Su padre que le oye, acercándose a él le dijo; toma la espada que te regalé, pues desde este momento tendrás muchas victorias, y traerás gloria para nuestro reino.
A Alejandro en aquel momento le cambió el carácter, se hizo
ambicioso y pronto lo proclamaron heredero legítimo, y comenzó a ser generoso con
sus militares y de esa manera fue ganándose la confianza y el respeto que antes no había
tenido, mientras tanto después de cada batalla tenía una victoria haciéndose
dueño de toda Grecia hasta llegar al Imperio Persa.
En Persia se enamora por primera vez de una mujer era la
noble Bersine bellísima de ojos color turquesa y tez morena.
Poco después tuvo un
hijo que Alejandro nunca conoció, pues su ambición le hizo perder el
sentido de la realidad, poco después murió; unos cuentan que fue de malaria por
beber agua estancada.
Pero yo, su maestro Aristóteles, digo que fui yo en que una
noche después de una bacanal fiesta de
lujuria y desenfreno lo envenené con su
propia copa, parando así su desmedida ambición
ARISTÓTELES


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