martes, 2 de junio de 2026

Continuación de . .. Ciro el persa

le había parecido más sabroso, Haspago, complacido por el interés de su rey, le contestó que todos los platos habían estado excelentes. Poco después aparece un criado con una bandeja de plata, todos pensaron que era demasiada comida, pero, cuando el rey le dice al criado que sirva primero a su comandante, y al bajar  éste la bandeja a la altura de los comensales, todos quedaron horrorizados, pues se dio a entender que en el banquete se había servido cómo manjar al hijo del comandante cuya cabeza se exhibía en aquella  bandeja  de plata

Más tarde la historia cuenta, que el rey Ciro sucedió a su padre Canbises, llegando a ser rey de Persia. Durante sus primeros años de reinado puso toda su energía en conquistar a una reina llamada Tomasis, que lo rechazó, pero cómo Ciro no cejaba en su empeño, ella le maldijo diciéndole, que algún día rebozaría su cuerpo con la sangre de los persas, el desolló esa maldición convirtiéndose en un guerrero, que empezó a sonar cómo sus batallas alcanzaban importantes hazañas.

Pero, aun así y, todo, su abuelo Astiages no parecía estar muy satisfecho  pues tenía  celos del  poder y, del carisma de su nieto. Un día, por sorpresa emprendió una acción guerrera contra su nieto que ya ostentaba el reino de Persia.

Ciro en aquella contienda, para fastidiar a su abuelo, se hizo con el servicio de varios generales Medos: Poco después marcho con su ejército sobre la capital, (Eclatana) buscó a su abuelo con ahínco, que poco después fue capturado por sus generales y entregado a él.

Ciro el rey persa una vez tenido en su poder a su abuelo, le perdonó la vida siendo  derrocado, manteniéndole encarcelado hasta el fin de sus días. Ciro ya era también el rey de los Medas y de Persia, llegando a dominar Capadocia, consiguiendo acaparar con sus hazañas también las ciudades griegas de Anatolia.

Ciro finalmente perdió la batalla en el mar de Hierba. Tomases la reina que lo rechazó, después de la contienda, buscó su cadáver de entre los escombros, cuando lo encontró, le corto la cabeza y la sumergió en un tarro lleno de sangre que habían vertido sus soldados persas.

¿Exageración?

Pudo serlo, pues lo que sí se sabe es que los esteparios  de aquella época eran capaces de, eso y, mucho más.

¿Leyenda?

¿Verdad?

Eso fue lo que me contaron y yo os lo cuento a vosotros.

 

 




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