viernes, 2 de octubre de 2026

Conciencia 2ºparte

Presa de un ataque de ansiedad recorre la casa intentando tranquilizarse, necesitaba saber si cada objeto de su casa se encontraba donde ella los había puesto. ¿Qué le estaba pasando? Deja caer su cuerpo en el sofá, las fuerzas le habían abandonado, cierra los ojos y de nuevo sintió  cómo su cuerpo se tensaba igual que el cabo que sujeta la vela principal de una nave.

Al cerrar los ojos de nuevo se vio tendida en aquella piedra donde creyó ver al Chamán y pudo sentir cómo éste tapaba su cuerpo desnudo con brillantes cristales de cuarzo. Asustada ante este pensamiento se levanta de un brinco, entonces descubre que en su escritorio había una nota, lo coge indecisa, lee temblando lo escrito, pega la espalda a la pared no podía creer lo que le estaba pasando, en aquella nota había un mensaje que le exigía que escribiera con todo detalle el sueño que tuvo aquella noche; ese sueño que necesitaba borrar de su memoria para no caer en la locura.

Anna como si quisiera desprenderse de un lastre pesado y agónico decide  salir a la calle, una vez fuera de su portal  deambula sin rumbo, se adentra por una calle cualquiera que desemboca en una plaza cualquiera. Caminaba pensativa ajena a las miradas que provocaba a su paso.

Su deambular la lleva hacia un paseo que bullía de actividad donde las gentes ociosas  pasan el rato sentado en las terrazas que se prodigan a lo largo del paseo. Busca con la mirada una mesa desocupada, toma asiento con despreocupación mientras cree que es un buen sitio para huronear a todo el que pasara frente a ella, necesitaba ese estímulo para poder limpiar su mente de pesadillas.

Pide al camarero un refresco, cuando saborea el primer sorbo siente cómo le reconforta un agradable frescor en la boca, sonríe, sin duda empezaba a sentirse una mujer privilegiada pues se sentía “viva” al instante se horroriza ¿cómo se le había ocurrido pensar esa atrocidad de que ella estaba viva? ¿Sería tal vez que desde la atalaya en la que se encontraba, estaba viendo a los demás mortales deferentes a ella?

Entonces para borrar sus turbulentos pensamientos se le antojó que aquellos transeúntes podían ser esclavos de sus propias vidas, pues sus miradas parecían apagadas y sus caras pálidas denunciando  que tal vez  podían ser autómatas y esclavos de sus propias vidas. Toda esta observación le hizo pensar que aquellos seres podían haber sido moldeados en cera por un escultor, que al esculpir estos seres rutinarios quisiera con ello que exteriorizaran sus sentimientos al no sentirse obligados a acatar las órdenes de un jefe que casi siempre es invisible que no por eso deja de ser inflexible. Ante estos pensamientos se horroriza; intenta recomponer sus neuronas, ella no podía ser igual que ellos, pues sin duda siempre se creyó diferente a los demás mortales.

Bebe otro sorbo de refresco, pero ya no le supo  placentero pues le quedó en la boca un sabor bilioso.

Anna desconcertada se revela contra ella misma, era imposible no  quería ni pensarlo que ella pudiera formar parte de ese colectivo que tanto odiaba, pues ella no había sido concebida para la sumisión; mira a su alrededor, con la convicción de que ella jamás se sometería a nadie y mucho menos a seguir reglas que no fueran las suyas propias.

Busca en el bolso un paquete de cigarrillos, necesitaba fumar para calmar la ansiedad que siente, pero no lo encuentra, entonces como una posesa rebusca por los rincones del bolso, abre una, dos, cremalleras, pero no encuentra lo que busca , cuando mete la mano decidida a voltear el bolso encima de la mesa, siente un pinchazo en la palma de la mano cómo si una daga afilada la traspasase, la retira inmediatamente, se mira la mano, no tenía ni un rasguño, pero un dolor intenso e insoportable le hace estremecer, aprieta una mano con la otra para contra restar el intenso dolor, y fue cuando descubrió que el bolso se encontraba lleno de sangre.

CONTINUARÁ...




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