domingo, 2 de mayo de 2021

Eldescubrimiento 2º parte


Anna ante este contratiempo inesperado, empezó a sentir frio, de repente, divisa como si fuera una divina aparición un bosque de coníferas, se lanza hacia allí a velocidad vertiginosa mientras los esquíes sorteaban los arbustos casi milagrosamente, una vez se vio a salvo, clava las palas en la nieve, necesitaba saber dónde se encontraba exactamente, saca la brújula del bolsillo pero ésta extrañamente no parecía funcionar, pero la tranquilizó cuando recordó que según el mapa que había estudiado antes de su partida, se debía  encontrar cerca de un albergue, abre la mochila para sacar el mapa y estudiarlo, pero asombrosamente este no se encontraba en la mochila, intenta recordar el nombre del poblado, era importante para ella en esos momentos tener lucidez y no llegar al extremo de asustarse, pues en esos momentos debía mantener la calma. Pero sabía que existía un pequeño poblado a pesar de no recordar su nombre, pero por la situación, tenía que estar cerca.

 Se preocupó el pensar que  su memoria le estaba traicionando al no recordar nada.

De pronto, se rompe de nuevo el silencio, sus nervios se alteran al pensar que ya no podía disfrutar de aquella idílica panorámica, a pesar de haber estado preparando aquel viaje minuciosamente durante mucho tiempo y poder disfrutar de aquellos parajes en soledad, pero, para ella aquel ensueño, había perdido toda la magia que había soñado.

Pero de nuevo algo irrumpe en el ambiente, las ramas de los arbustos empezaron a estremecerse sin que hubiera una brizna de viento, Anna contiene la respiración, cuando de pronto oye cómo se acerca hacia ella el siseo de unas tablas que rozaban rápidas la nieve virgen, a su lado pasa casi rozando un esquiador que veloz atravesaba el bosque, este hecho parece tranquilizarla, pues debía encontrarse cerca de donde ella suponía.

Poco después, siguiendo los surcos que aquel esquiador dejó en la nieve, se encuentra en medio de la única calle del poblado. Busca un refugio ya era la hora de la cena el frío se empezó a tornar helador, no había nadie en la calle, tan solo se podían oír por los ventanucos las animadas conversaciones de los esquiadores que pronto se dispondrían a retirarse, pues a la mañana siguiente saldrían al amanecer para practicar su deporte favorito.

Cuando Anna se acerca para empujar la puerta de uno de los refugios sus piernas se quedaron varadas, las voces que se oían desde la calle parecían comentar  que tenían que encontrar a uno de los esquiadores que creían haber visto desde el aire mientras se deshacían de los cadáveres, aunque parecían no estar muy seguros de que éste esquiador pudiera haber visto algo.

De repente, alguien pronuncia el nombre de Anna” la habían visto” enseguida habló un tercero con voz de trueno, no penséis que hemos llegado hasta aquí, sólo para saber qué hace esta “listilla” en estos parajes helados, espero que después del trabajo que nos ha costado dar con ella, “ no se raje nadie”.

Eso no nos va a pasar, si somos nosotros los que la encontremos primero; aunque es más probable que la policía encuentre antes del anochecer los cadáveres al hacer la ronda, recordad que los pusimos en un sitio visible para que fuera visto por algún esquiador para que inmediatamente del hallazgo diera la alarma.

Si pero eso no ha sucedido, y ya es hora de que alguien hubiera dado la alarma.

Anna perpleja seguía escuchando la conversación, no cabe duda, dijo uno que tenía la voz aflautada, creo que cuando  encuentren los cadáveres saldrán en su busca, pues las pruebas que hemos quedado son más que suficientes para culparla del doble asesinato.

Anna no podía seguir escuchando más, y cruza la calle buscando un refugio lo más lejos posible de aquel lugar donde se encontraban los hombres que parecían buscarla, porque aunque no les había visto la cara, por la forma de expresarse tenía  una vaga idea de quienes podían ser.

Anna una vez se aloja  en la cabaña, que se encontraba en la punta opuesta de donde había escuchado aquella conversación, intenta serenarse, tenía que pensar en alguna estrategia para poder salir airosa de aquella trampa en la que le habían metido

 ¿Pero quién?

Aquella noche no pide nada para la cena, solo necesitaba silencio para meditar, tenía que hacer todo lo posible para saber quiénes eran aquellos hombres que iban a por ella, y después de haber visto cómo desde un helicóptero tiraban dos cuerpos, que sin dudas habían sido asesinados antes de tirarlos, ahora estaba segura que el próximo cadáver sería el de ella

 ¿Y si esos dos cadáveres que había visto tirar desde el helicóptero  eran sus dos compañeros de investigación?

Estos pensamientos le hacen temblar, ¿y si la piedra que ella encontró a los pies de la pirámide llegara a estar en posesión de esos desalmados? Necesitaba relajar la tensión, pues no le dejaba ser coherente por lo que le estaba sucediendo, más tarde pensaría cómo elaborar la forma de salir airosa de ese atolladero en el que alguien la había metido.

Abre la mochila, necesitaba saber si todo aquello que necesitaba para atravesar una de las más escarpadas montañas, se encontraba en orden, pues tenía la intención de atravesar una de las laderas más peligrosas, y así  llegar hasta los más arriesgados picos de la sierra. Mientras pensaba en el itinerario a seguir, sus manos empezaron a temblar, sobre todo cuando va sacando de la mochila las viandas y utensilios que tenía que utilizar en caso de emergencia, pero en la mochila no había nada de lo que había guardado antes de su partida, las latas de carne en conserva se encontraban vacías, el detector de avalanchas se encontraba sin pilas, el airbag lo encontró con los cordones de seguridad rotos.

Anna no sabe que podía haber pasado, pues desde que cargó la mochila con los accesorios necesarios, estaba segura que no la había tocado nadie, su desconcierto iba en aumento cuan de pronto oye el tintineo de unos tacones por el pasillo, no podía creer lo que estaba pasando, allí en plana montaña una mujer taconeaba, con el oído tras la puerta, percibe una risa cantarina que le hiela la sangre, y al mismo tiempo le devuelve a la realidad, sin duda era ella, su compañera de sección, una inútil que tan sólo hacía a la perfección el trabajo del flirteo con los jefes.

Esa pécora la había seguido, ¿qué motivos le habían llevado hasta allí?

 ¿Sería para hacerla culpable de un delito que no había cometido?

 Ahora empezaba a entender, pues sin dudas ella era el artífice de aquella trama urdida contra su persona, pero ¿quién había tenido la osadía de hurgar en su mochila? Quien fuera que fuese, lo que había  estado buscado era la piedra que ella había guardado en una simple bolsa de plástico dentro de la  caja de seguridad.

 Anna no sabe por qué pero se relaja, al recordar que ella misma la cogió de la caja de seguridad,  junto con el frasquito que contenía el resultado de la investigación, y lo guardó dentro de la caja de arena  donde dormía su minino, esto fue dos horas antes de emprender aquel viaje.

  Pero en su estado de excitación no podía pensar, dudaba de su capacidad para recordar dónde podía haber guardado el resultado de su investigación, siendo  esta  una sustancia muy importante, pues supo le dio vida a su gato… vuelve a rebuscar en la mochila, su estado a cada momento se hacía más excitado, mete por quinta vez la mano, al momento respira aliviada, en uno de los pliegues del fondo se encontraba el pequeño tubo junto a la piedra, respira aliviada, también se encontraba el pequeño pergamino que contenía un texto antiguo muy importante, porque en el cual se  daba la explicación de cómo ser manipulada aquella sustancia en el caso de que se tuviera que ser manejada para sacar de ella sus efectos positivos. Porque esta sustancia, ( según decía el pergamino que encontró después de mucho buscar por las librerías de anticuarios)  la piedra estaba compuesta de un  mineral

Seguirá




miércoles, 28 de abril de 2021

El descubrimiento

 

Anna tras cinco años de intenso trabajo de investigación en un laboratorio, creyó haber logrado su objetivo. Hacía quince días que había dado por terminado el trabajo con resultados sorprendentes, tras esta exitosa investigación quiso creer que fue la consecuencia producida por una pequeña piedra que encontró no hacía mucho en uno de sus viajes a Egipto, ese fragmento lo había recogido a los pies de una de las pirámides que visitó en el Valle de los Muertos.

 Desde que hizo aquel viaje, esa piedra había estado metida en el fondo de su bolso de viaje, sin llegar a darle la menor importancia. Cuando un día Anna se encontraba hurgando en el bolso, sin saber el motivo por el cual lo hacía, la rescató del fondo, aquella misma mañana y sin tener motivo aparente cuando tuvo la piedra en su mano, mirándola fijamente pensó que, quizás aquella piedra milenaria pudiera desvelarle algún secreto de los muchos que este pueblo era depositario.

Aquel mismo día decidió ir al laboratorio para estudiar aquella pequeña piedra, pues notó algo extraño en su contacto, eran unos raros estímulos que parecían tener la función de despertar su imaginación almacenada. Nunca creyó que unos miligramos de arena que habían sido desprendida de la piedra, y que se encontraban en el fondo del bolso,  pudiera contener una  energía tan poderosa que tuviera la capacidad de curar.

¿Curar, qué?

 Anna aquel día comenzó a sentir mientras manipulaba el microscopio un extraño reflejo, quizás, pensó, era sencillamente que creyó sentir desde hacía unos días una importante transformación que estaba segura necesitaba desde hacía mucho tiempo.

 Este hallazgo, que desde tan solo hacía unos días no supo lo que podía encerar, tan sólo lo compartió con sus dos más íntimos colaboradores del laboratorio, lo hizo así, porque siempre le parecieron serios, y respetados en la historia de la egiptología.

Mientras tanto Anna se dedicó a trabajar con la pequeña piedra, cada día, en su manipulación, y cuando para estudiarla  la colocaba bajo los focos,  notaba que esta se manifestaba con extrañas reacciones, pues parecía como si se desprendiera de pequeños y casi imperceptibles rayos luminosos, que la sorprendieron tanto, que desde el mismo instante en que esa energía se manifestó ante ella, empezó a oír una voz rara que ante sus oídos parecía estar distorsionada, pues le decía, es peligroso para ti lo que intentas descubrir, ten mucho cuidado, pues la ambición se encuentra acampando a sus anchas por doquier, y si tienes la intención de difundir los poderes de esta piedra, y de lo que es  poseedora, querrán llegar hasta mí, a través tuya, y estoy seguro que no podrán límites ni para llegar a mí, ni a ti, siendo capaces hasta de llegar a matarte.

Anna se intranquiliza, no entiende nada, sólo sabe que desde que comenzó a manipular aquella piedra, todo empezó a ser diferente para ella.

Pero aquella voz que creyó escuchar Anna, no consiguió que dejara el proyecto, y haciendo caso omiso siguió adelante con el mismo entusiasmo del que no quiere oír. Aquel trabajo de investigación era tan fuerte para ella, que llegó a agotarle sus energías.

 Anna aquel día, y después de una larga noche de hacer análisis sale del laboratorio, era ya muy entrada la mañana; una vez en la calle  se dirige a su apartamento sin tomar su habitual café mañanero, cuando abre la puerta se sorprende de que su fiel minino Míster, no salió a recibirla cómo tenía por costumbre, inmediatamente se dirige a su caseta, aliviada comprueba que se encontraba acostado, parecía abatido, Anna lo acaricia pasando la mano por su lomo, pero, Míster no podía ni siquiera abrir los ojos, Anna, desconcertada, recuerda haber guardado en su bolso un frasco con las pruebas que eran el resultado de  la esencia de su investigación. Sin dudarlo, acerca el frasco a la boca del minino, pero cuando la sustancia tocó la lengua del gato un rugido ensordecedor salió de su garganta, como si de una fiera salvaje saliese del cuerpo de aquel apacible animal, que da  un brinco tan descomunal que Anna, asustada, da un paso atrás  ante este inesperado descubrimiento.

 Poco después, el animal paseaba por el pasillo con el lomo encorvado desprendiendo vitalidad.

Ante esta inesperada reacción Anna inmediatamente vuelve al laboratorio, y enseguida llama a sus dos mejores compañeros para comunicarles la noticia, poco después se encontraban los tres analizan lo ocurrido. Dos meses después de un intenso trabajo, ya podían decir que habían descubierto una nueva  energía que podía ser aplicada  como fármaco en los procesos de enfermedades incurables, haciendo devolver a los enfermos la vitalidad necesaria para continuar con su vida habitual.

Poco después se comenzó a hacer algunos experimentos con resultados óptimos a algunos de los pacientes que se encontraban en estado crítico, y es entonces cuando decide junto a sus compañeros que aquellos documentos acreditativos se debían  guardar como el resultado de una investigación importante, por lo tanto debía meterse en una caja fuerte hasta que se diera el visto definitivo.

 Entonces fue cuando Anna decidió que aquel trabajo había concluido.

 Y como necesitaba descansar, hace las maletas para emprender un viaje de relax.

Una mañana se dirige al aeropuerto de Madrid Barajas Adolfo Suarez, con destino Nueva York, una vez allí, tomó otro vuelo que la llevaría  a Canadá, para dirigirse a una estación de esquí. Una vez en la estación de esquí, se sube al teleférico hasta llegar a lo más alto, cuando llega a la cima se apea del remonte, minutos después se vio como deseaba estar, sola en la cumbre mirando el panorama y recibiendo la primera sacudida de adrenalina que tanto estaba necesitando después de un intenso trabajo.

 En esos momentos Anna se veía libre, disfrutando de un cielo azul que sin proponérselo, y cuando clavo su mirada en aquella bóveda celestial se emocionó solo de pensar que podía sentir y hasta  tocar  con la punta de los dedos ese cielo inalcanzable, a sus pies una nieve tan blanca que por unos momentos la cegó.

Se ajusta las gafas, el casco, y encaja en su espalda la mochila para asegurarse que el airbag se encontraba en perfecto estado en el caso que sufriera una avalancha, se mira los pies , las tablas se encontraban bien ajustadas, una vez todo en orden se dispuso a bajar por una suave pendiente, necesitaba disfrutar de toda aquella esencia que le regalaba la naturaleza, ese día no había ni una bizna de viento, ni una pequeña nube que pudiera enturbiar su paz interior, y pensó que era el día perfecto para fundirse de lleno en el manto blanco.

Y siguió descendiendo, suave, plácidamente, mientras las tablas hacían surcos en ziz zaz, pero el ruido inesperado del rotor de un helicóptero rompió el silencio, aquel ruido parecía aproximarse al lugar donde ella se encontraba, entonces Anna, en su instinto de protección se echa en el suelo, al llevar un traje blanco pensó que pasaría desapercibida, la verdad es que le pareció muy raro que un helicóptero civil estuviera  sobre volando por las pistas donde se encuentran los esquiadores.

Se agazapa  hasta saber que era lo que estaba pasando, pues no deseaba que nada, ni nadie enturbiara su momento  de gloria cómo era el de deslizarse libremente por aquellas laderas.

 Curiosa y sorprendida espera unos momentos, entonces le sorprende  ver cómo el aparato se posa en una pequeña explanada muy cerca de ella sin apagar el rotor. Entonces y desde su otero ve como un hombre salta al suelo, después de abrir la puerta trasera del aparato de par en par, y para su sorpresa ve caer uno tras otro dos cuerpos que parecían inertes, Anna aterrorizada se da cuenta de que eran dos cadáveres, poco después el helicóptero levanta el vuelo. Anna por unos minutos duda si acercarse a lo que creyó que podía ser, pues no acababa de creer lo que había visto.

Cuando cree estar segura de que el aparato ha desaparecido, se pone en pie, las piernas le temblaban y, cuando  se encontraba a punto de lanzarse pendiente abajo, de nuevo es roto el silencio, aquel  helicóptero, parecía regresar para cerciorarse de que los cuerpos que habían arrojado a la nieve se encontraban aún donde ellos los habían dejado.

Seguirá




sábado, 10 de abril de 2021

Agustin de Betancur

San Petersburgo

Fue Bentacourt – bajo la supervisión del zar – quien diseñó el proyecto urbanístico de San Petersburgo, amén de proyectar y dirigir personalmente algunas de las obras más importantes de la ciudad como la reforma y ampliación de la Catedral de San Isaac,  el puente sobre el río Neva, la Columna de Alejandro I junto al Ermitage  y el  Canal Betancourt.

 

Numerosos prisioneros suecos trabajaron hasta sucumbir extenuados, y cuando terminó de construirse la capital nadie quiso ir a establecerse allí. Entonces el autócrata zar obligó a  boyardos y burgueses a abandonar sus domicilios moscovitas para construirse nuevas residencias en San Petersburgo. A pesar de tanto esfuerzo y sacrificio, para el pueblo ruso la nueva capital no representaba más que una “ciudad puramente artificial” comparada con Moscú, corazón de la Santa Rusia, consideración de la que Moscú gozó siempre,

 

Los materiales tradicionales no significaron nada para Pedro el Grande. Odiaba a Moscú, con sus edificios de madera y su aspecto asiático y quiso una nueva capital que mirara hacia Occidente proponiéndose aplicar la influencia europea en una Rusia a la  que consideraba un país atrasado. El lugar elegido no era prometedor: tierras inundadas del pantanoso delta por el que desemboca el río Neva en el Golfo de Finlandia. El río se helaba seis meses al año, estaba cubierto por la bruma y se desbordaba con los deshielos. Durante su construcción, la ciudad casi siempre estuvo bajo varios metros de agua. Para las cimentaciones, se arrojaron a los pantanos miles de troncos. En invierno, los lobos deambulaban por las calles, y en 1715 devoraron viva a una mujer.

 

 

Pese a las condiciones difíciles y a lo titánico del proyecto, se erigió una espléndida ciudad de edificios de piedra. Las obras se iniciaron en 1703, y para 1710 se terminó la primera etapa de construcción.  La ciudad ya tenía 34000 habitantes cuando el zar la declaró capital de Rusia y aunque las obras no estaban concluídas cuando Pedro el Grande murió en 1725, ya eran suficientes para impresionar a Europa.

 

La madera más utilizada fue el abeto, aunque también se usaron otras coníferas, castaños, hayas y robles. Los troncos de las isbas eran de 9 m de largo y 30 cm de diámetro y se colocaban horizontalmente, reforzando las esquinas con alguno de los varios tipos de uniones. Los techos eran inclinados para que resbalara la nieve. A veces, el piso quedaba elevado del suelo mediante tarimas de madera, ladrillo o piedra y se entraba por unas escaleras techadas.

 

Además de la habilidad para construir en madera, los rusos eran afectos a redecorar sus casas. No  dudaban en quitar puertas, ventanas e incluso paredes si con ello mejoraba la decoración. Toda cabaña estaba decorada con tallas de madera. Los extremos de los travesaños, alfardas de los techos e hileras se tallaban hábilmente, uno por uno. Las decoraciones de porches, aleros y marcos de ventanas imitaban los ornatos de piedra de los edificios principales: se colocaban balaustradas, frontones, y paneles tallados en las paredes y las casas más grandes tenían suelos de parqué.

 

Agustín de Betancourt

Históricamente en España el origen de la profesión de Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos se asocia con Agustín de Betancourt (1758-1824) y  los orígenes militares de la propia Ingeniería Civil. Betancourt, nacido en el Puerto de la Cruz (Tenerife), marchó en 1778  a estudiar a Madrid y no regresaría ya a las islas. Sus primeros encargos para la corona en 1783 fueron la inspección del Canal Imperial de Aragón y el estudio de las minas de Almadén. En este mismo año y ante la Corte Real eleva por primera vez en España un globo aerostático.

A lo largo del siglo XVIII, el reino de Francia había inaugurado la tradición de formar una elite de militares especializados en la construcción, en las comunicaciones (caminos, puentes y puertos)  Y España había seguido los pasos de Francia. Aunque Agustín de Betancourt no cumpliera exactamente con los requisitos de la formación de un ingeniero militar acabó siendo un ingeniero en un sentido más parecido al de nuestro presente. En 1777 ingresó como cadete del Regimiento de las Milicias Provinciales y en 1779 en los Reales Estudios de San Isidro, donde pudo aprender cálculo, geometría y  mecánica.

 

 En 1790 presentó en la Academia de Ciencias de Paris su obra sobre “la fuerza expansiva del vapor de agua” y en 1792 se inaugura el Real Gabinete de Máquinas del que es nombrado director y presenta un catálogo con 270 máquinas, 358 planos y más de 100 memorias. En 1793 viaja a Inglaterra para investigar y dos años después presenta el diseño de una máquina para cortar hierba en río y canales. En 1796 firma el tratado de San Ildefonso entre Francia y España y presenta en Paris al Directorio el prototipo y los planos de un telégrafo óptico. Regresa a España y es nombrado inspector general de puertos y caminos. En 1802 consigue que se cree la Escuela de ingenieros de Caminos de Madrid y en 1803 empieza a escribir con Lanz “Ensayo sobre la composición de las máquinas”. En 1808 lo publicará en París y se convierte en un libro de texto de gran difusión en Europa. En 1807 es nombrado corresponsal de la Academia de Ciencias de París. Desde allí viaja a san Petesburgo donde proyectará la construcción de la ciudad.

 

La vida de Betancourt  fue un ejemplo de otras muchas que configuraron esta época tardía de la Ilustración española. Se trata de un periodo, el final del reinado de Carlos III y el reinado de Carlos IV, donde era evidente el interés de algunos españoles por la ciencia y la tecnología de su tiempo. Fue por aquel entonces cuando se terminó la construcción de las tecnológicamente avanzadas fortificaciones de Cartagena de Indias y se planteó la famosa expedición de Malaspina. En ese contexto desarrolló sus habilidades Agustín de Betancourt. La capital del reino sirvió de trampolín para sus aventureros viajes científicos a París, Londres y San Petersburgo.

 

Agustín de Betancourt donó a Rusia 16 años de fructífera labor y fundó la primera universidad técnica de este país: el Instituto de Vías de Comunicación: fue inspector del Instituto homónimo y se le nombró miembro de la Sociedad Imperial de Mineralogía de Rusia. No cabe duda de que siempre se le consideró un ingeniero adelantado a su tiempo y uno de los mejores y más destacados de Europa.

 

También en Rusia llegó a dirigir el Departamento de Vías de Comunicación, lo que hoy día se podría equiparar al Ministerio de Fomento. Entre sus obras – además de las  de San Petersburgo –, se encuentran la modernización de la fábrica de armas de Tula (cerca de Moscú), la fábrica de cañones de Kazán,  la Feria de la ciudad rusa de Nizhnyi Nóvgorod, la navegación a vapor por el Río Volga, sistemas de abastecimiento de aguas, ferrocarriles, etc. Con el objetivo de combatir las falsificaciones de dinero impresas de los franceses durante la ocupación, construyó la fábrica de papel moneda (Goznak) que imprimió los primeros rublos de calidad. En Moscú construyó la gran sala de ejercicios ecuestres Manezh, un edificio neoclásico  emblemático de la capital.

 

Considerado un personaje ilustre, su indiscutible labor fue reconocida con su nombramiento de Teniente General del Ejército ruso. Sus restos mortales descansan junto a los de otras personalidades ilustres  en el Cementerio de Lázaro del  Monasterio de Alexandr Nevski de San Petersburgo. La posteridad no ha sido justa con  Agustín de Betancourt, cuya vida y obra dan para estudios mucho más amplios que los hasta ahora realizados.

FINAL




martes, 6 de abril de 2021

La historia de un español 1º parte.





LA HISTORIA DE UN ESPAÑOL

 

 

AGUSTIN DE BETANCUR EL INGENIERO DEL ZAR.

 

Si en la novela “Miguel Strogoff” de Julio Verne fue este personaje el que prestó unos impagables servicios al zar Nicolás II,  no mucho menores fueron los que un ingeniero español, Agustín de Betancourt, prestó al zar Pedro el Grande en la construcción de San Petersburgo y otras muchas obras de ingeniería civil en la Rusia de principios del XVIII.

 

La transición del siglo XVIII al XIX fue un tiempo en el que el hombre abrió su mente a las máquinas. Un reducido grupo de científicos e inventores ideaban y construían los ingenios que moverían el mundo. Agustín de Betancourt fue un ingeniero  nacido en el Puerto de la Cruz (Tenerife), que creó máquinas, viajó por los países más avanzados para importar su recién nacida tecnología y terminó sus días en Rusia trabajando para el zar.

 

 En la primavera de 1701 el zar Pedro I se hallaba en condiciones de emprender de nuevo la guerra y  se lanzó contra las provincias suecas del Báltico, donde Carlos XII de Suecia  había dejado unas escasas guarniciones.  Pedro pudo lograr algunas victorias y consolarse de la derrota sufrida en Narva.  Ya en 1702, los rusos se apoderaron de la fortaleza de Noteborg, cerca de la desembocadura del Neva en el lago Ladoga y, al año siguiente, de otra plaza fuerte, Nyenskans, en la misma desembocadura del río. Apenas Pedro llegó al litoral del golfo de Finlandia fundó, en una pequeña isla del Neva, la ciudad de San Petersburgo, el primer puerto ruso sobre el Báltico y, casi inmediatamente, comenzó la tarea de construir una flota en aquel lugar.

 

San Petersburgo debía ser su nueva capital, aunque la comarca no fuese más que  una región pantanosa de clima insalubre. Su construcción  exigió enormes sacrificios tanto en dinero como en hombres; se reclutaron a la fuerza campesinos y obreros procedentes de todas partes del  imperio para el establecimiento humano de la nueva capital que el zar pretendía erigir tomando por modelo la ciudad de Amsterdam. En su diseño y construcción  intervendrá de forma determinante el ingeniero canario Agustín de Betancourt.

 

Unos años antes, el padre de Pedro, el zar Alejo I,  había invitado a Betancourt al país, donde dejó una importante huella en el ámbito de la tecnología. En aquella ocasión su estancia se prolongó seis meses, pues regresó a París, donde estaba afincado entonces. Poco tiempo después volvió a Rusia reclamado por Pedro I para su proyecto de  San Petersburgo y  permaneció al servicio de los zares el resto de su vida.

 

Rusia en la época de Pedro el Grande

La modernización a cualquier precio era la máxima de la política interior y exterior de Pedro I con su mirada puesta en Europa occidental, su cultura y sus costumbres. En la ejecución de sus proyectos reformistas, tomó algunas medidas de seriedad dudosa y más que discutible como la prohibición del uso de la barba y la imposición de la manera europea de vestir. No dejó, con todo, de aplicar ideas de mayor alcance, como la de abrir un camino hacia el Báltico (una especie de lago sueco desde la firma del tratado de Westfalia). Con tal objetivo inició la Guerra del Norte contra Suecia (1700), pero los suecos vencen en Narva e invaden  Rusia, amenazando Moscú. En la Batalla de Poltava (1709)  Pedro reacciona, logra batir a las tropas de Carlos XII y ocupa las provincias suecas del Báltico -Livonia, Ungria, Carelia y Estonia-.

 

lunes, 29 de marzo de 2021

Libros

Si lo que deseas es viajar esta Semana Santa y no puedes, por la pandemia que nos acecha, no te importe, abre un libro, y él desde tu casa te hará viajar a sitios insospechados y maravillosos.

Te ofrezco dos lecturas que se encargarán de que así sea.

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No te arrepentirás, pues con ellos pasarás unas horas inolvidables.




sábado, 20 de marzo de 2021

Castillos de Naipes

 También se contaba que en estos campos solitarios y perdidos eran habitados por sociedades desconocidas  que se hallaban diseminadas bajo la eterna sombra verde de las copas de los árboles.

Anna parecía en su indolencia estar viviendo lo que su mente le estaba dictando que recordara, pero su cuerpo parecía estremecerse cuando creyó que atravesaba un río donde sus aguas ardían perpetuamente desprendiendo un intenso vapor que quemaba. 

En unos instantes comenzó a removerse en la silla, tanto que estuvo a punto de caer al suelo, se encontraba (Según su subconsciente) en el centro de un río burbujeante, espantada presenció cómo los animales que caían en esa agua eran cocinados con tanta rapidez que sus cuerpos, con sólo acercarse para beber se asaban por dentro, sin duda pensó que era una muerte cruel; pero, por más que quiso, no lo fue posible reconocer  al culpable que había  perpetrado aquella horrible aberración, pues, estaba segura que era el jefe de aquella insurrección, por lo tanto, aún vivía, y se encontraba en su puerta, esperando que ella callera en sus garras.

De pronto un escalofrío le hizo despertar, inconscientemente mira con ansiedad por ventanuco, allí parado en  la vereda, se encontraba el siniestro personaje  junto con sus sicarios se encontraba el culpable de que ella hiciera que se exiliase en aquel inhóspito paraje. Y entonces supo la razón del porqué había sido beneficiada en aquella heredad, había sido necesaria para que los fines de aquel despiadado pudieran hacerse realidad, pero olvidó que después de aquel encierro que creyó era  voluntario, y que ella sufrió fue lo que hizo que dejara de ser la mujer que todos creyeron era, aquella soledad le hizo fuerte, y al recordar al hombre que capitaneaba aquel ejército, supo que su huida había terminado.   

Al despertar de aquel letargo, subió precipitadamente las escaleras, se dirigió al balcón, y abriéndolo de par en par, se asomó, y con los brazos abiertos, le pidió al Altísimo, que le dejara entrar en ese mundo de paz, diferente, intangible al ojo humano, que, antes se le había prometido.

Poco después la magia destructora de aquel entorno había desaparecido, no quedando nada ni de aquel castillo ni de la casa donde ella creyó había encontrado la paz, en su lugar quedaba una tierra rojiza por la sangre derramada de los inocentes, pues ese lugar había sido la guarida de unos seres que nunca debieron habitarla, seres, que nunca deberían haber salido de ese submundo, pues con su aparición malvada  sólo arrastraron maldad y desolación.

Pero aquel campo que creyó Anna  podía ser su salvación, era un campo que nadie podía dominar a su antojo, pues siempre fue hostil, para los que no cumplieron las leyes,  aunque ella lo viera bajo un prisma diferente, tampoco podía esperar nada, pues todo se le había dado por añadidura, pero la fuerza de la naturaleza, le hizo pagar con creces su individualidad.

Aquel campo desde entonces permanecería yermo, como siempre lo fue, por lo tanto aquel campo no era otra cosa que el campo eterno. Todo era como una advertencia a los que creen que con su poder, sea el poder que ostenten,  pueden hacer lo que les place, olvidando que aquí estamos solo de paso, y que si se desaprovechan el amor y la fraternidad, estos jamás en ningún otro lugar lo encontraran; porque  la barca que les cruce el río de aguas transparentes será el que los conduzcan a la luz eterna.

Poco después un grupo de arqueólogos  hizo una excavación, en aquella finca por motivos que ni ellos mismos supieron, después de una ardua inspección del terreno, descubrieron algo que fue un gran  hallazgo, en aquel paraje encontraron un sorprendente edificio subterráneo, allí  se encontraba enterrada una embarcación del año 3.800, A de C, Este hallazgo tenía una llamativa peculiaridad que guardaba gravados de más de un centenar de barcos egipcios, desde  donde se podía leer en sus epígrafes que eran los destinados a  emprender el largo viaje a la eternidad.

Poco después de que desapareciera todo junto con Anna, se desveló que un grupo de saqueadores, penetró en aquella finca, contaminando el entorno, no pudiendo encontrar huella alguna que pudiera esclarecer el por qué en aquella finca cacereña se había encontrado un barco faraónico sepultado, en aquel terreno árido. Todo parecía encajar, aquellos seres no debieron salir nunca del submundo, pues allí en aquella aridez nunca hubieran podido  encontrar esos  ríos que con sus actitudes para con los más débiles, esos ríos para ellos siempre les será difícil encontrar, pues es imposibles navegar sin agua.

Acaso Anna estaba encarnando a una de  las reinas egipcias. Siendo capaz de hacer un nexo de comunicación con los vivos, y si esa era la razón por la cual le gustaba la soledad, solo para que no fuera descubierto su misterio.

¿Tendría algo que ver en esta historia la reina HATSHEPSUT?

¿Tan sabios habían sido los egipcios?

Y porque, los dirigentes de las Naciones no ceden un tiempo para pensar, sobre todo a lo que se refiere a  hacer algo extraordinario para el pueblo que gobiernan, porque tarde o temprano se sabe que pagarán con creces todo el mal que hacen a la Humanidad.

Podrán estos seres engreídos ciegos de avaricia por el poder que ostentan, que van a pasar a un plano inferior dónde sus fechorías, sin dudas van a ser castigadas, pues pueden que a esa vuelta a la vida que nos tienen prometida, puede que se encarnen en animales, tan desagradables y repugnantes, que nadie los quiera a su lado.

¿Ese fue el castigo de Anna?  

 FINAL




domingo, 14 de marzo de 2021

Castillo de naipes 2ª parte

Anna se sienta de nuevo tras su otero, entonces le empezaron a venir a su memoria cosas que ni siquiera recordaba haber vivido, cómo tampoco recordaba el día en que se hizo cargo de la finca, se inquieta, pues tampoco podía dibujar en su memoria el rostro de quién podía ser ese tío, o pariente de su padre el cual la nombró heredera.

Pero, a veces necesitaba recordar cual fue el motivo por el que había escogido  aquella forma de vida y, en la soledad del campo, después de reflexionar, piensa que debía haber alguna razón poderosa que le incitase cada día a mirar por mirar sin apenas interrupción por aquel ventanuco, el infinito.

Anna a veces tenía la convicción de que estaba esperando que apareciera algo, que estaba por  llegar pero que no llegaba, Anna con ese gesto diario parecía querer descubrir los misterios que su entorno encerraba, a pesar de que su intuición le dijera que se encontraba en un lugar extraño, insólito para ella.

Al día siguiente serían las ocho de la tarde y, el cielo seguía encapotado con el mismo color gris de duelo, mientras tanto ella seguía sentada ensimismada en su contemplación, como si esto  fuera  lo único importante para ella, esperar, y mirar por aquella pequeña oquedad.

Frente al ventanuco se podía divisar un promontorio en cuya cima, marcaba y el filo del horizonte se encontraba una larga fila de olivos que hacían una muralla que le impedía ver aquel lado del horizonte, a veces ante esta visión Anna sentía la necesidad de dar rienda suelta a su fantasía, pues se le antojaba  que aquellos olivos impertérritos podían ser los guardianes que cortaban el paso para que no se pudiera ver más allá de lo que conllevaba su autoridad.

Llegó al fin el temido día de la llegada de aquella visita, al medio día, y por primera vez desde su llegada se encontraba paseando por la vereda de pizarra que cómo una alfombra gris  conduce a la entrada de la casa, se hallaba cerca de la verja de entrada a la finca, cuando un temblor hace que se alerte, de repente, ante ella aparecieron unos treinta camellos que subían azuzados por los látigos de sus jinetes que se acercaban a ella peligrosamente, el relincho de los animales denotaban el esfuerzo que tenían que hacer al hundirse sus pezuñas en el barro del camino, Anna cierra los ojos ante este espectáculo, cuando los abrió, vio  como esta desenfrenada galopada los llevaba hacia un precipicio.

Poco después decide entrar en la casa, intrigada por lo que acababa de ver, antes de entrar volvió la cara, y atónita descubrió algo que antes no había visto, en lo alto del promontorio, la silueta de los olivos habían desaparecido, y en su lugar se encontraba  un tétrico castillo  que enmarcaba desafiante la montaña, sin duda pensó era una fortaleza, porque desde donde ella se encontraba parecía ser inexpugnable, era como si aquel olivar al desaparecer hubiera tomado el cuerpo visible de un castillo; desde lo alto  parecía un vigía, un halcón que desde lo alto de su nido divisa sus posesiones

¿Acaso estaba sufriendo alucinaciones?

Anna olvidándose de la visita que esperaba, se metió en la casa precipitadamente, cerró con llave ( Que nunca antes había hecho) y se dirigió a su alcoba, mientras subía las escaleras, iba mascullando, Señor, Señor, con los brazos cruzados sobre el pecho, era como si estuviera a punto  de enfrentarse a una ardua contienda, entonces, y por primera vez sintió miedo, nunca se percató de que necesitara luz, pero en esos momentos al ver cómo la luz de las velas oscilaban haciendo figuras dantescas en la desnuda pared, entonces fue cuando descubrió que la casa estaba más fría, y angosta que nunca, entonces descubrió  que se encontraba perdida ante un mar de confusiones, pero no tenía otra opción que la de seguir adelante, ya no podía retroceder ni siquiera un paso.

Y en ese mismo momento intentó recomponer sin resultado las piezas del puzle que en su mente no parecían encajar desde que descubrió aquel castillo

 ¿Por qué, antes le había pasado desapercibido?

Sin dudas algo se encontraba fuera de lugar, pues sabía que su mente se encontraba lúcida como siempre, pero si supo que ella sola no podría enfrentarse a algo que evidentemente había aparecido mágicamente.

Ante aquellas dudas sobre, qué era lo que estaba pasando, su cuerpo pareció flaquear, ya ni sus convicciones eran firmes cómo ella siempre creyó que lo eran.

Cuando entró en su alcoba y antes de llegar a la cama tuvo que apoyarse en la butaca que hacía de descalzadora, pues se encontraba desfallecida. Nunca sabría si aquella noche se acostó en su cama. Pero tampoco sabría si aquella noche lo que soñó  fue verdad, o un sueño, lo que vio cuando se encontraba asomada al balcón, ni tampoco podía recordar  que miró con ansiedad desmedida la bruma que produce la tierra después de la lluvia, que no la dejaba ver con claridad, ni tampoco cómo el campo de repente empezó a iluminarse, entre las sombras, porque pudo ver cómo  unas luces intermitentes de fondo iluminaban la ladera de la montaña, mientras se hacía oír una letanía mortuoria que parecía formar parte de un   cortejo fúnebre.

Al día siguiente, y al alba, se encontró sentada como siempre ante el ventanuco, estaba desorientada, se levanta para buscar un catalejos que sabía tenía en alguna parte, al encontrarlo, otea la montaña con minuciosidad, era cierto allí se encontraba aquel castillo o fortaleza, entonces observa que alrededor del edificio había mucho movimiento, esta situación le asusta, algo estaba pasando, su finca ocupaba una parte importante de aquel valle, esto le hizo pensar de que ella también podía encontrarse en peligro.

Aquella noche, tras el ventanuco estuvo de vigilia continuada, pero llegó la mañana y no había pasado nada; después del desayuno volvió a su puesto tras el ventanuco, entonces oyó rumores de voces mezcladas con el relincho de caballos ante la puerta de la finca, parecían estar fraguándose algo muy pero que muy peligroso para ella.

Sin pensar lo que hacía, salió de la casa, adelanta unos pasos hasta ponerse frente al que parecía ser el cabecilla de aquello que parecía una insurrección, pero al tener cerca a este personaje, tuvo una extraña impresión, sobre todo al escuchar el tono de su voz.

 De  pronto se sintió muy agotada, arrastrando los pies llegó hasta la casa, se sentó de nuevo ante aquel ventanuco, entonces,  perdió la noción del tiempo mientras le venía a la memoria una vieja leyenda que venía des tiempos olvidados, que hablaba de una mujer solitaria