lunes, 31 de agosto de 2026

El periodista que hacía de sus ratos libres de espía

Entra en una cafetería, pide un cortado, y le viene a la memoria ¿qué querrían decir con que la entrevista tuviera que ser impactante tanto que los que la leyeran sacaran sustanciosas conclusiones? Pero no recordaba cómo hizo aquella entrevista, tampoco como salió de aquella casa, pero sí recordaba que el trabajo lo había hecho, pero no recordaba nada más.

Poco después se encontraba de nuevo en su apartamento, pone la televisión, necesitaba saber si aquella noticia había sido publicada y si había tenido repercusión; de pronto cortan la emisión para dar el último comunicado, expectante esperó a que él locutor anunciara la noticia. Anoche fue encontrado sin vida uno de los empresarios más prestigiosos de estos momentos; por las investigaciones hechas, hay indicios de que este pudiera haber dado una entrevista muy comprometida, también se supone por un chivatazo que en esta supuesta entrevista dio nombres en los que estaban implicados  miembros del gobierno, la documentación no ha sido encontrada, pero siguen las pesquisas ya que se dice que fue una entrevista efectuada en la clandestinidad.

Fernando después de escuchar la noticia pensó ¿y si he caído en una trampa? pero no podía ser, mi mente siempre fue lúcida.

Suena el teléfono, se sobresalta, y una voz distorsionada le pide que se presente en la calle Barquillo número 15 2º sótano a las  15, 30 de ese mismo día, y sin demora, ya que se trataba de un trabajo que  tenía que terminar al quedar inconcluso en Ámsterdam y debía ir para terminarlo; ante el prolongado silencio de Fernando el interlocutor insistió, sigue ahí. Sí contestó; el que hablaba dijo: Esta misma tarde ultimamos los detalles, no se demore tiene el tiempo justo para coger un vuelo que le llevará a su destino.

 Fernando se dirige a su alcoba y se percata de que encima de la cama se encontraba su maleta  ya preparada con la ropa que tenía que llevar ¿Qué estaba pasando? ¿Qué misterio guardaba?

 ¿Y si lo habían llamado para que descifrara un enigma que sirviera para desenmascarar a algún político corrupto? ¿Acaso era él un reconocido espía con amplias redes sociales en las más altas esferas?

Y entonces comenzó una paranoia para él, que pensó podía sobrepasarle.

 Minutos después  al parecer volvió a su carácter relajado, tanto, que no sospechó que podía ser pillado en un descuido. Pero él no era como los demás espías, solo lo hacía por afición, pues solamente se sabía de memoria los nombres y hechos de los espías más famosos de la historia de España. Pero este pensamiento en vez de hundirlo  le entusiasmó, de tal manera que, se acercó a la maleta y sin supervisar lo que esta contenía la cerró, pidió un taxi se dirigió a la calle Barquillo. Antes de llegar a su cita recordó al espía número uno de la historia, Juan Pujol, alias Garbo, que siempre supo mantener  el secreto de cómo engañó a los  nazis; que este hecho se supo  mucho más tarde.

CONTINURÁ...



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