domingo, 13 de septiembre de 2026

AL FINAL TODO SE PAGA.

 

Aquella mañana amaneció con una niebla  tan espesa y pertinaz  que eran las once del medio día y aún se podía cortar con un cuchillo, el frío y la humedad penetraban como dardos envenenados por el paño del abrigo hasta helar los huesos.

Las cafeterías del centro con el vaho producido por el calor de la calefacción empañaban los cristales  haciendo que el aterido viandante entrara para calentarse ansiosos de meter algo caliente en el estómago´.

En una cafetería de la Plaza Mayor, ésta se encontraba  como cada mañana repleta de clientes, cuando una firme pero compungida voz se hace notar entre el murmullo  anunciando” Señores no se pueden servir más cafés, se ha cortado el fluido eléctrico”

El murmullo se hace notar en el lujoso establecimiento.

Al fondo de un oscuro y alfombrado  pasillo se encuentran los lavabos  desde donde se pudo oír  una voz lastimera que le rescataran de la oscuridad, pues la puerta al ser eléctrica, y de último diseño no la podía abrir.

Unos minutos después de saberse la noticia de que no había luz, desapareció la calma y el sosiego para todos, de momento  todo se revolucionó como si una catarata de impetuosas de aguas lo arrasaran todo mientras los clientes corrían despavoridos  hacia la puerta de salida, pero había un gran inconveniente: Que la puerta estaba dotada  de una moderna “ célula electrónica”, esa de las que al pasar por su lado nos hace sentir  que somos importantes  al notar nuestra presencia, pues se abre y cierra para que pasemos sin hacer el esfuerzo de empujar para entrar, pero la puerta al no tener fluido eléctrico que le haga ser una sierva de los clientes, se niega a trabajar dejando a los que se encontraban dentro atrapados.

Mientras tanto la puerta parecía disfrutar  al observar  las caras desencajadas  de los que minutos antes reían, y entonces a la puerta se le ocurre la idea de vengarse de todos ellos, ahora era ella la que tenía la sartén por el mango: era la protagonista absoluta, la única y verdadera  estrella de una película  con la que siempre había soñado.

Impertérrita ve cómo se acerca un caballero que parece ahogarse con el nudo de la corbata al verse atrapado ¿Qué contenía el cartapacio que con tanto ahínco apretaba bajo su brazo?

Algunos de los clientes se precipitaban sobre la puerta marcando sus huellas en el cristal, quizás huellas de delincuentes de corbata y traje caro, mientras la puerta estética resiste los envites  con cierto sarcasmo, y piensa que quizás no existiera en el infierno una furia  igual como la que siente el ser humano al verse atrapado sin posibilidad de poder escapar.

CONTINUARÁ...




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