Continuación
de lo que guarda la Ciudad Monumental de Cáceres
Recordando aquel episodio de mi vida se que quedaron muchas
lagunas en mi memoria, y para mi sorpresa nada de lo que presencié aquel día me
pareció nuevo, pues a veces en mi propia casa siento presencias que parecen
querer contarme historias que
acontecieron en aquel Cáceres antiguo cuando corrían lo siglos XVII—XVIII.
En mi apasionado entusiasmo creo que siento algo parecido a una presión en el pecho cuando
con sigilo bajo las escaleras del Alzapón (palabra en desuso) una habitación
olvidada donde se solían guardar los alimentos en tiempos pretéritos, estancia
que aun se conserva en algunas viviendas de la parte antigua de la Ciudad.
Y es cuando observo cómo aflora en mí un fenómeno extraño que relaciono
cuando paseo por la Ciudad Monumental ¿Acaso somos tan zafios al pensar que no
tenemos un pasado? aunque este pensamiento nos haga a veces reflexionar sobre
algo que no se encuentra al alcance de nuestra
vista.
Pero yo estoy segura de que algunos de los descendientes de
estos antiguos habitantes que para nosotros son intangibles, quizás vaporosos, pues estos pueden pasar por
nuestro lado sin apenas ser perceptible, que al ser un acto irrefutable pensamos
que es solo una impresión irresponsable por la flojedad
en la que se encuentra nuestra consciencia.
¿Y si estos seres están esperando el momento propicio para emerger del
encierro al que están sometidos para liberarse de su eterna oscuridad?
Esta sensación quizás no la puede sentir cualquiera que no
esté motivado al ser muy difícil de explicar, y complicado de creer ya
que se trata de dar un salto atemporal donde no todos los transeúntes pueden vivir
el momento sublime de espacio tiempo.
Estos hechos al ser percibidos por solo unos pocos estos no lo comentan al no ser una narración creíble,
yo sé que Cáceres es una ciudad especial que a veces cuando paseas por sus
estrechas callejuelas bajo el influjo de
la luna se pueden sentir cosas que al no ser palpables producen un impacto
emocional tal, pues al volver cada esquina te puedes encontrar en una encrucijada la
cual es difícil olvidar, al sentir cómo seres incorpóreos vigilan sus
posesiones.
Y esto os lo cuento
recordando aquel día en que encontrándome sola y siguiendo mi instinto pude ver
a una doncella mancillada por su condición de mujer, y que con su mirada me
invitó a contar su historia, sin sospechar que en aquel momento algo
sobrenatural hizo que mi memoria perdiera su capacidad, ya que lo más
importante del relato quedó en el olvido.

