que solo necesitaba astucia y a él le sobraba, pues su anhelo era que se hiciera justicia, pero como la historia
se escribe según las alianzas que se hacen, Fernando supo que algún día escribiría
su propia historia.
Llega al despacho de la calle Barquillo, sentada tras una mesa de despacho
se encontraba una mujer encantadora que alargando su brazo le invita a
sentarse, Fernando se siente complacido ante tanta amabilidad. La mujer
comenzó: No dudamos de que Ud tiene una virtud que nos favorece, ya que su
anterior trabajo nos permitió que gracias a sus pesquisas pudiéramos emprender una investigación
que parecía imposible poder tirar de ningún hilo, pues debe saber de que este trabajo convive con amenazas de muy altos cargos
de la administración, que desde dentro boicotean con descaro nuestras pesquisas.
Hizo una pausa, por supuesto sabemos que es periodista, y también sabemos
que es hábil como nadie en el manejo de toda clase de documentos.
Fernando se mueve en la silla, y pensó; creo que voy por un
buen camino.
Aquella misma tarde llega a Ámsterdam llamada la Venecia del
norte al encontrarse regada por anillos de vías fluviales que cruzan con gracia
la ciudad, y donde los campos se llenan de tulipanes que florecen durante una
temporada corta, pero que el que lo contempla no lo olvida jamás.
Una vez dentro en el taxi y camino del hotel se encontró en la calle con un tumulto dando
gritos que no parecían de protesta, pues parecían más gritos agónicos de los
que se producen ante un hecho impactante, nos desvían de la ruta, y una mujer se
para ante la ventanilla del taxi y con voz trémula pero convencida de lo que
decía, gritó: al fin ha habido alguien valiente que ha devuelto el daño que ese hombre ha
hecho al pueblo, Fernando mira hacia donde señalaba la mujer, y entonces vio un hombre inerte tendido en el suelo que al estar tan deteriorado ni
siquiera sus seguidores se acercaron, pues estos salieron corriendo como ratas
ante una riada; una llamada en mi teléfono interrumpe mi curiosidad, que me dice, tu
misión ha sido cumplida, solo con tu presencia se ha podido producir este suceso, gracias.
Yo no supe cómo reaccionar, pero si supe que se habían
cargado a uno de los políticos más corruptos de la democracia, ¿pero él no
había hecho nada?
¿Qué fue lo que pasó? Pues nunca llegaron a decirle en la
agencia el plan a seguir, pero por supuesto lo suyo era el engaño, para coger
desprevenido a un alemán? ya que se
trataba de una operación en cubierto.
Pero para su sorpresa todo se lo había encontrado hecho, y en
Madrid lo iban a tomar a chunga, pero Fernando como un gran potencial sabueso que creía
ser, supo poco después de que había conseguido amilanar a Hitler. Una vez en Madrid nadie
le creyó, pero días después la II Guerra
Mundial acabó con la derrota de Hitler.
Más tarde aparecieron unos documentos secretos que decían que
esta historia la escribió un periodista anónimo, y que no fue como sucedió ni
cómo la contó
No obstante ¿Acaso él fue él cebo que pusieron para despistar
que resulto ser acertado?
FIN


Entra en una cafetería, pide un cortado, y le viene a la
memoria ¿qué querrían decir con que la entrevista tuviera que ser impactante
tanto que los que la leyeran sacaran sustanciosas conclusiones? Pero no
recordaba cómo hizo aquella entrevista, tampoco como salió de aquella casa,
pero sí recordaba que el trabajo lo había hecho, pero no recordaba nada más.
Poco después se encontraba de nuevo en su apartamento, pone
la televisión, necesitaba saber si aquella noticia había sido publicada y si
había tenido repercusión; de pronto cortan la emisión para dar el último
comunicado, expectante esperó a que él locutor anunciara la noticia. Anoche fue
encontrado sin vida uno de los empresarios más prestigiosos de estos momentos; por las investigaciones
hechas, hay indicios de que este pudiera haber dado una entrevista muy comprometida, también se supone por un chivatazo que en esta supuesta entrevista dio nombres en los que estaban
implicados miembros del gobierno, la documentación no ha sido
encontrada, pero siguen las pesquisas ya que se
dice que fue una entrevista efectuada en la clandestinidad.
Fernando después de escuchar la noticia pensó ¿y si he caído
en una trampa? pero no podía ser, mi mente siempre fue lúcida.
Suena el teléfono, se sobresalta, y una voz distorsionada le
pide que se presente en la calle Barquillo número 15 2º sótano a las 15, 30 de ese mismo día, y sin demora, ya que
se trataba de un trabajo que tenía que terminar al quedar inconcluso en Ámsterdam y debía ir para terminarlo; ante el prolongado silencio de Fernando el interlocutor insistió, sigue
ahí. Sí contestó; el que hablaba dijo: Esta misma tarde ultimamos los detalles,
no se demore tiene el tiempo justo para coger un vuelo que le llevará a su
destino.
Fernando se dirige a
su alcoba y se percata de que encima de la cama se encontraba su maleta ya preparada con la ropa que tenía que llevar
¿Qué estaba pasando? ¿Qué misterio guardaba?
¿Y si lo habían
llamado para que descifrara un enigma que sirviera para desenmascarar a algún
político corrupto? ¿Acaso era él un reconocido espía con amplias redes sociales
en las más altas esferas?
Y entonces comenzó una paranoia para él, que pensó podía
sobrepasarle.


El
PERIODISTA QUE HACIA DE ESPÍA EN SUS RATOS LIBRES.
Fernando aquella mañana puso el pie en el suelo, y recordó la
noche en la que no pudo pegar ojo, y a medida que avanzaba el amanecer se
distrajo mirando cómo el sol se asomaba tímido por el tejado del edificio frente
a su casa, mientras tanto miraba vio sorprendido como aparecía una inoportuna
nube con intención de ocultar al recién nacido, Fernando se echa de nuevo en la
cama, levanta los brazos para desperezarse, que al estar la ventana abierta el
frescor mañanero le hizo estornudar, y en esos momentos se dio cuenta de que
estaba más vivió que nunca, tanto que en su boca se dibujó una sonrisa de
satisfacción.
Pues desde hacía unos cuantos años estaba siendo para algunas
agencias de espionaje un comodín al ser llamado solo cuando no tenían a ningún
especialista que supiera ejecutar misiones que al parecer asumían poco riesgo como la de encontrar a ciertos personajes
dudosos, esos que sin ser delincuentes destacados se vuelven resbaladizos hasta
saber cómo desaparecer sin quedar
rastro, y era entonces cuando en estos casos era contratado cómo colaborador en
las llamadas misiones intranscendentes siendo para él su modus operandi, que le
permitía introducirse en ese mundo que siempre le fascinó cómo era la de
recuperar al delincuente con la mercancía; en una ocasión tuvo como misión
conseguir un violín que más tarde decepcionado supo que dicho objeto no
existencia, pero por su instinto supo de que fue una manera de distorsionar lo
que en realidad debía encontrar.
Fernando siempre tuvo la paciencia de saber esperar a que se
le presentara una buena oportunidad de
demostrar sus dotes de sabueso, pues nunca quiso seguir las directrices de
otros colegas, sólo se fiaba de su olfato que le decía cuando no había nada
claro en algunas de las búsquedas al estar estas enmascaradas de tal manera que
hasta la misma justicia no encontraba delito para pillar al personaje al saber
muy bien cómo esconder los hechos probados y no pudieran salir a la luz.
Entonces ¿valía la
pena jugarse la vida? Y después de haber
tenido algunos fracasos y cuando recibía de la misma agencia falsos indicios
que le incitaban a bucear más de lo debido en ciertos casos, supo que de
antemano estaban apañados.
Habían pasado dos
semanas sin trabajar y nadie llamaba a su teléfono, salió de la alcoba y se
duchó precipitadamente, se puso su mejor traje y salió a la calle como si algo
urgente le estuviera esperando, mientras tanto se acercaba a la calle Legazpi
en el tercer piso del número oo2, dónde tenía
su pequeña oficina sin pretensiones; pero sin motivo aparente y desde que salió
de su casa tuvo la intuición de que algo no tangible estaba pasando era ese algo
que ni siquiera se atrevía a imaginar. Al abrir la puerta de su despacho tuvo
la impresión de que estaba frío, impersonal, tanto que por unos momentos dudó
de que fuera su oficina, pues los muebles al mirarlos le parecieron
extravagantes, añejos, entonces recordó de que eran los mismos que cada noche
soñaba desde hacía dos meses, tanta era su inquietud que al despertar de
aquellos sueños por la mañana se preguntaba ¿Qué clase de espía soy si nadie me llama?
Con paso firme se dirigió al archivador, lo abrió con
cautela, todo parecía encontrarse en su sitio, pero de una de las carpetas se desprende una nota que
cae al suelo, la lee con avidez, pero aquella nota no decía nada que pudiera
inquietarlo, lo tira a la papelera, desesperado no sabía que hacer, con su
destino pues tenía la aprehensión, o al menos eso intuía, que algo no
funcionaba, ante estos pensamientos se vino abajo, entonces recordó cuando fue
llamado para hacer una entrevista como reportero en un piso de Móstoles, no
recordaba el nombre de la calle, pero recordó que el entrevistado dijo al hombre que lo
acompañaba, espero que este periodista sepa interpretar lo que quiero hacer,
pues lo que necesitamos es un profesional despierto y que no le tiemble la pluma cuando publique
el reportaje, y que sepa decir fehacientemente lo que tenían que contar; y entonces
añadió dirigiéndose a mí, pues sabrá muy bien que en el periodismo las noticias
pasan con mucha rapidez, hemos buscado a gente que trabaje como usted porque
tenemos noticias que tienen que ser traducidas con exactitud, pues esta es la
esencia de nuestro comunicado, mientras tanto el individuo sacaba una llave se
su bolsillo y la introducía en la cerradura de un buró que parecía recién
comprado, y sacando unos documentos de nuevo se dirigió a mi ¿Sería capaz de
hacer de esta entrevista y de estos documentos una noticia impactante?
Aquel mismo día después
de la entrevista y mientras descansaba después de haber recopilado toda la
información, alguien entró en la casa llevándose toda la documentación, dejándolo por unos días
en un estado de seminconsciencia.
Fernando ante este recordatorio su mandíbula se crispó, la luz que entraba
por la cortina entreabierta le parecieron cuchillos que se dirigían a su
cuello, se sienta ante su mesa de trabajo, que la silla ante su peso crujió como un animal herido, éste hecho hizo
que se levantase como si hubiera sido empujado por un resorte. Mira el suelo y
descubre que había sido renovado, las paredes parecían recién pintadas, sale
precipitadamente, con la mente ausente se dirige hacia la Gran Vía necesitaba
distraerse al encontrarse esta calle siempre a tope de gente.
SEGUIRÁ...

