sábado, 18 de julio de 2020

El misterio del desierto

nos encontrábamos, al mirar vimos que la altura de aquel personaje parecía considerable, este detalle nos sorprendió aún más cuando con voz queda nos llamó, por el timbre de voz extraña supimos que pertenecía a un hombre incorpóreo, no obstante nos acercamos aterrados y, sin  articular ninguna palabra, nos ofrece la llave del calabozo para que huyésemos del lugar.
En la huida, noté que el pecho se me inflamaba  por la agitación, tanto que mojó mi cuerpo con un sudor frío
Ya en la calle buscamos con desesperación unos camellos para poder salir de allí, pero alguien de nuevo se acerca a nosotros con sigilo; sus facciones eran duras, sus ojos miraban con una dureza cual roca en medio de un río caudaloso. Una amarga sensación de impotencia me volvió a embargar en esos momentos, mientras aquel espectro nos invitaba a seguirlo.
Asombrados y temerosos, mi guía y yo lo seguimos, pues nos parecía estar inmersos en una pesadilla aquel espectro nos condujo a una casa escavada en la cima de una roca.
 Subimos hasta ella escalando por una cuerda que parecía estar preparada para el evento; una vez, dentro de la casa, nos contó una leyenda que sin dudas contribuía a dar un aura mágica a esta ciudad desconocida,  y donde los colores de las rocas se mezclan con amarillos claros, blancos, rosa y rojos de distintas intensidades que son alternadas con azules.
 Yo escuchaba con atención  todo lo que ocurría a mi alrededor, era demasiado maravilloso para ser real; pero sabía que en el ambiente se respiraba algo extraño, algo que casi se podía tocar pero no se podía ver. 
Aquel ser nos contó  que nos encontrábamos el valle mágico de Moisés.
También nos dijo, que la tradición local situaba a aquella ciudad en el paraje bíblico en el que Moisés hizo brotar agua de una roca tocándola con su bastón y, también nos aseguró que ese milagro había sucedido en el angosto  desfiladero por donde habíamos pasado. 
La emoción me seco mi ardiente garganta. De repente un terrible rugido se apodera de la ciudad, mientras el viento se vuelve virulento levantando la arena dorada hasta hacer el entorno invisible, los camellos ante esta tempestad salen en estampida: de pronto, un siniestro movimiento sísmico hizo temblar la tierra.
La noche se tornó negra como una mancha de tinta, mientras, por el ventanuco de la casa donde nos encontrábamos, seguía filtrándose una claridad que parecía de otro mundo, amarillenta y fluctuante.
Una voz ronca se deja oír como si saliera  de ultratumba pues era  lastimera. 
De nuevo alguien nos pide que le sigamos.  La roca donde está enclavada la casa empieza a desmoronarse como si fuera una torre de naipes, la arena  poderosa se hace dueña de la ciudad como queriendo engullirla, ya no se oyen los relinchos de los camellos, entonces supimos que aquel ser que nos acompañaba era el dueño de aquella casa, sus ojos negros y profundos nos miraban con dulzura.  Al instante,  el cuerpo de aquel ser se transforma  en un pájaro enorme, negro, con grandes garras, que, posándose en el alfeizar de la ventana, emprende el vuelo en solitario, en su vuelo va rozando con sus alas las muchas tumbas escavadas en las rocas, que  abren sus puertas, para que pudieran escapar del desastre  aquellas almas benditas que siempre guardaron la ciudad.
Más tarde todo es silencio; ya no queda nada más que la soledad.,
En unos minutos la ciudad se quedó suspendida en el tiempo, dormida, quizás esperando la llegada de un príncipe  que al darle un beso de amor la despertara.
Un halo de color blanco intenso salió de la tumba de Aarón (hermano de Moisés), pues era él el ángel custodio que siempre cuidó de esta ciudad, con celo.
Yo, no supe cómo pero me quedé allí para la eternidad, fue mi destino, porque  allí, entre las arenas coloreadas por la naturaleza, me quedé dormido, supongo que esperando con ansiedad que llegara el día de mi despertar.
 Ahora me veo desde mi espíritu, que me encuentro en el más allá, y viendo cómo la leyenda se cumplió, de esta ciudad perdida, que siempre estuvo llena de hermosura, y que un día despertó para la humanidad, de la mano de una explorador,  que desconociendo lo que le tenía reservado el destino al descubrirla se quedó allí, enterrado en la arena, dando testimonio de su existencia-
Para más tarde alguien la llamara simplemente  PETRA.
 El nombre de una cácereña, que hizo de esta su obsesión la manifestación de una realidad sustancial.

FINAL






lunes, 13 de julio de 2020

El misterio del desierto 1º parte

Un rayo de luz atravesaba las cortinas de la ventana de mi despacho, el reloj señalaba las siete de la tarde. Era un atardecer del otoño cacereño, y me encontraba trabajando en unos papiros, de lenguas antiguas, leyendo uno de estos documentos, noté por primera vez que me había despertado la imaginación,  haciendo nacer en mí un torrente de desenfrenadas ilusiones, porque a medida que iba descifrando esos documentos en papiros con escritura cuneiforme, sentí que me invadió el ansia incontrolable de pisar aquellas tierras que sin motivo aparente había despertado en mí esas ansias tremendas de explorador.
Después de meditarlo un día por fin, decidí embarcarme en la aventura que, más tarde, sería, la aventura  “de mi vida”. Después de pedir favores a los amigos para que me agilizaran el tan temido y enredoso papeleo de los visados; un mes después, y llena de ilusiones  me adentraba en el corazón del desierto de Síria, vestida a la usanza árabe.
La ruta que desde mi casa  tracé no llego a realizarse al ser imprescindible, según las autoridades sirias  pues era imprescindible desviarse para seguir la ruta de las caravanas que atravesaban el desierto de Sinaí.
 En este recorrido siempre estuve acompañada por un guía beduino.
 Recuerdo el día en que lo conocí, después de haber hecho arduas indagaciones sobre él a través de la embajada, donde me dijeron cómo podía encontrarlo, enseguida que lo vi supe que era el hombre ideal para ser mi guía por el desierto.
 Pues sabía que necesitaba a alguien que estuviera acostumbrado a atravesar aquel desierto. Aquel día en que me dirigí hacia su búsqueda una tufo rada de sudor rancio y desagradable me llevó ante una cabaña donde lo encontré sentado, el hombre parecía estar inmerso en una suerte de trance, pues se podía apreciar cómo cabeceaba repetidas veces, su aspecto era sombrío parecía estar inmerso en la nostalgia, cuando levantó la mirada ésta aparentaba tener una fijeza caso fósil, pero al oír mi propuesta  su semblante cambió, tanto que hizo brotar de sus arrugados labios, una tenue sonrisa.
 Habían pasado ya cuatro días del comienzo de mi aventura y, se mostraba una tarde de otoño melancólico,  yo me encontraba en medio de un desierto ardiente, ante esta observación me pareció gracioso cuando pensé que en mi Extremadura ya se estaba preparando con increíble solemnidad el adagio del invierno.
El hombre sin moverse de dónde se encontraba sentado me dijo,
  ¿Está segura de querer atravesar el desierto de Wadi Araba?
Si conteste con seguridad. Después de debatir cual sería el itinerario a seguir según su criterio, quedamos  en vernos una vez tuviera todo lo necesario para el viaje.
 Dos días después me presenté de nuevo en su cabaña, pero el hombre no estaba, miré por los alrededores y seguía sin dar señales de vida, en aquellos momentos, me vi perdida y sin saber a quién acudir,  pues de aquel guía me habían informado que era el más adecuado para hacer aquel viaje.
Abatida por el desengaño, y al pensar en tantas y tantas noches que había pasado en vela dando forma a mi sueño.  Cuando las manos se me bañaron con un sudor trémulo, apareció tras de mí un hombre, era diminuto, de piel oscura  y, rostro difícilmente que difícilmente podía olvidar, el pelo rizado y ojos profundos, parecían dos charcos profundos y oscuros, que al dirigirme a él me sonrió.
Más tarde supe que era uno de esos hombre que nunca quiso saber del mundo exterior al estar inmerso en los libros dónde intentaba sin tener éxito descifrar los antiguos misterios que esconde lo largo de la historia.
 Pues siempre creyó que aquellas páginas viejas y amarillentas les podían revelar algún secreto, y por ese motivo se encontraba allí, necesitaba acceder a un supuesto poder que intuía se encontraba encerrado en alguna parte de Siria, en su mano, una Biblia, un libro que en el cual se  transmiten los antiguos misterios que han ido acaeciendo a lo largo de la historia.
Una vez nos pusimos de acuerdo, emprendimos la marcha adentrándonos por profundos desfiladeros que se hallaban cubiertos de espesa vegetación, y donde el sendero juguetón  serpenteaba entre dos altas y estrechas paredes de roca de un bello color tornasolado.
Mi corazón latía con tal fuerza que tuve que beber agua para apaciguarlo.
El espectáculo que apareció ante mis ojos era grandioso. Y seguí mi camino con mi nuevo guía beduino, entonces nos dirigimos hacia un camino que resultó ser largo y fatigoso. El calor se hacía cada vez más agobiante, pero me tranquilizó saber que aún teníamos agua suficiente para dos jornadas.
Anduvimos  largo rato por una senda estrecha y profunda desde donde costaba ver el cielo. A veces, cuando alzaba la mirada hacia él, solo conseguía ver una hebra de hilo a lo alto de un color azul intenso.
De repente,  nuestro apacible caminar se interrumpe, rompiéndose el silencio del desierto, pues un murmullo de voces y fuertes pisadas de camellos hacen temblar la arena cálida del suelo. Nos miramos parecían acercarse; pero el camino donde nos encontrábamos  era tan estrecho que nos parecía  imposible refugiarnos al no haber ningún recodo donde escondernos.
El guía, me miró sin decir nada,  pero por la expresión de su cara vi reflejado una mezcla de agitación y terror. De repente, y tras una curva aparecieron,  como si se tratara de  fantasmas, cinco jinetes que galopan veloces montados en sus camellos, entonces me di cuenta de que todo lo que estaba viviendo no era un sueño, sino una realidad palpable.
Un grito ahogado me sobresaltó al hacerse un extraño eco en el inmenso desierto. Cuando los jinetes llegaron a nuestra altura, se dirigieron a mi guía beduino.
 Eran hombres vestidos de negro al estilo Tuareg, con turbante que solo dejaban ver sus ojos de color azabache, dándonos  a entender que yo no podía seguir por ese camino, al ser éste sagrado. Después de una intensa negociación por ambas partes, mi guía les convence de  que yo sólo era una exploradora, y nos dejaron pasar por aquél desfiladero pero siempre escoltados por cinco hombres.
Así anduvimos una hora bajo el sol abrasador y ya, en el último recodo del camino, ante mis atónitos ojos, apareció una visión extraordinaria e imborrable: Allí estaba esculpida, en aquella masa de arenisca rosada, una majestuosa fachada.
 Sobrecogido ahogué en mi garganta una exclamación de asombro.
Nos adentramos y, al caminar por las calles pude percibir un aire misterioso y  lleno de silencio que por el sólo hecho de generar un sonido fuerte, podía ofender a sus callados moradores…
Nos encontrábamos  en una ciudad en donde se hallaban esculpidas y finamente talladas en las rocas unas tumbas que pertenecieron a los Edomitas, estas piedras  exhibían maravillosos capiteles, puertas y ventanas, que hábilmente flanqueaban la masa arenisca del camino.
El sol, con su luz, ya empezaba a tomar suaves tonalidades, envolviendo el cielo con un manto dorado.
Yo, una cacereña, y poseída por la locura de explorar sitios místicos y milenarios, acababa de descubrir la misteriosa ciudad perdida de la que había oído hablar durante mis viajes por Oriente.
 Mi estupor se trucó en regocijo al adentrarme por una de aquellas calles  milenarias y dormidas. Los cinco nabateos inexplicablemente al llegar a una plaza nos detuvieron, dos días con sus dos noches en un lúgubre calabozo. Al tercer día de nuestro encierro, y cuando hacía una noche de calor insoportable, alguien se acercó al ventanuco donde 

Seguirá



sábado, 20 de junio de 2020

Conspiración desde las sombras

Aquella noche que pase a solas en mi despacho sólo pensaba en que llegara la asistenta y  me abriera la puerta para  poder  salir a la calle y respirar.
Pero esa no era la solución, pues mis pensamientos seguirían haciéndome víctima si tomaba una decisión receptiva al respecto, pues comencé a ser consciente mucho más de lo que cría de lo que estaba pasando.
Había comenzado un movimiento convulsivo generalizado algo que ninguna mente podía haber imaginado en tan solo un mes antes. 
Un golpe certero en el cristal de la ventana, me hizo temblar, aunque sabía que me encontraba en un décimo piso de un edificio inescrutable  
Dos días después no podía dejar de pensar, me encontraba inquieta. ¿Habré incurrido  en el delito de querer  saber hasta  dónde podemos ser llevados con tanta manipulación?

Yo ante tanta inquietud, sólo me queda reflexionar, que es bueno tener miedos para no caer en la indolencia, y estar prevenidas, sobre todo cuando se decide asistir a una celebración--que es la vida-- donde no se conoce a nadie, porque puede que allí junto a ti tomándose un refresco se encuentre el sujeto que pueda cambiar tu vida. 
Cuidado, suelen ser muy caprichosos, y llevan el detonante en su mano.
Pero llegó un día que amaneció como otro cualquiera, parecía tranquilo, las gentes se desplazaban a sus trabajos, pero de pronto apareció una oscuridad plomiza, cubriendo el cielo con una gran plataforma metálica, yo me quedé bloqueada, no veía salida alguna a lo que estaba viendo, quizás me encontraba en uno de esos momentos en que todo lo distorsionada por la gravedad de mis emociones, perdí el conocimiento, y cuando desperté supe que me encontraba en un lugar que nunca pude imaginar, aunque supe que había sobrepasado los límites de mi propia energía interna, sin dudas todo lo que había soñado era realidad.
Ahora lo veía todo mucho más claro.
Todos aquellos que predicaban la dominación del mundo, eran tan ambiciosos que decidieron conquistar otra galaxia.
Se fueron todos pensando que nos dejaban a todos indefensos, pero como siempre que no se piensa con la cabeza, les salió mal, desde que ellos se fueron la felicidad comenzó a reinar, el que trabajaba podía disponer de dinero, y los maleantes no tuvieron más remedio que trabajar porque si no se morirían de hambre.
Las naciones, y sus habitantes comenzaron a ser más felices desde el primer momento en que tuvieron consciencia de que todo ser humano es igual que otro ser humano, solo tiene que comportarse con respeto y amor hacia sus semejantes, y el mundo con estas normas el mundo se vera libre de desaprensivos que solo piensan en oprimir al que creen que es más débil. 

Final



lunes, 15 de junio de 2020

Conspiración desde las sombras 2º parte

Algo hizo que me interesara de manera especial por lo publicado en aquella revista y, quise saber quienes podían ser estos conspiradores y fundadores poniéndoles nombres y apellidos, pero desistí todo era en vano, pues  estos episodios,  vienen siempre  sucediendo a lo largo de la historia.
 Desde los más  antiguos, a los más  nuevos  políticos, siempre han sabido integrar  en estos grupos a los llamados grandes hombres de negocios, y a los que  pertenecen a las familias de grandes fortunas, pues sin este requisito no se puede pertenecer como miembro de ninguna de estas sociedades secretas, pero que ellos se hacen pasar como si pertenecieran a una familia tradicional.
 Y como vi que no podía dormir ni en aquel tiempo extra que me regalaba el insomnio me permití  hacer una simple selección de los posibles hombres importantes que podían pertenecer a ese grupo elitista  en la clandestinidad, que los  apodé por ponerles nombres, por supuesto todo ficticio, porque  si ellos no lo permiten jamás llegan a ser identificados, por lo tanto yo les llamo “Líderes Mundiales” que no dan la cara pues se encuentran   parapetados bajo un aspecto de total normalidad.
Busqué siglas que pudieran darme la clave para identificar a alguno de ellos, pero algo me dijo, que estas organizaciones secretas su principal virtud es la de la prudencia, la cual les permite hacer lo que quieren a su antojo en las sociedades de las cuales son los AMOS por lo tanto me encontré sabiendo lo mismo  que cuando comencé a leer.
 Nada.
De repente  el despacho se inundó con una luz extraña que comenzó a brillar, busco con ansiedad  ese resplandor, lo encuentro en la librería, que surgía tras uno de los libros de jurisprudencia, allí pude ver un diminuto aparato que parpadeaba  con una potente luz roja, que al acercarme  cesó en su parpadeo, asustada  no me atreví a tocarlo, pero una voz interrumpió en el silencio del despacho, que se encontraba a medio gas.
La incertidumbre se apoderó de mí, me estaban ocurriendo cosas que nunca creí podía estar viviendo, aquella voz que comenzó siendo afable de repente se hizo potente, tanto, que atronaron mis oídos, entonces pude verificar que era la voz del terror estalinista que llamaba a la persecución y al exterminio de los adversarios, eran los voceros de Stalin que con sus panfletos anunciaban el comunismo.
El horror que sentí, hizo que me quedara paralizada, los hombres llamaban a la muerte.
Eran los tiempos en que  se inició una incruenta guerra en Rusia que diezmó el país, tan sólo porque a un demente se le ocurrió tener el control de una nación.
Unos años después, nació otro descerebrado llamado Hitler que hizo que comenzara la incruenta segunda guerra mundial.
Una guerra que se gestó en un entramado de promesas falsas e ilusorias en una tétrica y oscura taberna de un barrio alemán, dando paso a que empezara una de las más atroces  conspiraciones, la llamada Segunda Gerra Mundial
Y qué podemos decir de otros muchos dirigentes que no se conforman con uniformar a su pueblo sí, no, que también exigirles  que los vitoreen cuando deciden asomarse a su balcón luciendo su abultada barriga y  vanagloriarse ante un pueblo muerto de hambre.
Una luz iluminó mi memoria ya sabía cuál había sido el causante de aquel terrible sueño,  sin dudas es algo que no se puede consentirse, al ser solo, los deseos caprichosos de unos cuantos que nos pueden llevar a una nueva catástrofe.
 No sé quiénes  pueden ser, pero se encuentran ahí, entre nosotros vigilando nuestra forma de vida, que a veces, como opresores se nos presentan con piel de cordero, también  les gusta exhibirse en los medios de comunicación  haciendo de benefactores y hasta son capaces de vender papeletas en una tómbola benéfica.
 ¿Pero quiénes son verdaderamente estos personajes poderosos que desconocemos su aspecto aunque los reconozcamos?
 ¿Creéis que en este nuestro planeta, y después de tantos siglos de aprendizaje  podemos permitir que unos dementes con sus fechorías transformen el mundo cuando a ellos les plazca?
Sin olvidarnos que siempre hacen las leyes a  beneficio propios llenando las arcas de sus peculios particulares, por el simple hecho de querer mandar en una Nación.
¿Son acaso demonios que esperan su momento oportuno para dominar todo?
¿Pero, qué ventajas sacan con su dominación? Unos cuantos años oprimiendo según les venga en gana a los incautos ciudadanos, para luego, “qué” esperar como cada todo ser vivo, simplemente, llegar a  una muerte vacía de riquezas que no se pueden llevar.
Mis pensamientos de nuevo se interrumpieron, pues en el estudio se hizo notar un ruido que más bien parecía un rugido, las paredes se tambalearon la mesa corrió como alma que persigue el diablo empujada hacia la puerta de salida bloqueándola, yo seguía inmóvil bajo el efecto de la incredulidad.
Hasta este momento, no se me ocurrió pensar que hoy en día, el mundo sigue encontrándose cómo al principio de los siglos, desconociendo, quienes son los que en realidad nos dominan.
Yo miro hacia mi interior, sé que no parezco la misma, mi cuerpo temblaba como una hoja a punto de caer, pero sabía que no era consciente de la situación en la que me encontraba, sólo me quedaba pensar y en cómo salir del despacho si la mesa obstaculizaba la salida que era  muy pesada para mí.
Me siento en el sofá, entonces, creo oír un roce era, cómo si algo se hubiera metido dentro de mí cabeza, que parecía querer manipular mi mente.
En mi desvarío hasta llegué a pensar que pudiera encontrarme  siendo espiada por algún miembro de los servicios secretos.

De nuevo esa horrible voz, en esta ocasión hablaba tranquila, y al parecer se dirigía a mí, no seas incauta, tú no puedes hacer nada bajo tu condición de ciudadana, pero, si, te digo, ten mucho cuidado porque El Estado de Derecho también se encuentra entre las cloacas.

SIGUE



martes, 9 de junio de 2020

Conspiración desde las sombras

A veces, no llego a entender cómo puede haber personas que puedan llegar a decir que se “aburren”, me pongo a pensar y, deduzco que quizás soy una de esas personas que pertenecen a ese grupo “raro” que creen que el día debía tener unas cuantas horas más para poder decir al anochecer, hoy ha sido un gran día, pues he tenido el tiempo suficiente para hacer todo lo que me propuse hacer.
Como he dicho anteriormente, soy una de esas currantes, que no saben cómo parar en el trabajo; es ya el anochecer cuando me asomo a la ventana de mi despacho y veo que el cielo se mostraba triste, de color plomizo, al contemplarlo, siento la sensación que empieza a pesarme la soledad como si fuera un mazo partiendo mis pensamientos, mientras tanto, indolente  me dejo abrazar con fuerzas por la desgana y la pereza, que por primera vez dejo que me domine, entonces decido echarme en el sofá, necesitaba descansar, cierro los ojos, pero inmediatamente, se interrumpe mi efímero descanso, encima de la mesa de mi despacho se encontraba una revista  que parecía haber sido puesta para que yo la viera, esta anomalía  hizo que abriera los  ojos y, aguzara  mi curiosidad, tanto que me llevó a cogerla para ojearla, y en una de las páginas que abrí al azar, leo el artículo  que allí se exponía era algo…que  me quedó sorprendida.
¿Quién podía haber puesto esa revista encima de mi mesa y justo a mi alcance?
¿Habría tenido algo que ver  la magia? Porque si no recuerdo bien, solo la limpiadora y yo tenemos una llave.
Pasaron unos minutos de apasionante lectura, cuando detengo mi mirada ante un  artículo en el cual se habla de sociedades secretas y, otras teorías  conspiratorias, claro que estas sociedades  no son nada nuevo, pero me hicieron pensar.
¿Cómo podemos consentir, que en la actualidad, con una técnica tan avanzada puedan sigan vigentes estas sociedades opresoras?
¿Seguirán ostentando el mismo poder del que tuvieron antaño?
Esta pregunta se quedó  grabada  en mi  cabeza, no podía pensar.
 Y, si todos los que formamos la  ciudadanía del mundo, por un casual, y por  encontrarnos inmerso en el quehacer cotidiano podemos sentirnos despreocupados de  cualquier conflicto que no sea nuestra propia supervivencia, por lo tanto cualquier cosa que no nos atañe directamente, se nos muestra lejos de nuestro alcance, pero puede que nos llegue a suceder que de pronto, un día cualquiera y, sin saber  de dónde nos viene, de repente nos llegue  una información que nos puede quedar inmersos en el estupor al enterarnos que estamos siendo regidos en las sombras por poderes malignos que se esconden en la clandestinidad y, que a nuestras espaldas estamos siendo manipulados con  oscuras confabulaciones, haciendo  con las leyes según les venga en ganas, para que nosotros las acatemos, y que con nuestra complacencia nos puedan llevar a todos y sin que los ejecutores apenas se despeines, a involucrarnos en terribles guerras, pero sólo cuando ellos lo decidan.
 Estos pensamientos me martilleaban en la cabeza que, por supuesto no tenían  respuestas para mí, pero no obstante hizo que me pusiera  en alerta, a pesar de estar segura que quizás ahora y en estos tiempos nadie se atreviera a  hacer algo tan horrendo al respecto, pero una vez pensado esto, me invadieron las dudas.
Lo penoso es que todos estos que gobiernan no solo gobiernan las naciones sino también nuestras vidas, y lo hacen de forma y manera, que no son otra cosa que manipuladores de la humanidad, seres ocultos, pues nunca se llega a saber de quién es la mano férrea que mueve esos hilos.
 Por esa razón, algunos al ostentar el poder de gobernar, se creen con el derecho de gobernar también incluyen nuestras vidas privadas, y saben hacerlo con la destreza de serpientes escurridizas, pues saben muy bien cómo enredarnos para caer en esas trampas que suelen  poner para despistar y, de este modo dejar que no nos enteremos de lo que hacen pues lo hacen con un aire de  desapercibidos, pero sólo para nosotros  los “dé a pie”.
Pero toda esta manipulación se cierne cuando entre ellos deciden la fecha de sus reuniones, que si llegáramos a saber lo que deciden nos echaríamos  a temblar, siendo para ellos    el momento decisivo de  decidir, qué hacer, con nosotros, los que nos encontramos en este mundo llamado tierra.
 Siempre por supuesto  con el beneplácito nuestro, que son nuestros votos ciegos. 
Una vez conseguido sus propósitos exponen entre ellos sus puntos de vista según les convenga a cada uno y el momento. Pues una vez se suben al carro del poder se creen  que son los seres más importantes,  los únicos que pueden debatir cómo y cuándo debe cambiar el mundo.
 En estas deliberaciones, también se tienen en cuenta los acontecimientos mundiales, como el petróleo, el gas, armamentos, piedras preciosas, que sacan de las entrañas de la tierra africana, mientras los habitantes  de estos continentes,  las poblaciones enteras se muere de hambre.
 Paseo por el despacho, conecto mi pequeño transistor, quería escuchar música, necesitaba alejar de mí esos pensamientos que me estaban alterando y, entonces oigo la noticia que el dirigente Norcoreano, no descartaba la posibilidad de tirar algún que otro cohete, como si fuera un niño  que le apetece jugar a las guerras, como si las  naciones formaran parte del cajón de sus juguetes.
 Y, aquí nosotros los ciudadanos del mundo aguantando mientras  los llamados  poderoso juegan también con los misiles cuando parecen estar aburridos, es tan demencial como si el mundo le perteneciera y, nosotros como siempre, mientras tanto  desconociendo nuestro futuro, sin saber que nos encontramos en las manos de estos cómplices del poder que pueden decidir sobre nuestra vida, muerte, o futuro.
 Pienso que al estar tan poseídos de su poder, los miembros de  estas sociedades al tratarse de un grupo variopinto,  tal vez cada uno de ellos se oculte tras los visos mitológicos de la magia; pues hace ya bastantes años y,  en una de esas reuniones secretas, decidieron, así por las buenas  fundar los Estados Unidos de América.
La lectura de aquella revista en su avance parecía prometer, entonces me olvidé  del reloj  al mismo tiempo en que mis párpados no se relajaban, por lo tanto el sueño cómo casi cada noche también  me abandonó.
Creo que me quedé un rato dormida, y entonces soñé, con un pequeño hombre gordo y espalda  sebosa, sus ojos estrechos, que con su rechoncho pie pisaba la barriga de un hombre que yacía en el suelo, su mofletuda cara sonreía, a su lado otro hombre alto con pinta de Adonis pero sin cerebro, también había otro con una rara mirada que parecía endemoniada  pero que no se dejó ver. Entonces desperté asustada, porque recordé que el último  hombre lo había visto antes en algún sitio pero no recordaba dónde



domingo, 31 de mayo de 2020

Al despertar


Aquella mañana al levantar la persiana Anna dijo entre-dientes, otro día más ¿Y, éste llegará a ser interesante?
Después de la llamada desescalada, se encontraba vacía, tenía la sensación  como si la propia vida  le hubiera robado descaradamente algo que era muy suyo, que es la libertad de movimientos, como la de ir a donde place.
Cierra la ventana con desgana, hacía frío, o ella lo notaba en su cuerpo como una losa que hubiera estado toda la noche a la intemperie.
En la mesilla de su dormitorio reposa un libro, que solo leyó unas cuantas páginas, porque cuando comenzó aquella lectura, desistió en seguir leyendo a pesar de que su autor era un renombrado escritor, sería que se encontraba cansada, tal vez apática resultado del encierro obligatorio. 
¿Habría perdido el placer de la lectura?
Pues siempre fue una devoradora de libros, por supuesto, algunos  fueron fantásticos  tanto que después de su lectura te queda en la retina y en la memoria un recuerdo profundo por el contenido de su narrativa.
Pero en esta ocasión se trataba de un libro de autor consagrado, de esos que cuando llegan a la cima, escriban lo que escriban es siempre bien acogido por sus seguidores, porque es asombroso como buscan sin saber el tema del que va el libro y, cómo se lanzan a la búsqueda por las librerías de ese último libro de su autor preferido, y que solo por ser quien es, lo hacen incomparable a cualquier otro autor, pues saben crear un virtuosismo mágico que a veces es solo humo.
También hay otros no por ello menos ágiles con la pluma que solo encuentran dificultades a la hora de que le editen sus narrativas.
Todo esto lo pensaba Anna a consecuencia de una desgana extraña  por la lectura, quizás fuera por el confinamiento, tampoco le apetecía escribir, avanzar esa novela que se encontraba escribiendo y  tenía inconclusa. Tal vez fuera por los eventos que tenía previsto hacer, como el de hablar con editores catalanes sobre su novela, pero todo se había pospuesto, cancelado,  por el Covid-19-
Pues aquella mañana en que subió la persiana de la ventana de su alcoba, le pasó algo inenarrable, después de un momento de contemplación y ver la calle solitaria, desolada, de repente vio la luz, no precisamente la del sol, era una luz mucho más sutil que le inundó el cuerpo que le hizo vibrar.
En un impulso se precipita hacia el ordenador, repasa la novela  que tenía inconclusa, y se dio cuenta que debía contar una historia que tuviera garras, unas garras que perduraran en la memoria del lector, y decidió que escribiría su propia vida, una vida que para muchos sería un canto a la vida, pues el espíritu que nace noble es el que hace que alcemos  el vuelo, y con él, una vez arriba,  revele  nuestro verdadero destino.
La historia de esta nueva novela comienza así.

Una mañana de otoño cuando el viento sopla sin dirección…  



martes, 5 de mayo de 2020

Era acaso una Argonauta

¿ERA ACASO UNA ARGONAUTA?

Me encontraba en una cafetería, como tenía por costumbre con un grupo de amigas cada martes de la semana y ya han pasado cincuenta días y, he decido contar algo que sucedió en aquella reunión.
Todo empezó porque entre este grupo de amigas de tertulia se encontraba una muy especial sobre todo por ser soñadora, la vida para ella era como que todo lo convertía en aventura, estas aventuras a veces las contaba con tanto énfasis en nuestras reuniones de los martes, que por supuesto nadie la creímos, pero el día que se ausentaba la extrañábamos.
En una ocasión, contó una historia de algo sorprendente, que yo al parecer soy de las que  me encuentro entre las más incrédulas de todas, en esos momentos no la creí, pero aquello que escuché aquel día no la he podido olvidar.
Nos contó que huyendo de unas siluetas recortadas cayó al vacío viéndose en los confines de la tierra, y que cuando despertó se encontraba agitada y envuelta en sudor, junto a su cama, se encontraba una anciana de aspecto frágil, y que la miraba detenidamente esperando su reacción.
Anna al verla se levantó de un salto de la cama, aún con la terrible sensación de haber caído en un abismo.
Entonces la anciana le dijo, no temas, estabas soñando.
Entonces Anna en su excitación escucho lo que la anciana le pedía  que hiciera, y la anciana le dijo, necesito tu ayuda, no puedo atravesar el río, ¿Podrás ayudarme?, y siguió diciendo, te pido ayuda por que las aguas del río Anauro están descendiendo turbulentas, ya sabes nos encontramos en primavera por eso baja con esa fuerza inusitada, tanta que arrastraba ramas, troncos, y todo lo que un torrente puede arrastrar de las márgenes por donde pasa.
Para Anna aquel día era un amanecer frío y gris, pues desde su ventana  una espesa niebla cubría el horizonte.
Para Anna todo era desolador, ayudar a aquella anciana no era una empresa fácil, pero se vistió y al llegar a la orilla del río Anna dijo a la anciana con decisión, sube a mi espalda y agárrate fuerte, y cuando apenas se adentraron en la orilla, una niebla pertinaz que cubría el río comenzó a disiparse, de repente apareció una luz dorada que iluminaba las aguas que comenzaron a transcurrían tranquilas, entonces Anna pudo adentrarse  en aquellas aguas sin excesiva dificultad.
Cuando Anna salió del río, una vez a salvo, estuvo a punto de perder el equilibrio a causa del lino depositado en el fondo, pero pudo mantenerse en pie y salir.
Al contarnos esta historia Anna hacía hincapié de que no había sido un sueño, que había sido real, y entre nosotras  quedó como una anécdota más.
Poco después y en una reunión, de nuevo nos contó  que fue atacada por un jabalí, y que con sus afilados colmillos nos iba a herir a todos profundamente.
Pero también nos dijo, que no temiésemos porque después de la oscuridad nace la claridad de un nuevo día, donde los proyectos se hacen realidad.
Nunca más volvimos a verla.
¿Por qué nos contaría esos sueños?
¿Quién era en realidad?
¿De dónde había salido?
¿Quién la integró en el grupo?
Poco después fuimos agredidos por una pandemia llamada Covid- 19
¿Fue una coincidencia? O solo una advertencia para que todos seamos más conscientes de lo que pasa a nuestro alrededor.
Creo que nunca se debe despreciar las advertencias, ya que éstas si llegan de improviso pueden hacer mucho daño.