jueves, 27 de agosto de 2026

El PERIODISTA QUE HACIA DE ESPÍA EN SUS RATOS LIBRES.

 

Fernando aquella mañana puso el pie en el suelo, y recordó la noche en la que no pudo pegar ojo, y a medida que avanzaba el amanecer se distrajo mirando cómo el sol se asomaba tímido por el tejado del edificio frente a su casa, mientras tanto miraba vio sorprendido como aparecía una inoportuna nube con intención de ocultar al recién nacido, Fernando se echa de nuevo en la cama, levanta los brazos para desperezarse, que al estar la ventana abierta el frescor mañanero le hizo estornudar, y en esos momentos se dio cuenta de que estaba más vivió que nunca, tanto que en su boca se dibujó una sonrisa de satisfacción.

Pues desde hacía unos cuantos años estaba siendo para algunas agencias de espionaje un comodín al ser llamado solo cuando no tenían a ningún especialista que supiera ejecutar misiones que al parecer asumían poco riesgo  como la de encontrar a ciertos personajes dudosos, esos que sin ser delincuentes destacados se vuelven resbaladizos hasta saber cómo desaparecer  sin quedar rastro, y era entonces cuando en estos casos era contratado cómo colaborador en las llamadas misiones intranscendentes siendo para él su modus operandi, que le permitía introducirse en ese mundo que siempre le fascinó cómo era la de recuperar al delincuente con la mercancía; en una ocasión tuvo como misión conseguir un violín que más tarde decepcionado supo que dicho objeto no existencia, pero por su instinto supo de que fue una manera de distorsionar lo que en realidad debía encontrar.

Fernando siempre tuvo la paciencia de saber esperar a que se le presentara  una buena oportunidad de demostrar sus dotes de sabueso, pues nunca quiso seguir las directrices de otros colegas, sólo se fiaba de su olfato que le decía cuando no había nada claro en algunas de las búsquedas al estar estas enmascaradas de tal manera que hasta la misma justicia no encontraba delito para pillar al personaje al saber muy bien cómo esconder los hechos probados y no pudieran salir a la luz.

 Entonces ¿valía la pena  jugarse la vida? Y después de haber tenido algunos fracasos y cuando recibía de la misma agencia falsos indicios que le incitaban a bucear más de lo debido en ciertos casos, supo que de antemano estaban apañados.

 Habían pasado dos semanas sin trabajar y nadie llamaba a su teléfono, salió de la alcoba y se duchó precipitadamente, se puso su mejor traje y salió a la calle como si algo urgente le estuviera esperando, mientras tanto se acercaba a la calle Legazpi en el tercer piso  del número oo2, dónde tenía su pequeña oficina sin pretensiones; pero sin motivo aparente y desde que salió de su casa tuvo la intuición de que algo no tangible estaba pasando era ese algo que ni siquiera se atrevía a imaginar. Al abrir la puerta de su despacho tuvo la impresión de que estaba frío, impersonal, tanto que por unos momentos dudó de que fuera su oficina, pues los muebles al mirarlos le parecieron extravagantes, añejos, entonces recordó de que eran los mismos que cada noche soñaba desde hacía dos meses, tanta era su inquietud que al despertar de aquellos sueños por la mañana se preguntaba ¿Qué clase de  espía soy si nadie me llama?

Con paso firme se dirigió al archivador, lo abrió con cautela, todo parecía encontrarse en su sitio, pero de  una de las carpetas se desprende una nota que cae al suelo, la lee con avidez, pero aquella nota no decía nada que pudiera inquietarlo, lo tira a la papelera, desesperado no sabía que hacer, con su destino pues tenía la aprehensión, o al menos eso intuía, que algo no funcionaba, ante estos pensamientos se vino abajo, entonces recordó cuando fue llamado para hacer una entrevista como reportero en un piso de Móstoles, no recordaba el nombre de la calle, pero recordó  que el entrevistado dijo al hombre que lo acompañaba, espero que este periodista sepa interpretar lo que quiero hacer, pues lo que necesitamos es un profesional despierto  y que no le tiemble la pluma cuando publique el reportaje, y que sepa decir  fehacientemente lo que tenían que contar; y entonces añadió dirigiéndose a mí, pues sabrá muy bien que en el periodismo las noticias pasan con mucha rapidez, hemos buscado a gente que trabaje como usted porque tenemos noticias que tienen que ser traducidas con exactitud, pues esta es la esencia de nuestro comunicado, mientras tanto el individuo sacaba una llave se su bolsillo y la introducía en la cerradura de un buró que parecía recién comprado, y sacando unos documentos de nuevo se dirigió a mi ¿Sería capaz de hacer de esta entrevista y de estos documentos una noticia  impactante?

Aquel mismo día  después de la entrevista y mientras descansaba después de haber recopilado toda la información, alguien entró en la casa llevándose  toda la documentación, dejándolo por unos días en un estado de seminconsciencia.

Fernando ante este recordatorio  su mandíbula se crispó, la luz que entraba por la cortina entreabierta le parecieron cuchillos que se dirigían a su cuello, se sienta ante su mesa de trabajo, que la silla ante su peso  crujió como un animal herido, éste hecho hizo que se levantase como si hubiera sido empujado por un resorte. Mira el suelo y descubre que había sido renovado, las paredes parecían recién pintadas, sale precipitadamente, con la mente ausente se dirige hacia la Gran Vía necesitaba distraerse al encontrarse esta calle  siempre a tope de gente.

SEGUIRÁ...




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