jueves, 2 de abril de 2026


¿ÉS CIENCIA FICCIÓN? 

 

 

 

La Ciudad Monumental de Cáceres, se encuentra en un recinto totalmente delimitado por una muralla mozárabe, dentro de este recinto se puede ver mucho más de su pasado, ya que al caminar  por sus estrechas calles y recoletas plazuelas se puede percibir algo intangible que subyace en el ambiente, tanto que se puede apreciar con solo pisar los cantos de esta ciudad, en el silencio, aún se puede notar el latir de sus piedras, unas piedras que  rezuman  una historia tan antigua que si al pasar rozas una de las fachadas con tú brazo, éstas casonas parecen querer decirte muy quedo, espera, no tengas prisas en tu caminar, porque quiero contarte una historia que pasó y, que me gustaría que se difundiera.

Y las piedras me hablaron, mientras yo atónita no sabía si estaba soñando.

Y todas estas piedras como si pertenecieran a un coro me susurraron  un relato.

Aquí en este lugar vivieron muchas familias con blasones, y apellidos de los más ilustres de la época, donde todos lucharon  por obtener el poder de un señorío; pues como siempre ha pasado a través de los tiempos, en general todos querían gobernar la Ciudad que fue fundada  por  los comerciantes al ser ésta el tránsito  de norte a sur de la Hispania; estos comerciantes, eran ricos pues en sus caravanas transportaban plata, cobre y casiterita, que eran los componentes del bronce.

 A consecuencia de  este trasiego surgió la que hoy es llamada (Ruta de la Plata) que desde el norte se dirigía hacia el valle del Guadalquivir pasando por Cáceres. Esta fue la consecuencia  de que entre los nobles hubiera muchas, y muy enconadas disputas entre los avaros transeúntes y los ya moradores de la ciudad, y todo por hacerse con una plaza de las más ansiadas.

Y fue cuando Cáceres comenzó a ser una pedanía para los comerciantes haciendo edificar sus moradas forjando de este modo la ciudad, una Ciudad que fue y  sigue siendo un misterio, dónde solo sus muros saben muy bien que es lo que guardan. Tampoco nadie llegó a saber a ciencia cierta el motivo de sus encarnizadas disputas entre los vecinos al ser estas constantes, ya que había negocio para todos.

 Pero en medio de tanta rencilla entre vecinos y forasteros, sí que se pudo realizar el milagro del entendimiento entre las diferentes culturas que pasaban, pues quedaron testimonio de su permanencia en la ciudad; quizás por esa razón, entre sus grises paredes puede que  escondieran sus tentativas de guerras y traiciones,  logrando con ello no alcanzar la paz necesaria para una buena convivencia, y mientras todo esto pasaba llegó a Cáceres la Reina Isabel (llamada la católica) que con su autoridad hizo que todos convivieran en paz.

 Entonces yo como narradora de esta muy antigua pero actual leyenda pienso, que al lector se le puede antojar algo rara, pero tal como lo cuento, aconteció.

 Y supe de que estas pétreas paredes saben de muchas cosas que pasaron y, que por alguna razón pueden llegar a guardan para sí muchos misterios esperando el momento oportuno para salir a la luz. Una de las razones  por la cual al pasar junto ellas puedes hasta tener la sensación de que estas palpitan a cada paso que das al ritmo de tu corazón. Una tarde me encontraba paseando cuando mi brazo rozó una de esas paredes, pues iba pensando en cómo  sería la vida en aquellos tiempos, donde todo (como siempre ha sido y será) el ser humano, necesita quedar sus huellas de su paso por la vida.
SEGUIRÁ...


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