le había parecido más sabroso, Haspago, complacido por el
interés de su rey, le contestó que todos los platos habían estado excelentes. Poco después
aparece un criado con una bandeja de plata, todos pensaron que era demasiada
comida, pero, cuando el rey le dice al criado que sirva primero a su
comandante, y al bajar éste la bandeja a la altura de los comensales, todos quedaron
horrorizados, pues se dio a entender que en el banquete se había servido cómo
manjar al hijo del comandante cuya cabeza se exhibía en aquella bandeja de plata
Más tarde la historia cuenta, que el rey Ciro sucedió a su
padre Canbises, llegando a ser rey de Persia. Durante sus primeros años de
reinado puso toda su energía en conquistar a una reina llamada Tomasis, que lo
rechazó, pero cómo Ciro no cejaba en su empeño, ella le maldijo diciéndole, que
algún día rebozaría su cuerpo con la sangre de los persas, el desolló esa
maldición convirtiéndose en un guerrero, que empezó a sonar cómo sus batallas
alcanzaban importantes hazañas.
Pero, aun así y, todo, su abuelo Astiages no parecía estar muy
satisfecho pues tenía celos del poder y, del carisma de su nieto. Un día, por
sorpresa emprendió una acción guerrera contra su nieto que ya ostentaba el
reino de Persia.
Ciro en aquella contienda, para fastidiar a su abuelo, se
hizo con el servicio de varios generales Medos: Poco después marcho con su
ejército sobre la capital, (Eclatana) buscó a su abuelo con ahínco, que poco
después fue capturado por sus generales y entregado a él.
Ciro el rey persa una vez tenido en su poder a su abuelo, le
perdonó la vida siendo derrocado, manteniéndole encarcelado hasta el fin de
sus días. Ciro ya era también el rey de los Medas y de Persia, llegando a
dominar Capadocia, consiguiendo acaparar con sus hazañas también las ciudades
griegas de Anatolia.
Ciro finalmente perdió la batalla en el mar de Hierba.
Tomases la reina que lo rechazó, después de la contienda, buscó su cadáver de
entre los escombros, cuando lo encontró, le corto la cabeza y la sumergió en un
tarro lleno de sangre que habían vertido sus soldados persas.
¿Exageración?
Pudo serlo, pues lo que sí se sabe es que los esteparios de aquella época eran capaces de, eso y,
mucho más.
¿Leyenda?
¿Verdad?
Eso fue lo que me contaron y yo os lo cuento a vosotros.


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