lunes, 24 de febrero de 2020

Fue acaso un sueño de Anna

¿Entonces aquel viaje desde el principio estaba rodeado  de un misterio que al parecer era impenetrable?
¿Pero ella porque cada vez que pensaba en Egipto a pesar de encontrarse en Cáceres sentía ansiedad?
En aquel momento y a pesar de encontrarse en aquella oscuridad en Anna se despertó un interés por saber de dónde le vino esa intuición que sin dudas iba a pasar, porque siempre tuvo en su mente  que algo extraordinario iba a suceder, algo que quizás sería sangriento, tal vez hasta sádico, pero siempre pensó que al fin y al cabo lo que deseaba vivir era una aventura que en su mente deseaba realizar.
Mientras seguían metidos en aquel túnel que parecía no tener salida, ya que aquella aparición de aquel iluminado que parecía ser su salvador, de repente desapareció dejándolos a todos sumidos en la desesperación.
De pronto y en aquel silencio oyeron un rumor, pues al otro lado de donde se encontraban se podían oía las voces de nuevo unos turistas, que parecían comentar algo sobre una extraña pirámide, y en aquellos momentos de zozobra – Anna pensó—que se encontraban en el Valle  de los Reyes, estos turistas parecían encantados pues creyeron oír voces de socorro que salían de dentro de aquella pirámide, pero como todo en aquellas tierras es mágico nadie les hizo caso de aquellas voces, y  estos turistas siguieron su camino.
Pero ninguno de los que pasaban cerca de donde ellos se encontraban  se percató de que en aquella pirámide habían sido sepultados doce personas  que en su vida tuvieron la ilusión de entrar en una de aquella edificaciones, tumbas en la que ni los arqueólogos han podido descubrir ni siquiera aquellos  turistas que creyeron oír sus voces, porque ellos, nunca fueron turistas si no que habían sido visitantes llegados de otro planeta.
Pero Anna en aquel momento en aquel grupo comenzó a  dominarles una histeria colectiva, ella soñaba  con un barco que para ella era el símbolo del viaje  del curso de la vida, que es la nave del alma, el vehículo  por el cual  surcan las aguas de la vida hasta terminar su singladura que anuncia el fin del viaje.
¿Fue Anna una visionaria?
Porque nunca más se supo de los integrantes de ese grupo que había remontado el río Nilo.
Entonces la superficie de aquella pirámide se rompió con un estallido espumeante que les invitabba a salir, a la salida vieron por fin el mundo un mundo que nunca sería el mismo, pues se encontraban cerca del Olimpo de los dioses.
Era eso lo que verdaderamente ansiaba Anna.

    






viernes, 14 de febrero de 2020

porqué tuvo que empezar 2º parte

¿Qué era lo que le había hecho pensar  que cuando llegara a Egipto cambiaría su vida?
Ya no podían seguir navegando, pero tenían que salir de la niebla antes que llegara la noche y los caimanes salieran a cazar, aquella situación parecía sacada de un cuento de terror, pues en unos instantes del río surgió una fuerza inusitada que hizo que la barca navegase a una velocidad de vértigo, bajo la presión de una corriente de agua que los impulsa río arriba hasta ser empujada hacia un túnel, nadie osaba preguntar nada, una tenue luz  salía de una lámpara de gas, que parecía haber surgido para guiarlos, alguien sugiere que debían seguir andando, el suelo se encontraba fangoso, el camino estrecho tanto que Anna toca la pared  con las manos al sentir claustrofobia, entonces descubre  que las paredes se encontraban escritas con jeroglíficos, pero ante tanta oscuridad no puede precisar lo que se encontraba escrito, sólo quería saber dónde se encontraban.
 Un ruido ensordecedor de una corriente fluvial hace temblar a todos al encontrarse sumergidos en la oscuridad, pero siguen caminando todos parecían zombis acatando órdenes, de pronto se encontraron subiendo una pronunciada pendiente, sin dudas era una rampa, alguien tose por el esfuerzo realizado este hecho hace irritar  al que iba en cabeza.
Anna cree que se encuentra  dentro de alguna de las pequeñas pirámides que se encuentran a lo largo del Nilo.
Un foco luminoso deslumbra al cortejo, que al reconocerse en la oscuridad creyeron verse a sí mismos como espectros, siguieron caminando  y al final de aquel pasillo laberíntico pudieron ver a un ser luminoso que parecía esperarles, conforme iban avanzando pudieron oír  voces de obreros  que por el ruido parecían estar trabajando con el cincel en la piedra.
 Entonces Anna pensó que podían encontrarse bajo  una de las tumbas, no habían pasado dos horas  desde que pisó Egipto y reconoció que su mente  y su cuerpo  se habían transformado y, que parecía  estar siguiendo un extraño proceso, mientras tanto iban transcurriendo las horas, entonces recordó que antes de embarcar tuvo una visión increíble, pues se vio sumergida  en un reino oscuro y  subterráneo que se encontraba mezclado con una siniestra hermosura que encarnaba a unas criaturas  nocturnas.
Ante este recuerdo sacude la cabeza, su cara en esos momentos reflejaba una silenciosa palidez sus ojos se tornaron de una mujer demente.
Mientras se preguntaba ¿Entonces esto que estoy viviendo es lo que me ha hecho venir?
¿Acaso en algún momento había desconocido que su único interés por este viaje era solo porque se encontraba relacionado con el esoterismo?
 Que era lo que le había hecho pensar  que al llegar a Egipto podía llegar a ser otra persona?
¿Entonces aquel viaje desde el principio había estado rodeado  de un misterio que al parecer era impenetrable?

¿Pero ella porque cada vez que pensaba en Egipto, sentía ansiedad?



miércoles, 5 de febrero de 2020

Fue acaso un sueño 1º Parte

Anna fue una de esas niñas que cuando iba a visitar a sus abuelos al pueblo de Madroñera, su ilusión era la de subirse a las ramas de los árboles  de la huerta de su abuelo, pues siempre tuvo el sueño de cómo alcanzar las estrellas.
Se hizo mayor, fue al colegio destacando por su aguda inteligencia cuando se trataba de estudiar Astronomía y Arqueología, más tarde destacó por sus estudios de la interpretación de los signos y símbolos egipcios.
En su apartamento puso en un sitio privilegiado una ilustración del llamado Bestiario de Ashmole, se trata de un árbol que muestra un par de criaturas fantásticas, que muerden a unas palomas posadas  en el árbol, este árbol se denomina de la Vida, simbolizando lo universal, la existencia cósmica que nos habla del cielo y lo eterno,  la vida y la muerte.
Ella era así de especial, mientras su destino  era el de esperar, siempre esperar, la verdad es que no sabía el qué. Así transcurrió  su adolescencia sin apenas darse cuenta. Un día y cuando abrió el buzón de correos, se encontró sorprendida al ver una invitación, era para su sorpresa de aquel joven que conoció hacia aproximadamente un año, pero que desde ese mismo instante en que lo vio  fue para ella algo muy especial.
Todo comenzó cuando fueron presentados una noche de verano donde se celebraba en un castillo hotel  una de las bodas más icónicas, pues el enlace era de un magnate americano con una de las actrices más populares del momento, la cual al ser la novia cacereña Anna había sido invitada, por haber sido compañera de colegio, manteniendo desde entonces una amistad entrañable, por lo que aquella invitación tenía para Anna  connotaciones muy especiales, pues el destino quiso que en esa boda encontrara a el hombre que le robó el corazón.
Aquella noche, una vez que tuvo en sus manos la invitación y desde ese momento ya  no pudo dormir, pues en su duermevela, comenzó a tener sueños extraños, enervantes, pero al despertar, como si se tratara de un embrujo su cabeza no parecía afectada por aquellos sueños.
En realidad desde que conoció a aquél hombre, todo comenzó a ser para ella nimio, insignificante, y ante esta ansiedad que sentía despertó en ella un deseo incontrolable de realizar cuanto antes un viaje por Egipto pues más que una ansiedad lo que en verdad la intranquilizaba era una necesidad que no incontrolada.
Enseguida comenzó a planificar lo que sería su viaje, la ropa que iba a necesitar algún folleto que le informara  sobre  lo que estaba  visitando, lo más importante ya que iba a conocer Egipto in situ.
Llegó el tan ansiado día, y el viaje desde Cáceres a Madrid  fue para ella  un viaje donde las incógnitas se mezclaban con la curiosidad.
En el aeropuerto Madrid-Barajas, le indican que tiene que esperar en la sala Bic, hasta ser llamada, pues viajaría en un avión particular  por gentileza del esposo de su amiga.
Una vez dentro de la nave, Anna cuenta más o menos que los que iban a viajar serían contando la tripulación unos doce, el viaje transcurrió como un sueño hecho realidad, para entretenerse Anna jugó una partida de ajedrez muy reñida con una chica colombiana, otros contaron chistes, y todos terminaron contando anécdotas de viajes realizados.
Una vez llegaron a Egipto fueron recogidos por dos automóviles que les llevaron hasta un embarcadero del Nilo, allí les esperaba una embarcación construida en madera y papiro, Anna nada más pisar la embarcación supo que había comenzado la aventura de su vida, y como no quería perderse nada se situó en la proa, y cuando se encontraba contemplando la imagen majestuosa de la pirámide de Guiza, en su contemplación creyó ver una máscara que se interponía entre el monumento y ella, agudiza la vista y sorprendida  reconoció la máscara con la que enterraron al faraón Tutankhamón, le pareció tan extraño que pensó era una sugestión producida por el ambiente, de repente la barca comenzó a zozobrar, su balanceo era tan violento  que parecía iban a volcar.

Anna presiente que algo grave les podía pasar pues la barca se hacía paso entre la niebla como si el papiro con la que estaba construida se estuviera rajando.
 En esa parte del río Nilo no se veía ninguna embarcación, de repente el río es engullido por una densa niebla, la situación era molesta, pero para el barquero  parecía mucho más grave ya que comenzó a dar voces pidiendo ayuda, la situación parecía agravarse, de pronto la barca hace una parada brusca, era como si se hubieran dado un golpe con algo invisible , aquel algo sin dudas pensó Anna podía ser un muro que al  no poder pasar la barca podía ser impenetrable.



martes, 21 de enero de 2020

Giro el persa


Os quiero contar una historia, pero tengo tantas en la cabeza que la verdad no sabía cuál os podía entretener más. Busco entre los recovecos de mi memoria y, he recordado una historia que quizás os guste.
Justo aquí, es donde comienza la leyenda de Ciro.
Astiages  era rey de los Medos, una noche tuvo un sueño que creyó podía hacerse realidad: pues soñó que su hija Mandane comenzaba a orinar de una forma y manera tan brutal que, era tanta la cantidad que orinaba que ese orín, de repente inundó toda Asia.
Al día siguiente el rey de los Medos, convoco con urgencia a todos sus magos y místicos para que le dijeran el significado de aquel sueño, estos magos después de echar muchas cartas y hacer magia,  le aseguraron al rey que su hija tendría un niño y que poseería toda Asia.
Asustado del pronóstico y premoniciones que hicieron sus magos y místicos el rey,  preocupado de que este sueño se pudiera hacer realidad, inmediatamente casó a su hija llamada Mandane con el rey de Persia Cambises. Poco despues supo que iba a ser abuelo, así que aquel niño que estaba por nacer, cuando llegara a tener la edad para gobernar, sólo podría optar a ser el rey de Persia.
Pero los sueños de Astiages no acabaron ahí, pues cada noche y cuando cerraba los ojos, volvía a soñar, los mismos sueños que según sus magos no parecían tener importancia. Pero una noche después de una fiesta que el rey abusó del alcohol, se acostó beodo, aquella noche de nuevo volvió a soñar algo que para él era espantoso, pues vio que del útero de su hija brotaba una parra cuyas ramas eran tan poderosas que se extendían por toda Asia.
Aquella misma noche supo que aquel  vaticinio, onírico podía hacerse realidad.
Entonces, nada más amanecer, hizo llamar a su hija para que acudiera a su palacio, y cuando su hija se acudía a la llamada de su padre,  aquella noche los cielos persas parecían bramar al paso de la caravana donde viajaba Mandana, los ríos se desbordaban a su paso, el viento azotaba tanto los árboles que obstaculizaban el paso de la caravana, sin dudas estaba siendo un viaje peligroso  ya que su hija se encontraba embarazada.
El rey seguía con su obsesión, pues después de meditar qué podía hacer cuando aquel niño naciera, tuvo una idea que creyó era la mejor opción para deshacerse de su nieto que estaba a punto de llegar al reino de Medos.
Y llegó Mandana a palacio, su aspecto era deplorable después de un incruento viaje lleno de obstáculos, Astiages, al verla la abrazó y cogiéndola de la mano, hizo todo lo posible para que su hija  permaneciera en su palacio hasta dar a luz y,  cuando el esperado niño nació: Astiages mintió a su hija diciéndole entre sollozos y esperpénticos gritos de dolor que el niño había nacido muerto.
Entonces y para compensar a su hija de tan terrible pérdida convocó que se guardaran tres semanas de luto a su pueblo por tan grande pérdida.
Mandana, que conocía la ambición desmedida de su padre, no se fió de él y, cuando llegó la hora de volver a Persia donde la esperaba su esposo Cambises, pero antes de salir del palacio de su padre, le echó una maldición, mientras tanto por una puerta trasera del palacio y  a escondidas salía uno de sus más fieles comandantes con el bebé envuelto en una manta, con las órdenes de ejecutarlo, pero el curtido militar se compadeció del bebé, no teniendo valor para matarlo, entonces deambuló sin rumbo pensando qué hacer con él, cuando ya se encontraba desesperado, se encontró con una familia de pastores que, al ver al bebé en brazos de un militar le dijeron que ellos siempre habían deseado tener un hijo, Haspago, loco de contento por haber encontrado la solución, les entregó al bebé pues ya no tenía que ejecutarlo.
Y volvió a palacio con una enorme sonrisa de satisfacción que no agradó a Astiages.
El niño fue creciendo con aquellos pastores, mientras su abuelo, el rey, impartía justicia a sus súbditos.
Pasaron algunos años desde aquel acontecimiento cuando en el reino hubo un conflicto que la corte no sabían cómo resolver, entonces el rey al verse mayor quiso pedir opinión a dos jóvenes de su reino para que resolvieran su problema.
Cuando los dos jóvenes se encontraban ante el rey, éste se sorprendió, al observar que uno de ellos era la imagen viva de su juventud, entonces,  lo retuvo unos días hasta poder averiguar de donde era originario aquel joven de extraordinaria viveza, comenzó a analizar su forma de moverse, su comportamiento. Pero no necesitó mucho tiempo para darse cuenta  que se trataba de su nieto.
Y, pensó, en su más fiel comandante Haspago, que le había traicionado desobedeciendo sus órdenes, por lo tanto (su nieto seguía vivo) pero no obstante, se sintió satisfecho de saber que se había convertido en un hombre aguerrido.
Entonces un día el rey buscando la excusa de que aquellos dos jóvenes le habían resuelto el problema que aquejaba al reino, hizo preparar un gran banquete, a su lado sentó a su fiel amigo el comandante Haspago.
El rey al término de la comida, preguntó a su comandante si le habían gustado los tres platos de carne que le habían servido y, que cual de ellos le había parecido más sabroso, Haspago, complacido por el interés de su rey, le contestó que todos habían estado excelentes.
 Poco después aparece un criado con una bandeja de plata, todos pensaron que era demasiada comida pero, cuando el rey le dice al criado que sirva primero a su comandante, al bajar la bandeja a la altura de los comensales, todos quedaron horrorizados, pues se dio a entender que en el banquete se había servido cómo manjar al hijo del comandante cuya cabeza se exhibía en aquella  bandeja  de plata
Más tarde la historia cuenta, de que aquel niño, su nieto, llegó a ser el rey Ciro sucediendo  a su padre Canbises, por lo tanto llegó a ser rey de Persia
 Durante sus primeros años de reinado puso toda su energía en conquistar a una reina llamada Tomasis, que lo rechazó, pero cómo Ciro no cejaba en su empeño, ella molesta por su acoso, le maldijo diciéndole, que algún día rebozaría su cuerpo con la sangre de los persas, pero el desolló esa maldición mientras se convertía en un guerrero, que enseguida empezó a ver cómo sus batallas alcanzaban importantes hazañas.
Pero, aun así y, todo su abuelo Astiages no parecía estar muy satisfecho,  pues tenía  celos del  poder y, carisma de su nieto. Un día, por sorpresa emprendió una acción guerrera contra su nieto que ya ostentaba el reino de Persia.
Ciro en aquella contienda, para fastidiar a su abuelo, se hizo con el servicio de varios generales Medos: Poco después marcho con su ejército sobre la capital, (Eclatana) buscó a su abuelo con ahínco, que poco después fue capturado por sus generales y entregado a él.
Ciro el rey persa una vez tuvo en su poder a su abuelo, le perdonó la vida una vez derrocado, pero lo mantuvo encarcelado hasta el fin de sus días.
Por aquel entonces Círo ya era también el rey de los Medas y de Pérsia, llegando a dominar Capadocia, consiguiendo acaparar con sus hazañas también las ciudades griegas de Anatolia.
Ciro finalmente perdió la batalla en el mar de Hierba. Tomases la reina que lo rechazó, después de la contienda, buscó su cadáver de entre los escombros, cuando lo encontró, le corto la cabeza y la sumergió en un tarro lleno de sangre que habían vertido sus soldados persas.
¿Exageración?
Pudo serlo, pues lo que sí se sabe es que los esteparios  de aquella época eran capaces de, eso y, mucho más.
¿Leyenda?
¿Verdad?
Solo sé que cuando llegó el gran Alejandro Magno el macedonio, cambió la historia. 
Eso fue lo que me contaron y yo os lo cuento a vosotros.






lunes, 13 de enero de 2020

El campo misterioso

El coche que conduce Beatriz sigue rodando por el paisaje extremeño que, se le antoja misteriosamente cambiante,  porque a veces el campo se le mostraba en todo su esplendor dorado, y otras verde, en su contemplación deduce que había entrado en un remanso de paz fascinante, sobre todo para ella que necesitaba sosiego. Entonces decide plasmar en su cámara lo que siente ante la belleza de una tierra tan cerca y tan lejos de cual quiera de las grandes capitales.
Poco después se encontraba  llegando a Monfrague, la belleza del paisaje se mostraba agreste, salvaje, una brisa agradable  alborota sus cabellos al bajar del coche.
Mientras el río Tajo aparentemente manso pero caudaloso, fue y es testigo de muchos avatares, que guarda misteriosamente con sus grandes silencios entre los verticales y canchales que aprietan sus aguas en un abrazo de frenesí, haciendo de este enigmático río de aguas profundas que sea aún más misterioso.
Beatriz aparca el coche en un mirador, saca el objetivo, y su mente le hace creer  que lo que está captando su cámara no es otra cosa que la reencarnación de un pedazo del Edén.
Con la cámara, siempre en movimiento, ve cómo un águila lleva en su pico una culebra común de la zona, balanceándola como si se tratara de un trapecio, que hace que el cielo sea un espectáculo grandioso.
Ya empezaba a anochecer, la jara comienza a tener movimiento como si tuviera vida propia, entonces siente vértigo, se encontraba sola en un paraje solitario pero lleno de vida. Beatriz en su ansia de libertad no se preocupó de buscar alojamiento, pero si sabe que tiene que salir de allí antes que el cielo se cubra con su velo negro dejando en su complacencia que en la oscuridad sea salpicado por diminutas estrellas, haciendo qué las veredas flanqueadas por densos  zarzales, sirvan de puestos de vigilancia a las alimañas para saltar en su momento oportuno sobre sus confiadas presas.
Después de aquel espectáculo y cuando Beatriz se acerca al coche aparcado bajo una frondosa encina, nota que algo le humedece la cabeza, haciéndola dar un salto de temor, todo el campo se  encontraba en el más absoluta soledad, solo se podía oír el aleteo de algún ave despistada que busca donde pasar la noche, acompasada con el ruido tenebroso que produce el roce de los animales  sobre las hojas secas del suelo, que  toda ese movimiento  unido  a la suave brisa, y el murmullo  silencioso del agua, componen una sinfonía que  arrulla a las almas.
Conduce ensimismada recordando lo que había visto, cuando desde el coche divisa un  hotel rural, se dirige hacia él al encontrarse cerca del parque de Monfrague, una vez instalada revisa el material fotográfico, en la habitación, improvisa un pequeño estudio, y deja pasar las imágenes en su pequeña pantalla una tras otra, a cual más idílicas, mientras el Tajo camina lento y majestuoso hacia su destino: Lisboa.
De repente algo en las fotos le llama la atención, aquella foto no recordaba haberla hecho, pero sí recuerda que algo húmedo e inesperado le mojó la cabeza haciéndole  dar un brinco,  mira de nuevo una y otra vez con interés, porque sigue sin saber exactamente lo que en realidad buscaba en aquellos fotogramas, coge una lupa que guardaba en su mochila, mira con detenimiento. Sus ojos se abrieron de par en par, algo como una nebulosa aparecía ante su cámara lo examina, sin dudas era algo incorpóreo que se interponía en su objetivo, ante tanta excitación espera a tranquilizarse,  o, era una pequeña nube de esas que parecen de algodón que a veces cubren las copas de las encinas.
Intrigada sigue  pasando los fotogramas, y en todas ellas empezaron a aparecer figuras extrañas, como caballos  cabalgando por las montañas escarpadas; en otros fotogramas había figuras de mujer que vestían con charchaf, como lo hacán las musulmanas. Pensando  recuerda que muy cerca de donde había hecho las fotos había las ruinas de un castillo árabe con reminiscencias Vizantinas…
Sigue, inspeccionando el material, pero llega el momento en que su curiosidad se vuelve en ansiedad, y de nuevo  recuerda aquella gota de agua que estando el cielo despejado le cayó en la cabeza al abrir el coche,  cuando decidió salir del parque, un escalofrío recorrió su cuerpo al pensar que aquella gota  podía ser una lágrima.
Todo era tan misterioso que Beatriz decidió olvidarse de su nueva jefa y emprender otro camino, como el de desentrañar un misterio que sin ella querer había sido elegida para desentrañar.
Desde aquel momento su mundo ya era otro, pues para ella sólo comenzó contar desde ese momento en que enfiló la carretera de Extremadura con su cámara al hombro, una cámara  que le había hecho ver en profundidad, que más importante que la avaricia era  el poder contemplar el cielo como en un espejo, y compartir lo bello que puede encerrar.
Más tarde llegó a ser una de las fotógrafas más admiradas, pero nunca llegó a saber   cómo en sus fotografías siempre se dibujaba sutilmente, una silueta de mujer.
Esa mujer no era otra que su alma que se reflejaba en un trabajo donde sin querer manifestaba que el mundo gira con tanta rapidez que a veces creemos que parece se mantiene inmóvil, porque para ella y desde hacía tiempo, y desde la caída de las torres gemelas de Nueva York, estaba viéndolo todo desde el prisma de una materia vibratoria, donde el mundo se puede ver de distintas maneras, pero ella lo veía con la intención de hacer un mundo mejor.
 ¿Lo lograría?



 FINAL



martes, 7 de enero de 2020

El campo misterioso

Después de un intenso día de trabajo de Beatriz como reportera al llegar a casa se dejó caer  encima de la cama como si su cuerpo fuera un fardo de paja mojada, su agotamiento hace que en unos minutos quedase profundamente dormida.
Al día siguiente, al levantarse, y con el sueño aún pegado a los ojos, sube la persiana  de la ventana de su alcoba, se quedó deslumbrada por el espectáculo del amanecer; por unos segundos se vio atrapada en el limbo, porque su mente dormida aún vagaba por las sombras de los sueños, mientras en el horizonte un resplandor dorado rasgaba la noche para darle paso al nuevo día.
Cuando sale a la calle, cargada con el equipo fotográfico, mira con curiosidad el firmamento, siempre tuvo la obsesión de poder captar la metamorfosis del cielo al amanecer, en el justo momento en el que los rayos del sol se apoderan de él, pues sabía que ante ella se mostraba una paleta de diversos colores como magenta, mandarina, limón y,  de ese color intenso de las cerezas cuando están a punto de madurar.
Sale a la calle y antes de pedir un taxi para que la lleve a la redacción, reflexiona,  se encuentra indecisa, no sabe si cumplir ese día con su trabajo o dejarlo, aún estaba a tiempo de hacer su sueño realidad, como el de vivir unos días libres en las montañas, viendo con sus propios ojos y desde otra ventana más amplia el rumbo del universo, y poder observar cómo danzan las estrellas sobre los ritos eternos de los pueblos y bajo la eterna vigilancia de un inmenso cielo cambiante.
Pensativa se atusa el pelo; vuelve sobre sus pasos, entra en el garaje, se dirige hacia su coche, un flamante Toyota  Auris de color rojo que la espera con el depósito lleno, esperando sus órdenes.
Minutos después sin más equipaje que su equipo fotográfico y una pequeña mochila, que en unos momentos llenó con los accesorios necesarios para su aseo personal, enfila la carretera de Extremadura, dejando atrás la capital de España sumida en el cáos diario que se forma en esas horas punta tan temidas para ella.
Camino de Navalmoral, Beatriz siente una pequeña liberación, y recuerda el día en que por primera vez llego a la oficina de  la que hoy es “jefa” reportera, luciendo una apariencia afable,--claro que lo que se proponía conseguir iba a ser a costa de hacer cualquier cosa para llegar el puesto deseado. 
Ya  en su entrada comenzó a desplegar un aura de buena profesional, saludando a diestro y siniestro, hasta llegar al extremo de hacerle un mimo al perro del “supremo”. La verdad es que a veces no podía disimular una sonrisa hipócrita que se adornaba con una  caja de dientes tan grandes que en el poco tiempo que estuvo con los futuros compañeros se los humedeció más de cien veces.
A  Beatriz aquella mujer le pareció  un sabueso olfateando  el mejor y más sabroso hueso. Después de un año de trabajar en la empresa ya había conseguido su propósito; tenía el mejor despacho, justo al lado del jefazo, eso sí, cada día  tenía que lamerle la mano, una mano que se mostraba sucia de inmundicias de esas que se van acumulado a lo largo de una  infecta y tortuosa vida. Pero Marta-- que así era llamada-- Era así, una de esas pelotas que son capaces de votar como un mono en un camino de gravilla solo para conseguir sus objetivos.

Desde el día que consiguió  llegar  a la dirección nada fue igual para los que componían el equipo.



miércoles, 1 de enero de 2020

Soy Teresa Sánchez Romeroero

OS DESEO UN FELIZ Y MARAVILLOSO AÑO NUEVO A TODOS LOS QUE HAN LEÍDO MI NOVELA  Y, A LOS ESTÁN POR LEERLA. SIN LUGAR A DUDAS, ESTE ES EL MOMENTO PARA REGALAR CULTURA, TAN SOLO TIENES QUE ENTRAR  EN AMAZON Y, BUSCAR EL TITULO TODO COMENZÓ EN MIELEC.
NO TE ARREPENTIRÁS, PUES SU LECTURA NO TE DEJARÁ INDIFERENTE, PORQUE TE HARÁ VIAJAR DE MANERA TREPIDANTE POR EUROPA, AMÉRICA Y, CÓMO NO, POR NUESTRA QUERIDA EXTREMADURA, ELLA ES UNA JOVEN QUE SE INVOLUCRA EN UNA BÚSQUEDA  DE JUSTICIA .
O, TAL VEZ, VENGANZA.