martes, 19 de octubre de 2021

A César

A MI AMIGO CÉSAR GARCIA.

 

 

 

Hoy 19 de Octubre del 21, hemos despedido a un gran hombre, uno de esos hombres que amaba de verdad a su tierra, pues con su pluma, y su sabiduría hizo que este su Cáceres, con trabajo y tesón se encontrara  donde siempre debió estar, en los anales de una ciudad de las más bellas de España,  entre otras muchas cosas, también nos deleitaba con sus poemas loando a nuestra ciudad, escritor, donde con su pluma hizo que se supiera  la  historia de Cáceres de manera que todos reconociéramos qué teníamos un tesoro, presentando de manera amena en sus libros a esta ciudad al mundo, ensalzándola como la más bella de las ciudades medievales existentes.

El, con su buen hacer, y sabiduría supo inculcar al cacereño su amor por lo antiguo, también su amor por la Semana Santa que con su trabajo y esfuerzo hizo que fuera estos últimos años algo especial, no solo para el visitante, también para los que somos católicos, pues supo hacer un espectáculo Sacramental  para que fuera entendible por todos, “ La Pasión de Cristo”.

Descansa en paz, Cáceres te estará siempre agradecido, y entre todos haremos que todo ese trabajo que has hecho por nuestra ciudad, no sea olvidado.

Teresa Sánchez Romero




martes, 12 de octubre de 2021

Dia de la Hispanidad

DÍA DE LA HISANIDAD

 

 

Nunca se llega tarde si lo que encuentras es la verdad, como lo fue la huella que dejaron unos aguerridos españoles en 1492 capitaneados por el insigne Cristóbal Colón, descubriendo un nuevo mundo, la mal llamada América, ya que al parecer fue una negligencia del descubridor, porque este descubrimiento, sin razón llevó el nombre de un hombre llamado Américo, gran error,  pues esta gesta se logró gracias a la contribución de los reyes Católicos de “España” que fueron los que hicieron posible este gran gesta y descubrimiento, que llamaron al llegar  tierras indígenas, en las cuales pusieron orden, donde no lo había, pues lo colonizaron llevó cultura( cosa que tanto escasea hoy en día) de este legado que dejaron los españoles, nacería una serie de Naciones, pues el Pacifico era idóneo para ello. Dentro de este descubrimiento  se encontraba lo que hoy es conocido por, Estados Unidos.

Escribo esto para  combatir esa leyenda negra que se ha dado en difundir por aquellos que solo sesean la destrucción de una España que nunca se arredró ante las dificultades llegando a ser un poderío grande, tanto que solo lo igualó el macedonio Alejandro Mago. Que no se olvide.

Pero esta gesta grandiosa de los españoles que por supuesto  no fueron con la intención de masacrar a los pueblos, si no para civilizarlos. Y que ahora por unos cuantos analfabetos con aires de entendidos, están vertiendo mentiras ante la impasibilidad de, unos cuantos españoles iguales que ellos, que consienten con su mutismo que esta falsedad nos maltrate y vilipendie este grupo de analfabetos nuestra historia, y que éstos al tener “poder” pero solo el poder efímero de gobernar una Nación, dado por supuesto que ellos mismos dan a entender que desprecian su propia historia al permitir contar denigrantes mentiras de un descubrimiento glorioso, que fue nada más poner pie en tierra, les enseñó caminar por unos senderos llanos, algo que estos “eruditos” de la historia han sembrado de espinas, despreciando con ello unos hechos relevantes, que por desgracia se escribieron con sangre, puesto que la historia siempre se ha escrito y se escribirá, con esa clase de tinta.

Pero los hechos son los que escriben la historia, que para España fue gloriosa,  por ambas partes, y que algunos destructores de España se vanaglorian en enturbiarla ridiculizándola al contar leyendas que no se asemejan a la realidad.

Por lo tanto a estos “eruditos” que odian tanto a ESTA ESPAÑA NUESTRA, que lean historia, pero la auténtica, y se dejen de demagogia  barata que sólo les deja en ridículo.

 




martes, 14 de septiembre de 2021

¿Porqué aquel día nevó?

¿PORQUÉ AQUEL DÍA NEVÓ?

 

Aquella mañana comenzó a caer la nieve sobre Madrid, lo hizo inesperadamente, en unos momentos los copos empezaron a teñir las calles y las avenidas de blanco. Anna desde los cristales de la churrería donde se encontraba desayunando, deja vagar sus pensamientos mientras contempla el ir y venir de la gente que como ella iba a trabajar cada día, también veía como caminaban con prisas después de haber perdido mucho tiempo  buscando donde poder aparcar para poder desayunar.

Ante esta contemplación se toma el último sorbe de café, no llega a terminar el líquido de la taza, aquella mañana se encontraba inquieta sin motivo aparente, y cuando se dispone a salir de la churrería, un hombre se interpone entre la puerta y ella, lo mira sorprendida al recibir el golpe que le propinó con un portafolios que llevaba en la mano, Anna hizo un gesto de desagrado, el hombre, muy cortés  la obsequió con una media sonrisa, que esa sonrisa le heló la sangre, era la primera vez que se cruzaba con él, no sabía quién era, pero aquella sonrisa quedo grabada en su cerebro.

Una vez en la calle, se mira los pies y ve con desagrado que no llevaba puesto el calzado adecuado, decide llamar un taxi,  la nieve parecía caer con mucha intensidad por momentos, el trayecto que había de la churrería a la oficina, se le hacía difícil al no llevar el zapato adecuado para caminar por el asfalto que en unos momentos se hizo resbaloso al cubrirse por la nieve.

 Una vez en la oficina y, cuando entra en su despacho, situado en el edificio de los ministerios, se sienta ante su mesa, una pila de informes la esperaban para ser revisados, con desgana mira aquellos papeles que por primera vez desde que ocupó ese puesto no supo por dónde empezar; saca su agenda del cajón, la pone encima de la mesa, el estado de ánimo frenético en el que se encontraba le hace trabajar sin parar, a la hora del café, duda si ir a la cafetería de costumbre, pero cómo si un motivo importante le esperara, se puso en pie, se acercó al perchero y se puso el abrigo con precipitación, al bajar en el ascensor, su corazón se acelera, poco después al salir a la calle, aspira con ansiedad el aire que parecía necesitar, tanto como un pez necesita sumergirse en el agua, entra en la cafetería, el camarero sin que ella lo pidiera, y como siempre, le sirve un café con tostadas, y entonces lo vio de nuevo, la mira, y ante aquella mirada Anna siente que aquel hombre la estaba manipulando, y que por su actitud parecía esperarla, mientras le sonríe, Anna no consume el café, pues precipitadamente sale a la calle, y entra como una exhalación en el ascensor de su oficina, una vez en el pasillo, y antes de entrar en su despacho, le pareció verlo de nuevo, pero desecha la idea, esta vez creyó ver que hablaba con su superior. Su excitación aumenta, una de sus compañeras al notar que se encontraba nerviosa le pregunta.

 ¿Necesitas algo?

 No nada, sólo es que la nieve me pone nerviosa—contestó--.

Con mano temblorosa descuelga el teléfono, marca un número que tenía apuntado en su agenda; al otro lado, una voz masculina le tranquiliza, después de intercambiar unas cuantas palabras insulsas, cuelgan.

Cuando llega la hora de salida, una vez en la calle Anna se precipita a coger un taxi, necesitaba estar en su apartamento, y descansar, cuando llega a su casa, abre la puerta con una excitación que le era difícil de controlar, la jornada había sido dura, de repente siente como si un terror auténtico le invadiera, no entiende cómo esa sensación pudo apoderar de ella, y comenzó a sentir cómo dentro de su cabeza unos  pensamientos difíciles de explicar, pues una   vez dentro de su casa estos pensamientos se manifestaban en forma de monstruos.

 De repente y aún con la luz mortecina del atardecer, y cuando se encontraba sentada para relajarse, entonces ve aterrada cómo las luces de su apartamento empezaron a encenderse sin motivo aparente, intenta sobreponerse ante aquella visión, no sabe cómo podía tener esos pensamientos, para distraerse pone la radio, un locutor decía que, los rusos acababan de lanzar con éxito el primer satélite orbital y estaba sobrevolando los Estados Unido, y eso a ella que le podía importar, cambia de dial, no necesitaba saber los detalles, y cambia una y otra vez  de dial.

Hasta lograr sintonizar con Radio Honda, que en esos momentos daba la noticia de que unas investigaciones hechas en absoluto secreto, habían dado como resultado que las sospechas de un importante fraude eran ciertas, y todo se ha sabido a causa de una indiscreción de uno de los implicados, que fue el que hizo con su indiscreción levantar una polvareda de sospechas, sobre cierto negociado que no parecen estar exento de una conspiración.

Anna al oír esta información, su mente pareció quedarse vacía, cómo si una fuerza poderosa le estuviera prohibiendo pensar. Anna entra en la cocina, no tenía apetito, se pone un vaso de leche, y coge dos galletas, poco después se mete en la cama, el sueño no parece querer acudir a su cita obligada, de pronto el teléfono suena insistentemente, no lo coge, siente miedo, momentos después vuelve a la tarea de intentar dormir o al menos descansar la mente.

Se levanta con los primeros albores de la mañana, como siempre sale hacia su trabajo sin desayunar, y al cerrar la puerta, ve que había un paquete en el suelo, lo coge extrañada, y cuando ve que estaba dirigido a ella, curiosa entra de nuevo en su casa, lo abre, y en una carpeta ponía como anunciado, LOS SECRETOS DE LA BÍBLIA DEL DIABLO.

Duda en abrir aquellas páginas, en la primera página decía, el Codex Gigas o biblia del diablo, es famoso por ser considerado el manuscrito latino más grande de Europa conservado y por contener un inexplicable retrato del diablo, siendo este uno de los enigmas más interesantes de la Edad Media.

Anna no sale de su asombro, ¿Quién podía haber mandado aquello?

Más tranquila piensa que tal vez se hubieran confundido. Lo deja encima de la mesa y se fue a trabajar, al subir al autobús, una mujer le sonríe como si se conocieran.

Y cuando se encontraba desayunando en el sitio de costumbre, le vino a la memoria aquel paquete, y decidió que en cuanto llegara a casa lo devolvería a correos. Pero cuando cogió un churro para llevárselo a la boca, de pronto apareció de nuevo aquel hombre, sus ojos al mirarla parecían dos ascuas incandescentes.

Anna sale de la churrería sin apenas probar el café, con paso apresurado llega a la oficina, entra en su despacho, y cuando va a colgar el bolso en la percha, una voz desconocida le sobresaltó, tenga señorita se le ha olvidado que tenía que traer este paquete, el jefe está esperando que se lo lleve.

Anna al ver de nuevo a  aquel hombre, y que  ponía encima de su mesa el paquete que había encontrado en la puerta de su apartamento, quiso gritar, sin darse tregua a pensar qué podía hacer, porqué era todo tan extraño, pero la voz de su jefe por megafonía la reclama en su despacho, le hace olvidar preguntarle a aquel hombre que quien era.

Anna con aquel paquete bajo el brazo, corre hacia el despacho del jefe como una exhalación, pide permiso, entra, y el jefe se precipita sobre el paquete nada más ponerlo en la mesa, Anna, espera impaciente. El jefe una vez termina de ojear aquello, de pronto, y dirigiéndose a ella dice, ¿Y los documentos que te dije que firmaras, donde los has metido aquí no los veo?

Anna no sabe de qué le estaba hablando, entonces el jefe se levanta, y con voz que parecía estrangulada, le dijo, gracias por no firmar esos documentos, pues me hubieras condenado a ser un indeseable.

Entonces Anna perpleja, piensa.

¿Pero qué tiene que ver con la administración los secretos de la Biblia del diablo?

El jefe que pareció leer sus pensamientos, contestó.

Nada, con nada que nos interese, pues estuve ciego, y he estado a punto de hacerte caer en la trampa conmigo. Anna de pronto siente que el despacho desprende un olor nauseabundo, y cuando se acerca para abrir la ventana y ventilar, al asomar la cabeza se da cuenta que en la calle había un gran alboroto, mira con detenimiento, y en el asfalto yacía su jefe junto a aquel hombre, y alrededor unos papeles revoloteaban entre los curiosos como almas perdidas.

Anna tardó en recuperarse, pero pronto lo olvidó, pues cuando el alma se mantiene limpia todo lo desagradable se olvida.       




domingo, 15 de agosto de 2021

¿Estamos controñados?

La puerta de aquella casa se encontraba siempre cerrada, la luz que se veía desde la ventana  era mortecina permaneciendo toda la noche encendida, era un pueblo pequeño, pero nunca llegaron a saber sus pocos habitantes quien habitaba aquella casa de aspecto ruinoso, solo y de vez en cuando se paraba ante la casa un coche de carrocería antigua de un negro acharolado, pero nadie vio bajar del coche a nadie, solo paraba unos minutos para poco después desaparecer por uno de los caminos de tierra poco transitado, que solo conducía a una aldea casi desierta, donde solo los rumores decían  que tenía un habitante, al cual nadie osaba visitar.

Una mañana que se había desencadenado un fuerte viento que hacía crujir la vieja madera de las ventanas, Anna la única maestra en treinta kilómetros cuadrados, al llegar al pueblo, y no tener alumnos que enseñar, por causa del mal tiempo, entonces y sin pensarlo decidió volver a su casa, pero al pasar por la calle donde se encontraba la casa misteriosa, se atrevió llamar a la puerta con los nudillos de la mano, tímidamente, y como no tenía contestación, hizo unas cuantas llamadas más, pero cuando estaba a punto de sucumbir, la puerta empezó a abrirse lentamente mientras crujían los goznes que parecían un lamento.

Anna duda antes de entrar mira con curiosidad por la ranura de la puerta entreabierta, cuando una de pronto pudo oír una voz amable que parecía invitarla a pasar, Anna antes de entrar  dirige su mirada en todas direcciones por si estaba siendo observada, y al no ver a nadie, empujó la puerta  y entró.

Sentado en un sillón confortable se encontraba un hombre  que como saludo – dijo--No tengas miedo, soy viejo, mucho más que este siglo, por lo tanto carezco de fuerza física  para atacarte, Anna ante estas palabras se tranquiliza y, entonces el hombre comenzó una narración que Anna escuchó con atención de pie y a unos metros de él.

El hombre comenzó de esta manera.

Yo creo que tenía siete años  cuando por primera vez entré en esta casa, sí, mi memoria de viejo en este instante me trae recuerdos de cómo mi abuelo cada noche tocaba para que me durmiera un tambor, pidiéndome que le llamara” Don Nicanor por solo tocar el tambor” y, siguió diciendo, nunca me dejaron salir  de esta casa, pero yo me encontraba informado desde que tuve uso de razón, de todo lo que pasaba  en el mundo exterior.

He visto sin estar allí, la Puerta del Sol madrileña, he paseado  por las calles Mayor y Arenal, he comido ricos caramelos de la confitería “La pajarita” que se encontraba en Carretas, también he visto cómo a toda velocidad pasaban por mi lado los ómnibus tirados por cuatro caballos, también berlinas ocupadas por políticos que iban al congreso, lujosos Landós cruzando a toda velocidad las calles… Un silencio hizo que Anna reaccionara ante este inesperado relato.

El hombre con los ojos cerrados seguía hablando, parecía haber sido transportado a un mundo imaginario. Los sábados por la tarde la reina regente Mª Cristina y el rey aún menor, iban a Atocha para asistir  a la solemne salve  de fines de semana, que por supuesto yo también me encontraba allí.

Recuerdos…Recuerdos, que solo son recuerdos de algo que nunca viví pero… y levantándose del sillón se acercó a Anna que al contemplar su estatura retrocedió unos pasos.

El hombre y como si no hubiera percibido el gesto de Anna, preguntó ¿Sabe señorita si ha empezado bien este siglo?, y sin esperar respuesta, “hay” que daría yo por  ver de nuevo mi Madrid, ese Madrid del alma mía que tanto añoro. Ahora cuando cuento…bueno, es preferible no decir la edad que tengo porque puede que te asustes y eches a correr. Anna cada vez que el hombre hablaba entendía menos.

 Creo que asistí a fiesta de la coronación del rey Alfonso XIII, y creo si mal no recuerdo que este evento acaeció en 1902, que más tarde después de su boda, con la inglesa Victoria Eugenia, que cuando regresaban de San Jerónimo. Y cuando el séquito pasaba por la calle Mayor se perpetró un atentado contra la real carroza, aquello fue tremendo para el pueblo de Madrid sobre todo para los que estuvimos allí presentes.

El hombre mira a Anna mientras paseaba por la habitación moviendo sus largas piernas con dificultad. Entonces-dijo-mal inicio para un matrimonio regio ¿Crees acaso que este atentado pudo ser un anticipado de lo que iba a ser más tarde una frustración de la familia real? Lo comento porque más tarde murió Sagasta, Silvela entrega su ministerio a Maura, mientras es asesinado Canalejas, y este asesinato se perpetró cuando se encontraba escrutando el escaparate de una librería en la misma puerta del Sol, ya sé que por ahora hay gentes nuevas en el gobierno, tengo oído que son de diferente calaña, la verdad es que todo parece haber cambiado pero por supuesto un cambio nada drástico, bueno ya te he dicho que no soy de este siglo, pero me preocupa…

Anna no se atreve a preguntar.

Una campanada que llega desde el jardín hace callar al hombre unos instantes, pero enseguida se recompone, y con voz amable le invita a seguirle, y entran en un hermoso jardín, entonces se vuelve hacia ella para decirle, Anna, te invito a almorzar ¿por que tengo entendido que se llama Anna verdad? Y mientras recorrían la estrecha vereda del jardín le dice de sopetón, tú crees que con tantas crisis económicas y políticas en el mundo puede llegar a subsistir decentemente un pueblo, un País, se para unos segundos parece reflexionar, entonces pregunta.

 Crees Anna  de veras que puede haber alguna esperanza  de poner fin a tanta política decadente, yo dría hasta de bajo coste, y que está demostrándose  que todo lo que está sucediendo no sirve nada más que para desmoralizar al pueblo.

Anna ya no escuchaba solo temblaba ante la sabiduría de aquel hombre, pues daba a entender que sabía demasiado de los entresijos de los políticos.

¿Quién era en realidad ese hombre?

Al llegar al centro del jardín Anna pudo comprobar que en medio de éste se encontraba una mesa alargada dispuesta para dos comensales, Anna espera a que el hombre le indique donde sentarse, pues tenía el presentimiento de que allí debía haber más personas, pero ¿Por qué había solo dos servicios de mesa?

El hombre con un gesto le pide sentarse frente a él, de pronto la mesa fue cubierta por una nube  que hacía imposible la visibilidad de los dos comensales, una vez pasado este incidente Anna se percata de que le habían servido el primer plato, ante la mirada atenta del hombre mete la cuchara en el plato de sopa, pero cuando la mete en la boca siente que la sopa parece tener vida al tocar su paladar, entonces desconfiada abandona la cuchara en el plato, pero como si la cuchara estuviera  hechizada, ésta seguía llevándole el contenido del plato a la boca.

DEGUIRÁ




miércoles, 4 de agosto de 2021

La terraza


LA TERRAZA

 

Aquella tarde espléndida de primavera, al atardecer me siento en el balcón cómo tenía por costumbre, para deleitarme escuchando los sones de una trompeta que parecía venir de una terraza situada frente a mí casa, este sonido, envolvía mis sentidos con sus notas, entonces, observé  que  la luna asomaba por el horizonte antes de tiempo, y que se paraba encima de la azotea que parecía con su quietud disfrutar cómo lo hacía yo de aquella melodía.

Una tarde que no tenía nada que hacer, me senté en mi terraza y me quedé e embelesado escuchando las notas que salían de aquella trompeta, no supe el tiempo que transcurrió, porque quedé preso de un sopor tan profundo que hizo que me transportara hasta uno de los rincones de aquella terraza, en esos momentos no supe si era  realidad o ficción, pero desde mi otero pude ver un atril repleto de partituras, también había una silla en la cual descansaba una trompeta, tan reluciente que parecía de oro, un grupo de jóvenes se encontraban sentados en el suelo parecían esperar impacientes  a que comenzara el concierto.

De pronto vi cómo aparecía la luna, que con su foco de mercurio ilumino la tarima donde se encontraba el atril, al instante apareció el director, vestido con un impecable chaqué, llevaba su batuta en la mano, se sitúa frente al atril, mira las partituras, el silencio se hizo patente en aquella terraza, el director al dar un suave toque en el atril, la trompeta se posicionó frente al director y comenzó a emitir una tras otra unas notas que fueron creciendo de tono hasta hacer vibrar a los espectadores.

La luna aquella noche no se movió como suele hacer, prefirió escuchar aquellos sones celestiales, y cuando todo era armonía, una nube grisácea inesperada apareció tapando la luna, que hizo romper el hechizo.

Pronto, todo se convirtió en tenebrosa oscuridad, los espectadores comenzaron a protestar, en unos minutos aquel remanso de paz se convirtió en desastre, el aullido de un lobo se dejó escuchar al estar encaramado en lo alto de una cercana colina, esto empeoró la situación, entonces el público despavorido emprende una carrera frenética hacia la nada, no querían ser devorados por aquella fiera.

Yo desde mi otero no entendía bien lo que estaba sucediendo, solo supe que la luna se había ocultado tras la nube amenazadora ¿De dónde salió esa nube? Las estrellas tan bellas como cobardes también huyeron quedando el cielo sin su fulgor haciendo que la noche se volviera tenebrosa.

De repente se empezaron a oír risas grotescas que helaban la sangre; allí y frente al atril impávido se encontraba el director de orquesta, parecía esperar a que terminara aquel maleficio, pero de pronto la terraza se llenó de seres extraños sucios y harapientos, emitiendo palabras mal sonantes, pero el director de orquesta, seguía quieto ante el atril, un individuo vestido de negro y delgado cómo un lápiz, intenta quitarle la batuta al director de orquesta, pero él solo lo mira impasible, ante esta indiferencia, este individuo se irrita, entonces coge la trompeta, se la lleva a la boca pero la boquilla ardía con un calor sobre natural, entonces este individuo, con rabia sopló y sopló hasta que el instrumento emitió un sonido que al ser tan estridente hizo estremecer los muros de la terraza, entonces aquel individuo  comenzó a gritar como in poseso al notar sus labios quemados y  tímpanos reventados.

Mientras tanto, la trompeta desde el suelo emitió un agudo sonido.

Pero algo sucedió, porque de repente,  la luna comenzó a crecer hasta eclipsar a la negra nube, poco después aparecieron las estrellas, y con ellas todo se iluminó, enseguida, aparecieron unos seres vestidos de luz que descendieron de un rayo que, en unos segundos limpiaron la terraza.

Todo el mal había desaparecido. ¿Qué fue lo que sucedió?  ¿Habría sido una interferencia de espíritus malignos que impedía de este modo que las almas elevadas  pudieran gozar de la música?

Y de nuevo pude contemplar cómo la luna volvió a inundar la terraza con su potente foco de luz, también pude contemplar cómo las estrellas titilaban de alegría por poder contemplar el concierto. Aquella noche fue de veras una noche mágica pues la trompeta parecía tocarla un serafín.

Después de  aquella noche, supe el valor de la música, y también aprendí  el poder que puede tener la mente sobre la materia.

Entonces recordé a mi hermano, con su trombón de vara alzándolo al cielo, para deleite del firmamento.

¿Fue acaso un sueño? Una ilusión, amor a lo bello…

FINAL

 







sábado, 31 de julio de 2021

Llegó el día


El jeep que conduzco por la escarpada y estrecha vereda que me lleva a la finca de mis antepasados se me hace interminable, pues la ansiedad que siento por llegar es indescriptible, esta sensación  hace que me sienta parte de este agreste paisaje, entonces este sentimiento me incita a que pise el acelerador hasta machacar sin piedad los amortiguadores.

La verja grande y pesada estaba abierta de par en par. La casona se encontraba abandonada desde hacía mucho tiempo, pero que curiosamente se encontraba en perfecto estado de conservación.

Con mano firme, abro el portón y al asir la aldaba de hierro que representa un león con su gran boca abierta, bajo la presión de mi mano me pareció oír un rugido, como el de un animal herido, que  me estremeció, a pesar de saber que el campo lo magnifica todo, pero que en aquel momento creí percibir que fue producido  por una garganta  hueca y seca.

 Entro en el amplio zaguán, amueblado con los mismos muebles de siempre desde donde se podía ver el ancho y oscuro pasillo que tantas pesadillas me había causado cuando jugando con mi hermana a los fantasmas, alguien nos apagaba la luz interrumpiendo nuestros juegos. Todo allí me traía recuerdos  de mi niñez…

Subo al piso superior, el suelo como siempre cruje bajo mis pies, provocando a cada uno de mis pasos que la madera del piso inferior, tuviera un sonido viejo y quejumbroso desprendiendo al mismo tiempo una desagradable tierrilla que a veces molestaba en los ojos de los que se encontraban abajo en el piso inferior. Los cuadros colgados en la pared siempre me parecieron que tenían ojos acusadores.

Entro en el salón que siempre me pareció enorme; pero que en estos momentos lo estaba viendo pequeño y lúgubre al encontrarse los muebles tapados. Entonces no entendí el por qué vinieron a mi mente  recuerdo como aquel día en que mi madre cogió mi mano mientras yo gimoteaba porque no quería ir al colegio. Yo sólo quería jugar en el jardín.

Ahora ante aquella soledad todo me parece un lugar fantasmagórico, tétrico, pues los muebles escondidos tras las sábanas parecen tener movimiento ante mis pasos a modo de saludo, y eso me aterra.

Me encuentro muy cansado, y tirando de una sábana descubro el sillón favorito de mi abuelo, me siento en él. Y siento que los recuerdos se aglomeran en mi mente, la cabeza empieza a dolerme, cuando pude sentir dentro de mi cabeza, como si hubiera sido ayer la voz de un niño que gritaba.

Mamá, mi hermana me ha quitado la pelota.

Mientras la niña corre con desenfreno, y en un traspié, cae por las escaleras rodando mientras llamaba mamá, mamá, con un hilo de voz agónico. Más tarde un silencio sobrecogedor se apoderó de la casa.

Y, recuerdo que mi madre ante la situación reacciona con un grito de desgarrador, una mano despiadada me apretó fuertemente por los hombros y me encerró  en mi cuarto.

Nunca supe los días que estuve encerrado con una vieja sirvienta, hasta partir sin más a un internado. Aquellas evocaciones me martillean  las sienes, me duele terriblemente la cabeza.

Desde entonces la casa está vacía, y yo, después de muchos años de ausencia vuelvo con mis recuerdos, aquí, en este salón, solo, rodeado de muebles tapados que parecen espectros. La luz del atardecer entra tímido por una rendija de la ventana cerrada, y me quedo dormido.

Una sombra se desliza por debajo de la puerta hacia mis pies, ante este contacto experimento  una rara sensación que hace estremecer  mi cuerpo.

La lámpara del techo se pone en movimiento, miro, y en ella se balancea una niña con sonrisa malévola que me mira regocijada.

En el sofá, una anciana dama, elegantemente vestida hace crochet, que con sus ojos profundos vigila con autoridad, una sirvienta entra con una bandeja y una tetera  humeante, son las cinco de la tarde, y la visita esperada se retrasa y, esto la contraría.

El guarda de la finca, un hombre tullido con nariz aguileña y tez extremadamente pálida se acerca y le comenta algo a la chica de servicio, que inmediatamente se lo transmite a la señora, que sin miramientos  le da un codazo que le hace salir del salón sollozando.

Después de presenciar esta escena en mi mente, miro hacia arriba, y veo a una niña que utiliza de columpio la lámpara, mientras se toca la cabeza partida por la mitad, poco después con sus manitas parece recomponer los ojos dentro de sus órbitas, las piernas partidas se movían sin control haciendo que sus huesos al chocar produjeran un sonido de castañuelas.

Una sombra que se encontraba acurrucada en una esquina, se pone en pie, se acerca a mí para posa su mano temblorosa y fría cómo un témpano sobre mi frente, un estremecimiento sacude mi cuerpo que sentía se encontraba inerte.

El Cavicornio que solía tocar mi abuela, empieza a sonar, la melodía es dulce y pegadiza, haciendo el ambiente agradable. El tío José se descuelga del cuadro una vez fuera, con parsimonia llena su pipa inundando con el aroma del tabaco  el salón.

La familia se va reuniendo, y pensé (sería esta la visita que esperaba la abuela) uno a uno van llegando, ya están casi todos no falta nadie, una vez reunidos, unos beben Jerez, otros juegan  al Mus, todos parecen estar inundados de felicidad, pero, mirando el panorama me doy cuenta de que faltaba yo, ¿acaso se habían olvidado de mí? Entonces alguien pronuncia mi nombre, pero yo no tengo voz para responder, no obstante esa voz sigue insistiendo, al fin reacciono, en mi torpeza, dejo caer de mi bolsillo una pequeña bolsita. En ese instante, una nube de espeso polvo cósmico nos envolvió a todos.

La voz de la abuela, sonó alta y clara. AHORA QUE ESTAMOS TODOS, YA, NI LA LUZ DEL SOL PODRÁ VENCER NUESTRA OSCURIDAD.