¿ÉS CIENCIA FICCIÓN?
La Ciudad Monumental de Cáceres, se encuentra en un recinto
totalmente delimitado por una muralla mozárabe, dentro de este recinto se puede
ver mucho más de su pasado, ya que al caminar por sus estrechas calles y recoletas plazuelas se puede percibir algo intangible que subyace en el ambiente, tanto que
se puede apreciar con solo pisar los cantos de esta ciudad, en el silencio, aún
se puede notar el latir de sus piedras, unas piedras que rezuman una historia tan antigua que si al pasar rozas
una de las fachadas con tú brazo, éstas casonas parecen querer decirte muy
quedo, espera, no tengas prisas en tu caminar, porque quiero contarte una
historia que pasó y, que me gustaría que se difundiera.
Y las piedras me hablaron, mientras yo atónita no sabía si
estaba soñando.
Y todas estas piedras como si pertenecieran a un coro me
susurraron un relato.
Aquí en este lugar vivieron muchas familias con blasones, y apellidos
de los más ilustres de la época, donde todos lucharon por obtener el poder de un señorío; pues como
siempre ha pasado a través de los tiempos, en general todos querían gobernar la
Ciudad que fue fundada por los comerciantes al ser ésta el tránsito de norte a sur de la Hispania; estos comerciantes,
eran ricos pues en sus caravanas transportaban plata, cobre y casiterita, que
eran los componentes del bronce.
A consecuencia de este trasiego surgió la que hoy es llamada (Ruta
de la Plata) que desde el norte se dirigía hacia el valle del Guadalquivir
pasando por Cáceres. Esta fue la consecuencia
de que entre los nobles hubiera muchas, y muy enconadas disputas entre
los avaros transeúntes y los ya moradores de la ciudad, y todo por hacerse con
una plaza de las más ansiadas.
Y fue cuando Cáceres comenzó a ser una pedanía para los
comerciantes haciendo edificar sus moradas forjando de este modo la ciudad, una
Ciudad que fue y sigue siendo un
misterio, dónde solo sus muros saben muy bien que es lo que guardan. Tampoco
nadie llegó a saber a ciencia cierta el motivo de sus encarnizadas disputas
entre los vecinos al ser estas constantes, ya que había negocio para todos.
Pero en medio de tanta
rencilla entre vecinos y forasteros, sí que se pudo realizar el milagro del
entendimiento entre las diferentes culturas que pasaban, pues quedaron testimonio
de su permanencia en la ciudad; quizás por esa razón, entre sus grises paredes puede
que escondieran sus tentativas de
guerras y traiciones, logrando con ello
no alcanzar la paz necesaria para una buena convivencia, y mientras todo esto
pasaba llegó a Cáceres la Reina Isabel (llamada la católica) que con su
autoridad hizo que todos convivieran en paz.
Entonces yo como
narradora de esta muy antigua pero actual leyenda pienso, que al lector se le
puede antojar algo rara, pero tal como lo cuento, aconteció.


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