martes, 21 de julio de 2026

Continuación de lo que guarda la Ciudad Monumental de Cáceres

 

Recordando aquel episodio de mi vida se que quedaron muchas lagunas en mi memoria, y para mi sorpresa nada de lo que presencié aquel día me pareció nuevo, pues a veces en mi propia casa siento presencias que parecen querer contarme historias  que acontecieron en aquel Cáceres antiguo cuando corrían lo siglos XVII—XVIII.

En mi apasionado entusiasmo creo que siento algo parecido a una presión en el pecho cuando con sigilo bajo las escaleras del Alzapón (palabra en desuso) una habitación olvidada donde se solían guardar los alimentos en tiempos pretéritos, estancia que aun se conserva en algunas viviendas de la parte antigua de la Ciudad.

Y es cuando observo cómo aflora en mí un fenómeno extraño que relaciono cuando paseo por la Ciudad Monumental ¿Acaso somos tan zafios al pensar que no tenemos un pasado? aunque este pensamiento nos haga a veces reflexionar sobre algo que no se encuentra al alcance de  nuestra vista.

Pero yo estoy segura de que algunos de los descendientes de estos antiguos habitantes que para nosotros son intangibles, quizás vaporosos, pues estos pueden pasar  por nuestro lado sin apenas ser perceptible, que al ser un acto irrefutable pensamos que es solo una impresión irresponsable por la flojedad en la que se encuentra nuestra consciencia.

¿Y si estos seres están esperando el momento propicio para emerger del encierro al que están sometidos para liberarse de su eterna oscuridad?

Esta sensación quizás no la puede sentir cualquiera que no esté motivado al ser muy difícil de explicar, y complicado de creer ya que se trata de dar un salto atemporal donde no todos los transeúntes pueden vivir el momento sublime de espacio tiempo.

Estos hechos al ser percibidos por solo unos pocos  estos no lo comentan al no ser una narración creíble, yo sé que Cáceres es una ciudad especial que a veces cuando paseas por sus estrechas callejuelas  bajo el influjo de la luna se pueden sentir cosas que al no ser palpables producen un impacto emocional tal, pues al volver cada esquina te puedes encontrar en una encrucijada la cual es difícil olvidar, al sentir cómo seres incorpóreos  vigilan sus posesiones.

 Y esto os lo cuento recordando aquel día en que encontrándome sola y siguiendo mi instinto pude ver a una doncella mancillada por su condición de mujer, y que con su mirada me invitó a contar su historia, sin sospechar que en aquel momento algo sobrenatural hizo que mi memoria perdiera su capacidad, ya que lo más importante del relato quedó en el olvido.

 

 




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