domingo, 27 de septiembre de 2026

Conciencia

CONCIENCIA

 

Aquel amanecer Anna al despertar percibió en su cuerpo una extraña sensación de laxitud y, quiso convencerse  de que tal vez aquel día le faltaba motivación para levantarse de la cama: Ó…quizás pudiera ser que ese día se encontraba con la moral por los suelos.

Unos minutos después, se levanta contra su voluntad, se dirige a la cocina, enchufa la cafetera, cuando el pitido agudo de la cafetera la hace despertar de su ensoñación avisándola que el café estaba hecho; su cuerpo se estremece inexplicablemente cuando vierte el contenido de la cafetera en la taza ante la visión humeante y el aroma penetrante, en esos momentos por su mente empezaron a desfilar pasajes que sin duda le parecieron desagradables, de los cuales se hizo culpable, si, aquella noche había sido diferente, pues había tenido uno de los sueños más agitados que jamás hubiera podido imaginar.

Ante el recuerdo las piernas le empezaron a temblar, los latidos del corazón se le aceleraron cuando le vino a la mente cómo su cuerpo yacente reposaba inerte sobre una piedra plana que creyó podía ser de sacrificios.

Se espanta ante la intuición que tuvo de repente. Este sueño tal vez podía haber estado motivado a… se espanta ante ese pensamiento, y pensó que tal vez también pudiera ser la consecuencia de aquella caída fortuita en aquel pozo cuando ella y su equipo se adentraron en la selva boliviana, pues recuerda que caminaban junto todos los miembros de aquella expedición. ¿Sería ese recuerdo el motivo de su desasosiego? ¿Pero si no le había pasado nada?

De nuevo su cuerpo siente una convulsión que cree le absorbe la energía, ¿Y si en aquella caída sin pretenderlo vio lo que no debía haber visto que le obsesionó pues siempre soñó que algún día en una de esas excavaciones ella pudiera encontrar la puerta secreta que conduce al reino de Hades?

Anna se asusta, pasea por la cocina, necesitaba pensar que todo había sido una pesadilla.

Se asoma a la ventana, necesitaba con urgencia que el aire fresco de la mañana acariciara su rostro para poder respirar. No quería ni podía seguir recordando aquel sueño que empezaba a trastornarla; pero al sentarse de nuevo ante la taza de café este sueño volvió a atacarla con mayor virulencia haciéndole llegar flases que inundaban su cerebro nublándole la conciencia.

Entonces fue cuando inesperadamente pudo ver con total nitidez que junto a ella se encontraba un Chamán, sí, era ella misma pues se reconoció era la que se encontraba tendida en la piedra, y vio que con total tranquilidad el Chamán le estaba ofreciendo la sangre de sus compañeros de expedición ya sacrificados, y que se la ofrecía   para que la ingiriera, y que poco después de haber bebido la sangre, la tocó con sus manos y, que de repente sintió que se encontró en estado de catarsis que hizo influir en ella algo que le  insufló  una nueva vida.

La taza, resbala de sus manos hasta caer al suelo, ¿acaso había estado muerta? De nuevo le, invadió una gran agitación que estuvo a punto de perder la razón.

¿Pero qué motivos ocultos y misteriosos le hacían temblar de ansiedad, si todo había sido un mal sueño? De un salto se levanta de la silla, abre con premura la alacena, allí había un tarro, lo coge, en la etiqueta rezaba PEYOTE, se trataba de una hierba también llamada “el mensajero divino” por unos instantes no puede pensar, ese hallazgo era totalmente una incógnita para ella, pues no recordaba haberla  llevado desde la selva a su casa, ni tampoco haber tomado ninguna infusión de esa planta, pues sabía muy bien las consecuencias que ésta producía al ingerirla, al ser sus efectos alucinógenos, tanto que hacían que el individuo que la ingiriera pudiera hasta llegar ver fenómenos que le podían llevar incluso hasta la clarividencia. Su cuerpo, extrañamente empezó a relajarse, pues creyó que podía haberse confundido la noche anterior  y cometer el grave error  de tomarse  el Peyote en vez de las hierbas de manzanilla

CONTINUARÁ...



No hay comentarios :

Publicar un comentario