A Juan-Fran
Se fue el día 18 de enero dejándome una nieta, que como hija
lo adoraba; siempre supe era un buen hombre, honesto sencillo, como son
aquellos que hacen de la cultura un don para regalar, pero llegó un día en la
que en su cabeza no cupo tanta sabiduría y comenzó a tener fallos, unos fallos
manifestados en dolores de cabeza, algo que procuró pasar desapercibido para la
familia, pero un día su cuerpo ya no pudo aguantar la presión de su cabeza y se
desplomó. Y después de año y medio de callado sufrimiento Juan Fran mi (nuero)
como yo lo llamaba nos dejó con un dulzor en la memoria; su esposa mi hija, lo
cuidó con tanto amor que su tenue sonrisa nunca se desdibujó de su rostro, pues
se sentía querido.
Yo escribo este manifiesto para darle las gracias allí donde
este por haberle dado a mi hija 15 años de felicidad, pues soy una (suegra) que
le da gracias al Altísimo por la oportunidad de haber conocido sus bondades,
bondades que hacen que el hombre sea grande a pesar de su sencillez.
Te lo debía Juan Fran.
Tu suegra.
Teresa.

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