domingo, 12 de abril de 2026

¿Es acaso una ficción? Final

 Y supe de que estas pétreas paredes saben de muchas cosas que pasaron y, que por alguna razón pueden llegar a guardan para sí muchos misterios esperando el momento oportuno para salir a la luz. Una de las razones  por la cual al pasar junto ellas puedes hasta tener la sensación de que estas palpitan a cada paso que das al ritmo de tu corazón. Una tarde me encontraba paseando cuando mi brazo rozó una de esas paredes, pues iba pensando en cómo  sería la vida en aquellos tiempos, donde todo (como siempre ha sido y será) el ser humano, necesita quedar sus huellas de su paso por la vida.

Y la historia comenzó, aquel día cómo he dicho, cuando me encontraba deambulando al atardecer por una de las muchas claustrofóbicas callejuelas, cuando de pronto pude percibir un siseo, vuelvo la cara, pero no vi a nadie, intrigada dirijo mis pasos hacia la puerta de uno de los palacios  que tanto se prodigan por este entorno, que al encontrar su puerta abierta asomo mi cabeza  para contemplar el zaguán. Como me embargaba la curiosidad por saber de dónde venía ese siseo, siguiendo mi instinto creí haber salido de aquel zaguán a toda prisa, pero de pronto la tarde dejó de ser luminosa, al eclipsarse el sol tras una impertinente nube, y creo que yo me quedé contemplando aquel zaguán por unos instantes, entonces me pareció que aquel recinto no quería saber nada de lo que me estaba pasando, ni siquiera la tenue claridad del día, de repente me encontré en medio de una penumbra, y pude avistar al fondo del zaguán una puerta enrejada que daba paso a un precioso patio que se encontraba  rodeado por diez columnas dé estilo Jónico en el centro un pozo con el brocal tapado con el enrejado de hierro.

No pude por menos de sorprenderme al comprobar que la puerta que daba acceso al patio se encontrara abierto, entro con sigilo por si se encontrara cerca el guardián de la casa, pero no vi a nadie, y de repente me vi convertida en uno de esos turistas que lo curiosean todo para después poder contar lo que han visto de sus viajes y, sin pensar di unos pasos  hasta acercarme al pozo, en ese momento me sobresaltó al escuchar muy cerca de mí de nuevo aquel el mismo siseo que había percibido en la calle, en esta ocasión supuse que venía del fondo del pozo, intrigada me acerque al brocal, miré, y sorprendida pude ver una mano que asomaba por el enrejado, me acerco temerosa, y aquella mano me indicaba que me dirigiera hacia una pequeña puerta ojival, obediente me dirijo a ella, de pronto ésta se abre, presa de la curiosidad entro, y ante mí aparece un pasadizo estrecho de techo abovedado en forma de cañón, todo era oscuridad, hasta que vislumbré una pequeña tea en el fondo del pasadizo, camino hacia ella, allí de súbito me encontré con un etrusco salón donde parecía se estaba convocando una asamblea, espero dudosa pero unos instantes antes de posicionarme para no ser vista, una voz a autoritaria, me despertó de mi ensoñación.

 Qué hace aquí, esto es una propiedad privada.

Pero aquella voz no pudo borrar de mi mente los momentos que había vivido dentro de esta ciudad mágica que al parecer quería desvelarme sus misterios.

 

 

 




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