martes, 19 de mayo de 2026

Continuación de Mi Tierra

De lo más alto y en el centro de este recinto amurallado y donde se encuentra hoy la iglesia de San Mateo salen  todas las calles que dan entrada y salida a este punto neurálgico.

Pues se hicieron cuatro puertas de acceso una llamada de Coria al Norte, la llamada de Mérida al Sur, por donde entraban los señores de Ulloa, al Este la del Rio, por pasar cerca un río de donde se surtía la población más pobre de linaje, llamada más tarde el Arco del Cristo, también se cuenta que fue donde se formó el primer núcleo judío, al construirse cerca una Sinagoga. Hoy ermita de San Antonio.

En el Oeste la puerta del Postigo.

Y la más llamativa es llamada El arco de la Estrella, construida  por sus vecinos pues la construyeron sesgada ante las protestas pues sus carruajes  entraban con dificultad a la Ciudad, al estar protegidas por las murallas.

Hoy esta Ciudad es como un paseo mágico el caminar al atardecer por sus laberínticas callejuelas bajo la luz oscilante de las farolas, dónde las sombras se alargan mientras se escucha el susurro de la brisa, que hace que los pensamientos te transporten al medievo, pues en cualquier esquina hace que con la imaginación el entorno se convierta en pues magia pues puedes llegar a encontrarte con un caballero embozado de capa y espada, sin tener escapatoria pues los grandes portones de las casas solariegas se encuentran cerradas porque en ellas se encierran celosamente un tesoro  de historias que no se pueden profanar.

Ah no podemos olvidar entrar en el Museo donde se conserva uno de los aljibes  mejor conservado de Europa, similar al de Estambul (Turquía). Subiendo y bajando cuestas iremos admirando las casas fortalezas de los siglos XV y XVI.

La historia cuenta que las ansias de poder entre los vecinos, se hizo insoportable, hasta que llegaron los Reyes Católicos, que pusieron fin  a las escaramuzas, ordenando desmochar las torres, arqueras, saeteras, y troneras, sometiendo a si a los señores feudales a la autoridad Real, aunque Cáceres en esos momentos no pertenecía al realengo.

Los Reyes nombraron  a Diego de Cáceres y Obando capitán de los caballeros y gentes de guerra de Extremadura, y esto hizo que reinara la paz.

Una vez terminaron estas guerras y rencillas entre los vecinos, vino la reconstrucción  de la Villa, pues se abrieron en los muros de las casonas ventanas y balcones transformándose las fortificaciones  en casas palaciegas, de diferentes estilos, barrocas, platerescas, góticas, renacentistas, haciendo que entre todas ellas surgiera  un conjunto singular.

Esta euforia por lo bello y lo grandioso hizo llamar la atención  de Felipe II que pernoctó en la Villa, cuando venía de coronarse como Rey de Portugal.

Pues Cáceres se levanta sobre un solar romano, los cuales  también nos dejaron como testigo de su paso  el llamado Pozo de los Gitanos, el de La Hierva, del Postigo, todas ellas torres albarranas de planta cuadrada.

En la plaza de Santa María, se puede contemplar La casa de los Golfines de debajo de estilo plateresco.

También el museo del Mono, que nos ofrece en la fachada una ventana conopial, mientras el tejado se encuentra coronado por gárgolas  esculpidas en piedra con motivos fantásticos del siglo XV.

Yo creo que el recorrido os va a gustar, lo haremos lentamente, pero sin pausa, pues esta Ciudad es así como se tiene que contemplar

Sin más os espero con impaciencia para poder disfrutar de un misterio que quizás nunca se desvele, y eso es la que le hace ser  mágica.

FIN

 

 

 




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